Homilies | Tuesday, July 07, 2026

El Padre Valoret corrió la carrera con paciencia

Homilía del Arzobispo Thomas Wenski en la Misa por el reposo del alma del padre Joe Valoret

Homilía del Arzobispo Thomas Wenski en la Misa por el reposo del alma del padre Joe Valoret. St Agatha Catholic Church, 7 de julio de 2026. 

Queridos hermanos y hermanas en Cristo: 

Despedimos a nuestro hermano, el Padre Joe Valoret quien ha sido llamado a la presencia del Señor tras 94 años de vida.  Cuando uno tiene 94 años es cierto que hay más seres queridos allá en el cielo para darle la bienvenida que aquí para decirle adiós.  Sin embargo, hay un buen número de sacerdotes y fieles para acompañarle con nuestras oraciones sentidas en su tránsito de este valle de lágrimas a la gloria de la Nueva Jerusalem. 

Noventa y cuatro años no son solo una cifra alta en el calendario. Para un sacerdote, representan décadas de oraciones levantadas al cielo, miles de absoluciones pronunciadas en el confesionario, incontables eucaristías celebradas y una vida gastada, como el cirio pascual, para iluminar el camino de los demás. El Padre Valoret, ordenado sacerdote en el ano 1983, no solo vivió una larga vida; vivió una vida con propósito, configurada con Cristo, el Buen Pastor. 

San Pablo, al final de sus días, le escribía a Timoteo unas palabras que hoy se cumplen perfectamente en nuestro hermano sacerdote: "He combatido el buen combate, he concluido mi carrera, he conservado la fé. Solo me queda recibir la corona de la justicia" (2 Tim 4, 7-8). 

El Padre Valoret corrió la carrera con paciencia. Vivió momentos de gracia, vio cambiar el mundo y la Iglesia, y permaneció fiel. Cruzó tormentas y cosechó alegrías, pero siempre con la mirada fija en el Sagrario. Su longevidad es un testimonio viviente de perseverancia. En un mundo donde los compromisos suelen ser frágiles y pasajeros, sus años de sacerdocio nos demuestran que, con la gracia de Dios, el amor para siempre es posible.  

Piensen en cuántas veces esas manos ancianas y gastadas levantaron la Hostia Sagrada.  Hace muy poco, a pesar de sus años, brindaba ayuda a la Ermita de la Caridad, celebrando Misas y confesando los penitentes.  Y por muchos años después de su retiro oficial asistía aquí en Santa Agata celebrando la Santa Misa y predicaba con la convicción de su fe la Buena Nueva de Jesucristo. 

Y cuántas almas encontraron la paz de Dios a través de sus palabras en el sacramento de la reconciliación.

Hoy esas manos ya no sostienen el cáliz terrenal, porque nuestro hermano ya participa del banquete eterno, donde ya no hay dolor, ni llanto, ni cansancio, sino una alegría que no conoce el fin.

Imaginemos por un momento el encuentro del Padre Valoret con el Maestro a quien tanto amó y sirvió. Escuchemos en el corazón las palabras del Evangelio de Mateo: "Siervo bueno y fiel; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor" (Mt 25, 21). 

Nuestra oración de hoy no es de desesperanza. Es un "gracias" rotundo a Dios por habernos regalado a este cura durante tantos años. Y es también un acto de intercesión: pedimos al Padre de la Misericordia que purifique cualquier fragilidad humana que haya quedado en él y lo reciba en su gloria.

Que la Santísima Virgen María, Virgen de la Caridad y Madre de los sacerdotes, tome de la mano a nuestro querido Padre Valoret y lo presente ante el trono de su Hijo. Que descanse en la paz del Señor, y que desde el cielo siga intercediendo por esta porción de la Iglesia que tanto amó. 

Amén. 

Add your comments

Powered by Parish Mate | E-system

This site is protected by reCAPTCHA and the Google Privacy Policy and Terms of Service apply