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Historia de la celebración eucarística IX: El comienzo de la Edad Media

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El gran desafío de las invasiones bárbaras lleva a la Iglesia a adoptar nuevos métodos pastorales y a enfrentar un largo proceso en su vida interior y litúrgica, caracterizado por el paso de la oración improvisada a los formularios fijos en los que la fe de la Iglesia quedaba clarificada y comprometida.

Poco a poco la plegaria eucarística tomó textos fijos y seguros; se fueron estableciendo progresivamente las lecturas que debían proclamarse en los domingos y días principales; a continuación se fijaron los textos variables: el prefacio, la oración colecta, la oración sobre las ofrendas y las de después de la comunión.

Ayuda mucho el que aparezca en el seno de la iglesia romana una creciente desconfianza ante la improvisación; para salvaguardar la ortodoxia se pide que todo formulario litúrgico reciba la aprobación del concilio local. Como medida pastoral los obispos delegan a los presbíteros muchas de las funciones de su quehacer pastoral. A partir de entonces se les confía la presidencia de la Eucaristía y la administración de los sacramentos, menos la Confirmación, que quedará artificialmente separada de los Ritos de Iniciación; el párroco celebrará el Bautismo; y más tarde pasará el obispo para conferir la Confirmación, cuando su tiempo se lo permita.

De modo que el orden natural de la Iniciación cristiana: Bautismo-Confirmación-Eucaristía, quedará como, hasta hoy, en Bautismo-Reconciliación o Penitencia-Eucaristía-Confirmación. Algo que las iglesias orientales nunca aceptaron y que la reforma actual de la iniciación (RICA) trata de enmendar. Los presbíteros también serán los testigos en el Sacramento del Matrimonio y administrarán las Exequias y la Reconciliación, pero el obispo también retendrá para sí la administración del Orden Sagrado.

Con la amalgama de las poblaciones locales con las bárbaras se pierde el uso del latín como lengua viva, y será el coro el que se ocupe totalmente del canto, que se hace más elaborado y adornado. El canto romano retocado recibirá el nombre de Canto Gregoriano, pues la labor de recopilarlo y revisarlo fue iniciativa del Papa Gregorio Magno. Es una época no muy brillante para la práctica y la vida sacramental, porque los fieles se alejan de la comunión frecuente. Contribuye a ello la predicación de los padres: “el altar en el que se inmola la divina víctima es verdaderamente temible” (San Juan Crisóstomo) y la rigidez de los procedimientos para acceder al perdón con las normas del sacramento de la Penitencia.

Al reducirse la procesión de comunión ésta termina por desaparecer junto con la de presentación de los dones. Hasta entonces las vestiduras litúrgicas del clero no diferían mucho de las de los fieles. Tal vez un poco más especiales y radiantes para el obispo, pero todas eran herencia de las nobles vestiduras romanas. La apariencia de los nuevos creyentes, con sus ropajes de pieles, hizo que poco a poco se adoptara y permaneciera para la celebración de la Eucaristía el uso del alba, pieza básica de vestir consistente en una túnica talar blanca, y el cólubus, un gran manto circular que cubría pecho y espalda, origen de la casulla.

Comments from readers

Joaquin Rodriguez - 07/02/2020 07:59 PM
Mil gracias de nuevo por tu dedicación y calidad pedagógica. Además de la calidad histórica y cultural de tus artículos. De éste me quedé con hambre por lo breve. De todos modos me resultó muy enriquecedor. Un abrazo de tu hermano Joaquín.
Rafael M. Calvo Forte - 06/30/2020 06:23 PM
Gracias, Zelada, por tu dedicación a la cultura religiosa en la liturgia. No digo Sagrada Liturgia, porque así llaman nuestros hermanos de Ritos Orientales a la celebración de la eucaristía. Tienes la suerte de vivir en Miami, porque si estuvieras en Venezuela y otros países latinoamericanos, serías atacado por nuestros hermanos de la Teología de la Liberación... Parece que ahora hay matices menos agresivos y la llaman Teología del Pueblo. Un abrazo, Rafael.
Rogelio Zelada - 06/29/2020 05:45 PM
Thelma: Gracias por leer mis artículos sobre la Historia de la liturgia. Las medallas para los Ministros Extraordinarios de la Comunión la puede conseguir con el Sr. Raúl Pañellas, en la Oficina de Liturgia de la Arquidiócesis. Gracias y bendiciones. R. Zelada
Thelma Guillen - 06/29/2020 02:31 PM
Rogelio: me encanto su articulo, excelente, siempre los leo pero hasta ahora le comemto. Quisiera aprovechar para preguntarle donde puedo adquirir medallas para los Ministros de la Comunion. Soy la encargadad de los Ministros en Espanol de ST. Timothy Catholic Chur. Mi seminario para ser Ministro lo recibi de usted, pero hacer como 20 anos. bendiciones.

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