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'60 años de gracia'

Feligreses reciben el premio especial ‘Jubilaeum’ durante las Vísperas del aniversario

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MIAMI | Eran más de 200, y ya no eran héroes olvidados.

Algunos de los laicos más fieles de la Arquidiócesis se reunieron el 7 de octubre en la Catedral de St. Mary para recibir un reconocimiento especial por sus décadas de servicio. El evento se realizó durante las Vísperas, u oficio divino vespertino, en ocasión del 60º aniversario de la Arquidiócesis.

Llegaron de todos los rincones de la Arquidiócesis — desde el norte de Broward hasta Key West — e incluían ujieres, sacristanes, catequistas, ministros extraordinarios de la Santa Comunión y voluntarios de oficinas parroquiales.

Algunos habían administrado bancos de alimentos, dirigido retiros de Emaús, servido rosquillas después de las misas, y realizado otras innumerables tareas.

“Este es sólo un gesto muy pequeño de nuestro agradecimiento”, expresó el Arzobispo Thomas Wenski sobre el premio Jubilaeum, galardón otorgado en una sola ocasión. “Hoy les honramos por su servicio, que ha hecho posible estos últimos 60 años de gracia”.

El oficio de Vísperas en realidad cumplió un triple propósito. Fue uno de varios eventos realizados durante el año para celebrar las seis décadas de la Iglesia local, comenzando con la creación de la Diócesis de Miami en 1958.

También fue una ocasión para que el Arzobispo Wenski confiriera la máxima distinción de la Arquidiócesis, el premio Primum Regnum Dei. Seis personas y dos parejas recibieron la medalla de oro, que mostraba una palmera flanqueada por cruces.

El del Jubilaeum fue diferente: se entregó a dos personas de cada parroquia, nominadas por su párroco por su servicio a nivel local. Cada prendedor rojo y dorado del Jubilaeum tiene la forma de una cruz medieval de dos barras que representa la autoridad del obispo.


Como una graduación

Cerca de 900 homenajeados y sus familias llenaron la catedral. Para organizarlos, la mayoría de los bancos estaban marcados con los nombres de las parroquias.

Llevándolos a sus asientos iban los estudiantes de los tres seminarios del área: el Seminario Regional de St. Vincent De Paul, cerca de Boynton Beach, y el Seminario menor de St. John Vianney, y Redemptoris Mater, ambos en Miami.

El Arzobispo Thomas Wenski predica su mensaje a los homenajeados en las vísperas del sexagésimo aniversario de la Arquidiócesis.

Fotógrafo: TOM TRACY | FC

El Arzobispo Thomas Wenski predica su mensaje a los homenajeados en las vísperas del sexagésimo aniversario de la Arquidiócesis.

El servicio parecía una tenue graduación universitaria. Según se llamaban los nombres de los galardonados, se acercaban al santuario con sus párrocos. Cada uno recibió un certificado y se tomó una foto con el Arzobispo, luego se dirigía a recibir el prendedor del Jubilaeum o la medalla del Primum Regnum Dei.

Hubo un momento en que el Arzobispo Wenski se detuvo y anunció: “¡Esta dama tiene 101 años!” En ese momento, todas las miradas se fijaron en Rose Preseau, de la parroquia de St. David, en Davie.

Más adelante, Preseau dijo que ha servido en casi todos los comités de St. David desde su fundación en 1974, y no piensa dejar de hacerlo.

“Comenzamos esa iglesia de la nada, y yo crecí con ella”, declaró. “¿Por qué debería retirarme? Dios me dio todo esto. Hago lo que hago hasta que me llame”.


Dar el ejemplo

A pesar del largo proceso de llamar a cada destinatario hasta el santuario, la multitud mantuvo la solemnidad de la ocasión, sin que casi nadie hablara sobre el nivel de un murmullo.

El Arzobispo Wenski introdujo su mensaje con su toque típico de humor, citando una ventaja de un oficio de Vísperas: “No hay colecta”.

Luego ofreció una breve historia de la diócesis, comenzando con su fundación en 1958 por el fallecido obispo Coleman F. Carroll, quien también supervisó su reasignación como arquidiócesis una década más tarde. Señaló el crecimiento de la iglesia local a casi 1.5 millones de miembros en la actualidad.

El Arzobispo también destacó la diversidad cultural y étnica de la Arquidiócesis como modelo para la comunidad circundante. “Que en estos tiempos de gran división y polarización en nuestra sociedad y en el mundo, nosotros los católicos seamos modelos en nuestras parroquias, organizaciones y movimientos apostólicos de lo que debe ser un mundo reconciliado y de reconciliación”, expresó.

Pero reconoció que la idea de una Iglesia Católica universal es abstracta sin vida parroquial, una vida fomentada y alimentada por el servicio de los laicos como los que fueron reconocidos en las Vísperas.

“Si bien lo merecen, se les da reconocimiento no porque necesariamente sean distintos del resto de los laicos de nuestra arquidiócesis, sino porque son representantes de todos ellos, de su dedicación y su devoción”, sostuvo.

Después de las oraciones y los cánticos finales, el Arzobispo Wenski expresó de nuevo su agradecimiento a todos, y anunció que las copias de las fotos ya estaban disponibles en el nártex de la catedral.

“Eso demuestra que soy un buen administrador; ahorré dinero al no enviarlos por correo”, agregó, lo que provocó más risas.

Muchos de los homenajeados dijeron sentir sorpresa y humildad al ser elegidos para los reconocimientos.

Ejemplo típico fue el de Karen Bruener, que sirve en la catequesis, la cofradía de damas y el apostolado de oración en la iglesia de Blessed Trinity, en Miami Springs.

“Me siento muy honrada”, manifestó Bruener al salir por las puertas de la catedral. “Una se involucra, trabaja con las personas, hace lo que se debe hacer”.

Después de obtener sus fotos, los homenajeados se dirigieron hacia una recepción en el amplio patio frente a la catedral. Algunos ya vestían sus broches del Jubilaeum. Se reunieron en mesas redondas cubiertas con manteles blancos y disfrutaron minihamburguesas, croquetas, pinchos de tomates con queso mozzarella, bocaditos de sándwiches cubanos, y una variedad de ceviches en vasos pequeños, acompañados por soda, vino tinto o blanco, y agua.

Los asistentes recibieron un último regalo: un libro de 60 páginas sobre la historia de la Arquidiócesis, con fotos a color que muestran a feligreses de la India, Cuba, Haití y otros países.

Rose Preseau, de 101 años, regresa del altar después de haber sido recibida por el Arzobispo Thomas Wenski. La acompañan el también homenajeado Jubilaeum, John Frink y su párroco, el P. Steve O’Hala.

Fotógrafo: TOM TRACY | FC

Rose Preseau, de 101 años, regresa del altar después de haber sido recibida por el Arzobispo Thomas Wenski. La acompañan el también homenajeado Jubilaeum, John Frink y su párroco, el P. Steve O’Hala.


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