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El P. Benito Viñes, un genio de la meteorología

Una tradición científica que honra al Colegio de Belén

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Telescopio del observatorio del Colegio Jesuita de Belén.

Fotógrafo: ROCIO GRANADOS | LVC

Telescopio del observatorio del Colegio Jesuita de Belén.

El 12 de septiembre de 1875, el P. Benito Viñes pronosticó por primera vez en la historia el arribo de un huracán, que pasaría por Cuba. Fue el primer pronóstico meteorológico de su tipo registrado en el Hemisferio Occidental, y lo realizó un día antes de que el huracán azotara la costa sur de Cuba. Gracias a esto se salvaron muchas vidas, y él se hizo conocido como Padre Huracán.

P. Pedro Cartaya, director del Observatorio del Colegio Jesuita de Belén, sosteniendo la caja con semillas enviadas al espacio en el Discovery hace algunos años.

Fotógrafo: ROCIO GRANADOS | LVC

P. Pedro Cartaya, director del Observatorio del Colegio Jesuita de Belén, sosteniendo la caja con semillas enviadas al espacio en el Discovery hace algunos años.

El P. Viñes fue un jesuita que llegó a Cuba de España en 1870, para hacerse cargo del Observatorio del Colegio de Belén. Al poco tiempo de su arribo, presenció los desastres que causaba el paso de los huracanes y se propuso dedicarse a aliviar los efectos de este terrible fenómeno.

“Por mucho tiempo se dedicó a observar el cielo y las nubes”, dice el P. Pedro Cartaya, actual director del Observatorio del Colegio de Belén, restablecido en Miami después que el gobierno comunista de Cuba puso fin a la educación privada en la Isla. El P. Viñes “vio que había una coincidencia entre las nubes que estaba observando y dónde estaba el ciclón. Le llamaron la atención las llamadas plumas de gallo o cirros”, explica el P. Cartaya, “porque a los cuantos días exactamente pasaba un ciclón [proveniente] del sitio [desde] donde partían esas nubes. Así descubrió que estas nubes, las más altas que existen, venían disparadas del centro del ciclón, indicando dónde estaba éste”.

El P. Viñes “catalogó las demás nubes”, continúa el P. Cartaya, “y llegó a la conclusión de que cuando hay nubes blancas o cúmulos que vienen, por ejemplo, del norte, el ciclón estaba justamente al sureste; cuando veía nubes negras que se llaman nimbos, de lluvia, que venían, por ejemplo, del este, el ciclón estaba al sur. Él plasma todo esto”, explica el P. Cartaya, “en un aparato llamado ciclonoscopio de fase interior, con el cual se puede localizar exactamente dónde está el ciclón”.

Placa con el nuevo nombre de la Calle Benito Viñes.

Fotógrafo: ROCIO GRANADOS | LVC

Placa con el nuevo nombre de la Calle Benito Viñes.

El P. Viñes descubrió las leyes de circulación y traslación ciclónica. “No solamente pudo determinar dónde está el ciclón según las nubes; además, según la época del año, él podía predecir por dónde iba a pasar la recurva famosa que hacen los ciclones”, explica el actual director del Observatorio del Colegio de Belén.

“Él decía: ‘en la primera década de junio, ciclón que sale de África y va por el Caribe va a pasar y recurvar en tal altitud’. Fue verdaderamente un genio de la meteorología”, agrega el P. Cartaya.

El P. Benito Viñes fundó la Red de Estaciones Meteorológicas en el Caribe, y por eso se le considera el Fundador de la Meteorología Tropical, porque introdujo un sistema más preciso de predicción. “Hasta ese entonces se realizaban sólo observaciones esporádicas. Se sabía que había un ciclón, pero no por dónde iba a pasar. Sus predicciones exactas le valieron elogios”, continúa el P. Cartaya. “Le llamaban el Padre Huracán por el gran acierto que tuvo en sus pronósticos; en una época, a los huracanes les llamaban Viñesas: Viñesa 1, Viñesa 2; pero la pronunciación era difícil para los americanos, así que perdimos la oportunidad de que lleven el nombre de un jesuita. Se les puso primero nombres de santos, después de mujeres, luego de hombres y mujeres, y así hasta hoy”, dice el P. Cartaya.

Ell Padre Pedro Cartaya, director del observatorio del Colegio Belen, explica el uso del Ciclonoscopio de Padre Benito Viñes

Fotógrafo: ROCIO GRANADOS | LVC

Ell Padre Pedro Cartaya, director del observatorio del Colegio Belen, explica el uso del Ciclonoscopio de Padre Benito Viñes

Después de su primer pronóstico de huracanes, siguieron muchos más. Uno de éstos fue en 1876; el P. Viñes se puso en contacto con Puerto Rico y les dijo que pasaría por el sur de la isla, y en Santiago de Cuba advirtió que se prepararan, y todo ocurrió como el sacerdote lo pronosticó. El P. Viñes public varios escritos sobre meteorología, y en 1877 terminó su obra más importante: Apuntes relativos a los huracanes de las Antillas, que luego fue traducida al inglés y publicada como sugerencias prácticas con respecto a los huracanes de las Antillas por los Estados Unidos. En 1893, el P. Viñes terminó un tratado detallado sobre la circulación de los huracanes. Poco después falleció.

El P. Viñes dedicó gran parte de su vida al estudio de los fenómenos meteorológicos. Su gran obra a favor del desarrollo de la ciencia y en beneficio de la humanidad, la realizó durante el tiempo que estuvo en el Colegio de Belén, en Cuba.

Durante muchos años, el P. Viñes ha sido prácticamente desconocido; sin embargo, entre los jesuitas ha sido recordado como una de sus figuras más prominentes. En reconocimiento a su enorme trabajo por ayudar a salvar vidas, y a los 120 años de su muerte, el Condado de Miami-Dade y el Comisionado  José “Pepe” Díaz, del distrito 12, dieron el nombre de P. Benito Viñes S.J. Way al tramo de 6th Street entre el Colegio de Belén y 128th Avenue, en el Southwest de Miami. La ceremonia se llevó a cabo en la casa de los ex alumnos del Colegio de Belén, por iniciativa del P. Pedro Cartaya y del ex alumno Mario Martínez Malo.

El Colegio de Belén ha continuado en Miami con la tradición del P. Viñes gracias a los ex alumnos de la clase 72, que donaron dinero y talento para la construcción del observatorio de meteorología y astronomía, e incluso una radio de aficionados.

Actualmente, tienen un club de astronomía que se reúne todos los martes. Por primera vez se dan clases electivas de astronomía, y hay 25 alumnos que reciben clases diarias con un profesor especialista.

Además los alumnos, dirigidos por el meteorólogo Pedro Añón, transmiten el reporte del tiempo diariamente por Radio Paz y Radio Mambí. Recientemente empezaron con CNN, que se transmite sólo en Miami a mediodía.

“Siempre que empezamos los clubes les leo un parrafito de la Biblia”, dice el P. Cartaya: “En el principio Dios creó el cielo y la tierra, y puso para el día el sol y de noche la luna”, y agrega: “Pero sepan que si estamos disfrutando de la creación, del universo, de la fábrica inmensa de un arquitecto, un creador, un Dios que nos hizo, es para que no solamente estudiemos y sepamos algo de Júpiter, de Marte y de Saturno: es para que podamos llegar a Dios a través de lo que estamos viendo y observando”.

“Para nosotros es un gran orgullo tener este observatorio, porque los muchachos se sienten muy identificados”, explica. Hace algunos años fueron invitados por la NASA. “Tuvimos el tremendo privilegio de que nos permitieran meter un experimento en el Discovery.

Uno de nuestros muchachos, de 16 años, vestido con el traje espacial, introdujo la caja, que la tengo yo, ahora con moléculas de ADN y varias semillas.

Para mi sorpresa, como estaba vestido de cura, uno de los siete astronautas que iban a subir a la nave me dice: ‘Reverendo, ¿no le importaría darnos la bendición?’ “No podía mencionar a Cristo porque había algunos judíos; no podía mencionar a la Virgen porque algunos eran protestantes, no podía mencionar a Dios porque algunos eran ateos… ¿qué menciono, entonces? Dios me inspiró y dije: ‘Les deseo que descubran a Dios entre las estrellas’. Les gustó; fue una experiencia lindísima”, agrega el P. Cartaya entre risas.

Estamos muy orgullosos, porque “unimos la tierra con el cielo, lo malo con lo divino, lo que Dios nos ha dado para devolverlo a Él en forma de observación, de investigación, de discusión, y eso nos hace sentir que realmente somos parte de la obra de Dios”.

“Hay muchas maneras de llegar a Dios; hay unos que llegan por el campo de la medicina, viendo la maravilla que es la curación de un ser humano; otros llegan en un retiro espiritual, pero en astronomía llegamos a Él a través de la obra que nos dio, los escalones que nos hacen subir hasta Él”, señala el P. Cartaya. “Siempre les digo al principio: ofrezcamos esta reunión al Dios que nos dio esto, para que sepamos conocernos mejor a través de la obra de su creación. Y así el P. Viñes y yo unimos nuestra vocación de sacerdotes con la ciencia que nos gusta”.

El Colegio de Belén, en la actualidad, es el único colegio en el sur de La Florida que cuenta con un observatorio, y uno de los pocos a nivel nacional. Es el único en todo Estados Unidos equipado con un telescopio de 16 pulgadas dotado de una cámara CCD para astrofotografía.

El Padre Pedro Cartaya y el meteorólogo Pedro Añon en el Observatorio del Colegio de Belen.

Fotógrafo: ROCIO GRANADOS | LVC

El Padre Pedro Cartaya y el meteorólogo Pedro Añon en el Observatorio del Colegio de Belen.


 

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