Feature News | Friday, July 10, 2026

Miami se vuelca por Venezuela

La Iglesia responde con oración y ayuda humanitaria a las víctimas de los terremotos

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MIAMI | El letrero a la entrada del campus de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en Doral, lo dice con claridad: «Apoyemos a Venezuela». Detrás de esas palabras, en un estacionamiento parroquial convertido en centro de acopio, el mensaje cobra vida: cajas de medicinas y alimentos que pasan de mano en mano, nombres de personas desaparecidas escritos para ser encomendados durante la misa, desconocidos y vecinos unidos por un mismo dolor y una misma esperanza.

Dos semanas después de uno de los desastres naturales más mortíferos de la historia reciente de Venezuela, la comunidad católica del sur de la Florida ha respondido de la manera en que la Iglesia lo hace tantas veces ante el sufrimiento: con una oración que se convierte en presencia y una presencia que se transforma en caridad.

Los dos terremotos que sacudieron a la nación sudamericana el 24 de junio dejaron comunidades devastadas y, a miles de kilómetros de distancia, tocaron profundamente el corazón de las numerosas familias venezolanas que hoy tienen su hogar en esta arquidiócesis.

«Nuestros fieles católicos y todas las personas de buena voluntad del sur de la Florida» están llamados a mantenerse en solidaridad» con quienes han sido afectados, afirmó el arzobispo Thomas Wenski al anunciar que Catholic Charities de la Arquidiócesis de Miami puso en marcha un fondo de emergencia para brindar ayuda a las víctimas. La Arquidiócesis ha señalado que cada dólar donado se destina directamente a la asistencia humanitaria para las comunidades devastadas por los terremotos.

Una parroquia que no podía quedarse de brazos cruzados

La parroquia Nuestra Señora de Guadalupe es una de las comunidades católicas hispanas más grandes del sur de la Florida y hogar espiritual de miles de familias venezolanas. En cuanto se conoció la tragedia, sus feligreses no esperaron a que alguien les pidiera ayuda. Llegaron con sus vehículos cargados hasta el tope, con sus manos dispuestas a servir, con sus donaciones y con su propio dolor.

Tras un primer esfuerzo que se mantuvo activo prácticamente las 24 horas del día, la parroquia estableció un ritmo constante de misericordia. De lunes a viernes, de 10:30 a.m. a 6:30 p.m., voluntarios atienden un centro de recepción de donaciones desde los automóviles en el estacionamiento de la iglesia, donde reciben los artículos de primera necesidad que más requieren los sobrevivientes.

No están solos en esta misión. La Conferencia San Vicente de Paúl de Doral y el Rotary Club de Doral se han unido al esfuerzo, un signo silencioso de cómo las obras de misericordia reúnen a toda la comunidad —creyentes y vecinos por igual— en una misma labor de amor.

«Ha sido una experiencia muy triste, muy devastadora, y todos tenemos el corazón roto, no solamente quienes somos venezolanos», dijo el P. Israel Mago, administrador parroquial. «A cualquiera le duele, y sobre todo a cualquier cristiano, ver algo tan trágico. Miles de personas lo han perdido todo. Miles han muerto».

El sacerdote se enteró de la tragedia de la misma manera que muchos en Doral: de forma inesperada. «Estaba en mi casa y había un señor venezolano haciendo un trabajo allí. Él me dijo: "Mira, hubo un temblor en Venezuela, un terremoto". Pensé que era algo sin mayor importancia. Pero comenzaron a llegar las noticias y nos dimos cuenta de que era algo de una magnitud enorme».

Lo que vino después fue la frustración de la distancia.

«Desde aquí nos sentimos un poco frustrados por no poder hacer más de lo que estamos haciendo», dijo el P. Israel Mago. «Pero también entendemos que estamos haciendo todo lo que podemos desde aquí. Y todo aquello que sintamos que puede aliviar, de alguna manera, la angustia y la tristeza, lo vamos a seguir haciendo».

Dos envíos de ayuda ya han salido hacia Venezuela. Las donaciones en efectivo se canalizan a través de Cáritas; los alimentos y suministros médicos se envían por medio de la Sociedad de San Vicente de Paúl y, una vez en Venezuela, llegan a Fe y Alegría, la red educativa fundada por los jesuitas cuya presencia en los sectores más vulnerables del país la convierte en un aliado natural. Cerca de 30 de sus escuelas resultaron gravemente afectadas por los terremotos.

«Todo el dinero se está canalizando a través de Cáritas, que es la institución de la Iglesia más confiable y con mayor trayectoria», explicó. «Sabemos que va a llegar a las manos correctas».

 

Fotógrafo:

La oración en el centro

Más allá de las cajas y la logística, la parroquia nunca ha olvidado dónde está la fuente de su fortaleza. A la entrada del templo se ha dispuesto un espacio para que los feligreses escriban los nombres de las personas por quienes desean que se ore durante la Misa. Cada día la lista se renueva. Algunos piden intenciones particulares, otros simplemente escriben «por Venezuela» y otros dejan mensajes de acción de gracias.

La parroquia Nuestra Señora de Guadalupe anunció una novena de Misas por Venezuela, reuniendo a los fieles para orar por los fallecidos, los heridos, los rescatistas y las familias cuyas vidas cambiaron para siempre en cuestión de segundos. Se invita a los fieles a llevar los nombres de sus seres queridos para que cada uno sea mencionado ante el altar.

Desde que los dos terremotos devastaron La Guaira, parte de Caracas y varios kilómetros de la costa caribeña venezolana, los tres sacerdotes de la parroquia han presentado más de 500 intenciones de oración. Es un recordatorio de que, en la comunidad católica, nadie sufre solo. Orar por quienes padecen ya es comenzar a cargar con su sufrimiento.

La parroquia también ha celebrado horas santas y dedicó una jornada completa de adoración ante el Santísimo Sacramento por las víctimas. Además, en los próximos días rezará un rosario por Venezuela.

«Todos los días oramos por esta intención», dijo el P. Mago. «Hemos ofrecido Misas especiales por el terremoto en Venezuela, por las víctimas, por quienes fueron rescatados y por todas las personas que siguen trabajando para encontrar a quienes permanecen desaparecidos».

«Muchas veces cuestionamos a Dios en una situación como esta, pero nunca deberíamos hacerlo, porque Dios siempre permite las cosas para un bien mayor», afirmó. «A veces pedimos un milagro y queremos que ese milagro tenga la forma que nosotros imaginamos. Sin embargo, muchas veces Dios se manifiesta de una manera distinta a la que esperamos. Creo que una de las formas en que el Señor se ha manifestado aquí ha sido a través de los rescatistas, dándoles a las personas la fortaleza para resistir hasta ser encontradas y despertando la solidaridad de personas en todo el mundo. Creo que así es como el Señor está actuando, de una manera grande y poderosa».

Para muchos, incluido el P. Mago, quien creció en el barrio San Martín de Caracas, esta no es una tragedia lejana vista por televisión. El sur de la Florida alberga una de las mayores comunidades venezolanas de Estados Unidos, y son incontables los feligreses que tienen una madre, un hijo, un hermano o un amigo de toda la vida en las localidades afectadas por los terremotos. Muchos preparan cajas de ayuda con las mismas manos con las que secan sus propias lágrimas, llorando a los suyos mientras sirven a quienes más lo necesitan.

El dolor se siente prácticamente en cada banca de la iglesia.

«Hay muchas personas que han perdido familiares y amigos muy cercanos que vivían en la zona de La Guaira o en Caracas, en Los Palos Grandes», dijo el P. Mago, quien creció en la capital venezolana. «Padres que perdieron a sus hijos e hijos que perdieron a sus padres. Los hemos acompañado con nuestra oración y con nuestro abrazo».

Según el censo más reciente, el 48 % de los casi 90,000 habitantes de Doral son venezolanos o de origen venezolano.

«Eso significa que casi cinco de cada diez personas son venezolanas», explicó el P. Mago. «Así que pueden imaginar el enorme dolor que se vive aquí».

La parroquia cuenta con más de 10,000 familias registradas.

 

Una sola Iglesia, una sola misión

El esfuerzo que se realiza en Doral forma parte de una respuesta más amplia encabezada por Catholic Charities de la Arquidiócesis de Miami, que está recibiendo donaciones económicas a través del sitio web de la Arquidiócesis de Miami.

La campaña de recaudación de fondos respalda las iniciativas lideradas por la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en Doral, y la parroquia San Vicente de Paúl, en Margate, dos parroquias de la Arquidiócesis de Miami que coordinan la asistencia humanitaria para las comunidades afectadas.

Además de recaudar fondos, Catholic Charities está apoyando el envío por vía marítima de ayuda humanitaria desde ambas parroquias, cubriendo los costos de transporte y coordinando los esfuerzos con Cáritas Venezuela y Catholic Relief Services (CRS). Esta colaboración ayuda a garantizar que la ayuda sea distribuida a través de la Iglesia Católica y llegue a quienes más la necesitan.

«Al trabajar con Cáritas Venezuela y Catholic Relief Services, podemos apoyarnos en socios católicos de confianza que ya están presentes en las comunidades afectadas, lo que ayuda a garantizar que las donaciones y la ayuda humanitaria se distribuyan de manera eficiente y lleguen a quienes más las necesitan», afirmó Peter Routsis-Arroyo, director ejecutivo de Catholic Charities de la Arquidiócesis de Miami.

La magnitud de esta respuesta ya comienza a hacerse visible. Según Tras el temblor, el amor, el primer informe publicado por Cáritas Venezuela, la organización ha recibido 14,700 toneladas de ayuda humanitaria.

Catholic Charities también está colaborando con el comisionado Rolando Escalona, del Distrito 3, quien está trasladando ayuda humanitaria por vía aérea a Venezuela. La organización coordina con Cáritas Venezuela y CRS para garantizar que los suministros sean recibidos por la Iglesia local y distribuidos entre las comunidades afectadas.

De cara al futuro, Routsis-Arroyo explicó que Catholic Charities está explorando formas de brindar apoyo a largo plazo al pueblo venezolano.

El P. Mago comparte esa misma visión.

«Ahora es cuando más se necesita la ayuda, porque ahora comienza la reconstrucción de todo lo que se perdió», afirmó. Añadió que ser la ciudad con la mayor concentración de venezolanos en Estados Unidos conlleva también una responsabilidad.

Andoni Biurrarena, editor de La Voz Católica, contribuyó a este artículo. 

Los católicos que deseen apoyar las labores de ayuda pueden realizar donaciones económicas a través del sitio web de la Arquidiócesis de Miami. Las contribuciones ayudarán a financiar la asistencia humanitaria coordinada por Catholic Charities de la Arquidiócesis de Miami, la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, la parroquia San Vicente de Paúl, Cáritas Venezuela y Catholic Relief Services (CRS).

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