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Monasterio de las Carmelitas Descalzas: Y a casi, pero aún no

Las monjas salen del claustro para ir a conciertos benéficos y recaudar fondos para su casa en Homestead

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Las monjas y novicias Carmelitas Descalzas sonríen al ser reconocidas en el concierto contemplativo y benéfico celebrado en la Iglesia Immacualte Conception, en Hialeah, el 6 de noviembre, para recaudar fondos para terminar la construcción de su Monasterio de la Santísima Trinidad, en Homestead.

Fotógrafo: CRISTINA CABRERA JARRO| FC

Las monjas y novicias Carmelitas Descalzas sonríen al ser reconocidas en el concierto contemplativo y benéfico celebrado en la Iglesia Immacualte Conception, en Hialeah, el 6 de noviembre, para recaudar fondos para terminar la construcción de su Monasterio de la Santísima Trinidad, en Homestead.

HIALEAH | Las monjas Carmelitas Descalzas rezan por todos: creyentes y no creyentes, católicos y no católicos. Ahora están buscando oraciones para ellas mismas — y también dinero — para terminar la construcción de su Monasterio de la Santísima Trinidad, en Homestead, que está en construcción desde 2014.

Las Carmelitas de clausura viven en el Sur de La Florida desde 2001, gran parte de ese tiempo en el convento de la iglesia Immaculate Conception, en Hialeah. Con el permiso del Arzobispo Thomas Wenski, algunas salen del claustro los fines de semana para vender sus artículos religiosos hechos a mano, nueces confitadas y granola en varias parroquias.

La novicia Carmelita Descalza, Tita del Niño Jesús, vende mercancías, incluyendo las nueces confitadas caseras hechas por las monjas, durante el concierto contemplativo en la iglesia Immaculata Conception, en Hialeah, el 6 de noviembre, en beneficio de las Carmelitas Descalzas y la finalización de su Monasterio de la Santísima Trinidad, en Homestead.

Fotógrafo: CRISTINA CABRERA JARRO| FC

La novicia Carmelita Descalza, Tita del Niño Jesús, vende mercancías, incluyendo las nueces confitadas caseras hechas por las monjas, durante el concierto contemplativo en la iglesia Immaculata Conception, en Hialeah, el 6 de noviembre, en beneficio de las Carmelitas Descalzas y la finalización de su Monasterio de la Santísima Trinidad, en Homestead.

El fundador del ministerio de música Jésed, Federico Carranza, y su hijo, también Federico, cantan y tocan la guitarra en el concierto contemplativo a beneficio de las Carmelitas Descalzas, quienes están recaudando fondos para la finalización de su Monasterio de la Santísima Trinidad, en Homestead. Jésed, con sede en México, son amigos de las Carmelitas desde que las monjas vivían en México.

Fotógrafo: CRISTINA CABRERA JARRO| FC

El fundador del ministerio de música Jésed, Federico Carranza, y su hijo, también Federico, cantan y tocan la guitarra en el concierto contemplativo a beneficio de las Carmelitas Descalzas, quienes están recaudando fondos para la finalización de su Monasterio de la Santísima Trinidad, en Homestead. Jésed, con sede en México, son amigos de las Carmelitas desde que las monjas vivían en México.

Acompañada por otras Carmelitas Descalzas, la Madre María Alba Mery de Jesús cierra los ojos durante un momento de profunda oración y canto, en el concierto contemplativo celebrado en la Iglesia Immaculate Conception, en Hialeah, el 6 de noviembre para recaudar fondos para el trabajo restante de su Monasterio del Santísima Trinidad, en Homestead.

Fotógrafo: CRISTINA CABRERA JARRO| FC

Acompañada por otras Carmelitas Descalzas, la Madre María Alba Mery de Jesús cierra los ojos durante un momento de profunda oración y canto, en el concierto contemplativo celebrado en la Iglesia Immaculate Conception, en Hialeah, el 6 de noviembre para recaudar fondos para el trabajo restante de su Monasterio del Santísima Trinidad, en Homestead.

“Salir a las parroquias no es sólo para recaudar fondos, sino también para hacer amigos. Más gente sabe de su presencia en la Arquidiócesis y de sus carismas únicos”, dijo el Arzobispo Wenski.

Hace un tiempo, cuando se agotaron los fondos para el proyecto de construcción, la Arquidiócesis intervino con una generosa donación para completar el techo del nuevo monasterio. Las Carmelitas Descalzas dicen que han sentido tales gracias a lo largo de todo el proceso de construcción.

“En realidad, es una obra grandiosa de nuestro Señor. Queremos agradecer a todas las parroquias arquidiocesanas por dar tan generosamente, y a los párrocos por abrirnos una, dos, tres y cuatro veces las puertas de sus parroquias y comunidades a las Carmelitas. Nos han acogido realmente como su familia, y como sus hermanas”, dijo la M. Maricela de Jesús María, superiora de la comunidad.

En noviembre, las monjas también organizaron dos conciertos benéficos, uno en Immaculate Conception y el otro en la iglesia Corpus Christi, en Miami. Los conciertos fueron contemplativos, con el Santísimo Sacramento expuesto para la adoración y la presentación del grupo Jésed, un ministerio musical de México cuyos miembros también son buenos amigos de las Carmelitas.

En enero de 2001, cuando las reliquias de Santa Teresa de Ávila recorrieron México, el grupo Jésed las siguió, interpretando su música y hospedándose en las parroquias, conventos y comunidades anfitrionas, a lo largo del camino. Querétaro, una ciudad de México, fue una de las paradas, y es también el hogar del monasterio que albergó a las Carmelitas Descalzas, que ahora viven en el Sur de La Florida.

En octubre de 2001, ocho de ellas llegaron a Miami a petición del Arzobispo Emérito, John C. Favalora, convirtiéndose en la primera comunidad contemplativa de la Arquidiócesis.

“Y aquí estamos, reunidos 18 años después”, dijo Federico Carranza, el líder de grupo Jésed, que está formado por 45 músicos que se separan, dependiendo de la disponibilidad, para tocar en varios lugares simultáneamente. Cuatro viajaron desde México para el concierto en el Sur de La Florida, incluyendo a Ofelia Garza, Sarai Anteu, Carranza y su padre, también llamado Federico, quien fundó el grupo.

“Cantamos de todos los santos”, dijo Carranza. “De Carmelitas, de Franciscanos, de Claretianos, de Dominicos, de todos.  Pero los que están más cerca de nuestros corazones y son parte de nuestra identidad es el Carmelo. El Carmelo trae quietud, reflexión, tranquilidad. Tú las ves a ellas y las ves despreocupadas. Me dicen: ‘Sí, diez años después y seguimos recaudando fondos’. Las veo con confianza en el Señor.

Esa confianza en el Señor es la razón por la que las monjas han sido pacientes.

“Creo que algo falta a esta obra para que se pueda terminar, porque nuestro Señor quiere involucrar a más gente. Así es como lo vemos”, dijo la M. Maricela.

Hace años, un rico benefactor les ofreció una casa lo suficientemente grande como para establecer su monasterio. El Obispo Auxiliar de Miami de entonces, Mons. Agustín Román, les aconsejó que se negaran, sugiriendo en cambio que construyeran su monasterio con donaciones de la comunidad, tal como él construyó el Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad, en Miami, conocido como La Ermita, con donaciones de centavos de los primeros exiliados cubanos.

La M. Maricela recuerda, de hecho, una donación de latas llenas de centavos. “No ha habido ninguna donación demasiado grande o demasiado pequeña. La gente de esta comunidad ha construido realmente el monasterio”, dijo.

Una vez terminado, el monasterio de Homestead podrá albergar a 24 monjas. Doce viven ahora en el convento de Hialeah. Cinco mujeres se han unido a la comunidad desde que las Carmelitas Descalzas echaron raíces en el Sur de La Florida en 2001. Entre ellas hay originarias de Colombia, Nicaragua, Cuba y México, así como una estadounidense de padres colombianos. O tras mujeres también han expresado interés. Algunas son todavía demasiado jóvenes para entrar, pero en realidad el convento actual está lleno.

Cuando las monjas aplauden, sabes que fue genial: Desde la izquierda, la novicia Carmelita Descalza, Ashley Amalia Osorio; la Madre Maricela de Jesús María y la Madre Mery Alba de Jesús aplauden al ministerio musical Jésed que participó en su concierto contemplativo y benéfico, el 6 de noviembre en la iglesia Immaculate Conception. Los fondos recaudados se destinarán a la finalización de su Monasterio de la Santísima Trinidad, en Homestead.

Fotógrafo: CRISTINA CABRERA JARRO| FC

Cuando las monjas aplauden, sabes que fue genial: Desde la izquierda, la novicia Carmelita Descalza, Ashley Amalia Osorio; la Madre Maricela de Jesús María y la Madre Mery Alba de Jesús aplauden al ministerio musical Jésed que participó en su concierto contemplativo y benéfico, el 6 de noviembre en la iglesia Immaculate Conception. Los fondos recaudados se destinarán a la finalización de su Monasterio de la Santísima Trinidad, en Homestead.

“Nosotras en este momento no nos podemos quejar. La comunidad de Querétaro es una comunidad orecida, y parece que traemos la misma gracia de allá, aquí”, dijo la M. Maricela.

Muchas personas no entienden la vida en clausura, o el deseo de las monjas de retirarse completamente del mundo por el resto de sus vidas. Carranza, el hijo del fundador del grupo Jésed, le preguntó una vez a una monja carmelita descalza: ¿qué se siente al vivir tras las rejas?

“Ella dijo: ‘Desde donde yo estoy sentada, los que están atrapados son ustedes’”, recordó. “Me quedo la imagen clarísima de que a nosotros nos falta a veces encerrarnos en el Señor. Ellas vienen a traer eso”.

Una vez terminado su Monasterio de la Santísima Trinidad, las Carmelitas Descalzas se instalarán en la tranquilidad de los Redlands, donde, inmersas en ese oasis de silencio y cercanía a Dios, siempre rezarán por nosotros.

Cómo puede ayudar

  • Para donar a las Carmelitas Descalzas y su Monasterio de la Santísima Trinidad, puede llamar al 305-558-7122 o al 305-244-0206, o visite su sitio web: http://mimonasterio.org/ donaciones. Las donaciones también se pueden enviar por correo a: Madres Carmelitas Descalzas, 4525 W. Second Ave., Hialeah, FL 33012-4457.

Hermanas, monjas y madres: ¿cuál es la diferencia?

  • El título más común para todas las religiosas es “hermana”, pero hay una distinción, según los votos que hace una mujer y la comunidad en la que ingresa. Las “monjas”, como las Carmelitas Descalzas, hacen votos solemnes y viven una vida de clausura, viviendo, rezando y trabajando dentro del monasterio o convento. Las “hermanas”, como las Hijas de San Pablo, hacen votos simples y viven una vida gobernada por la misión o el carisma de su orden, como la enseñanza o la enfermería. “Madre” es el título que se le da a una religiosa que dirige una comunidad, ya sea como superiora o fundadora. Algunas órdenes continúan usando el título, otras no.
  • Las Carmelitas Descalzas de clausura del Sur de La Florida se llaman “Madre”, excepto las novicias y postulantes. La M. María Isabel de la Trinidad dijo que el uso de “Madre” en sus nombres sirve como un recordatorio de su misión: “ser madre de almas con nuestro compromiso de orar por todas las almas”.

Convento o monasterio

  • Popularmente, el término “monasterio” se refiere a la vivienda comunitaria de un grupo de religiosos, mientras que “convento” o “claustro” se refiere al de mujeres. Pero hay comunidades de religiosas que viven vidas monásticas.
  • “Monasterio” se refiere a un lugar de soledad, aparte del mundo cotidiano, donde la oración está en el centro de la vida comunitaria. El trabajo de estas religiosas se realiza dentro de los muros del monasterio, y no fuera de éste.
  • Los conventos albergan a mujeres religiosas que trabajan en el mundo cotidiano, en escuelas, hospitales y demás. Al final de una jornada de trabajo, las religiosas regresan al convento para vivir en comunidad, compartir las comidas y la oración.


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