En alg�n momento de este a�o, nacer� el beb� n�mero �siete mil millones�. Que este acontecimiento sea bien recibido o temido, depende de c�mo valoremos la vida humana y la familia humana.

El Dr. John Willke, pasado presidente de National Right to Life (la organizaci�n nacional del derecho a la vida), escribi� lo siguiente, donde vemos con claridad la bondad de Dios y el ingenio de los hombres y las mujeres.
-    �La sobrepoblaci�n es vista cada vez m�s por lo que es: un mito�.
-    �El hombre es el mayor recurso que el mundo conocer�. Cada ser humano posee algo que ning�n animal, vegetal o mineral posee: la capacidad de pensar y razonar".
-    �Con la capacidad de razonar, un d�a el hombre mir� hacia el suelo y decidi� que el aceite era un recurso natural que pod�a utilizar�.
-    �Con la capacidad de razonar, el hombre vio la arena, la abundante e �in�til� arena, y pens� en el �chip� de la computadora�.
-    �Con la capacidad de razonar, el hombre mir� sus campos y vio nuevos m�todos de cultivo, que ahora alimentan al mundo entero�.
-    �Con la capacidad de razonar, el hombre invent� maneras de sacar la sal del agua del oc�ano, para poder tomarla y regar sus cultivos�.
-    �Con la capacidad de razonar, el hombre est� aprendiendo a cultivar alimentos en el oc�ano, a aprovechar la energ�a del sol, a construir en el espacio�.
-    �S�lo quienes est�n mal informados sobre el progreso humano, pueden apoyar la teor�a infundada de que, mientras menor sea el n�mero de hombres y mujeres, mejor es su bienestar. S�lo los economistas en torres de marfil pueden establecer un c�lculo deprimente, en el que el nacimiento de un ni�o reduce el Producto Nacional Bruto per capita�.
-    �Todo agricultor sabe que su riqueza aumenta con el nacimiento de un ternero, de un potrillo, de un cordero. Los ni�os no son animales; por lo tanto, cu�n cierto es esto sobre el ser humano, en cuyo aumento en n�meros se encuentra la respuesta a nuestros problemas, las econom�as de escala, los mercados en expansi�n, y otros beneficios�.
-    �La historia demuestra que cuando trabajamos unidos, podemos pensar y encontrar soluciones a m�ltiples problemas que parecen insolubles�.

Nunca antes tuvimos casas tan grandes en las que residen familias tan peque�as. Durante a�os, los cat�licos pro vida han advertido que el aborto, la esterilizaci�n y la contracepci�n provocan el colapso de la moralidad de un individuo y la destrucci�n de las familias.

Hace unos pocos a�os, el autor pro vida Brian Clowes escribi� sobre �Jap�n en el Espiral de la Muerte� (Japan in the Death Spiral):

�Los dem�grafos nos dicen, indirectamente, que estos males est�n destruyendo naciones y continentes enteros. Desafortunadamente, los gobiernos ni siquiera admiten la ra�z del problema del �espiral de la muerte demogr�fica��

�En Jap�n, y en muchas otras naciones, las mujeres, sencillamente, no est�n teniendo suficientes ni�os. Para que una naci�n pueda reemplazar su poblaci�n, cada mujer debe tener un promedio de 2.1 ni�os por familia. Las mujeres japonesas tienen un desastroso promedio de un solo ni�o�

�Con mayor frecuencia, los l�deres japoneses buscan la soluci�n f�cil al dilema de las personas ancianas. La Asociaci�n Japonesa de la Medicina Aguda se ha convertido en la primera organizaci�n en recomendar la eutanasia para las personas que se encuentran enfermas en etapa terminal�

�En Jap�n, en todos lados se encuentran los indicios de melancol�a en una poblaci�n en decadencia. Durante el D�a del Ni�o 2007, el gobierno japon�s se�al� en tono sombr�o que el n�mero de ni�os en Jap�n ha descendido por 26 a�os consecutivos�

�Lo m�s triste de todo es ver a las ancianas japonesas abrazar a Yumel, las mu�ecas robot que hablan, fabricadas por la compa��a Takara-Tomy. Estas mujeres compran esas mu�ecas caras porque no tienen ni�os o nietos a los que prodigar sus atenciones. Las mu�ecas, que se venden muy bien, les dicen a sus due�as cu�nto las quieren, y les dan la bienvenida cuando regresan al cuarto�

�Si un gobierno promueve la �planificaci�n familiar� por d�cadas, si inculca en la mente de la gente la idea de que los ni�os son desordenados, ruidosos, caros y perjudiciales para el ambiente, una vez haya promovido y cubierto el costo de millones y millones de abortos, no hay vuelta atr�s�

�La �nica soluci�n a la plaga del descenso en la poblaci�n, es reavivar en los corazones de la gente el amor de Dios y Sus hijos��

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