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Una iniciativa audaz para la educación en los centros urbanos

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Es muy probable que el nombre de "Madre Mary Lange" no sea conocido en la mayoría de los círculos católicos de los Estados Unidos. Sin embargo, esta lamentable situación puede cambiar gracias a una iniciativa audaz que se desarrolla actualmente en Baltimore, una de las ciudades más conflictivas de este país.

¿Quién fue la Sierva de Dios Madre Mary Lange, O.S.P.?

Pocos años después de su nacimiento en la isla de La Española, los padres de la niña bautizada como Elizabeth Clarisse Lange la llevaron a Santiago de Cuba, huyendo del caos de la Revolución Haitiana de 1791. Tras emigrar a los incipientes Estados Unidos, parece que Elizabeth vivió en Charleston y Norfolk antes de establecerse en Baltimore, que contaba con una considerable población afroamericana libre cuyo número aumentaba por los refugiados de la Haití francófona. Tras abrir una escuela para niños negros en su casa de Fells Point, cerca del puerto de Baltimore, Elizabeth —guiada por el sacerdote sulpiciano francés James Joubert— discernió una vocación a la vida consagrada: ayudaría a fundar una comunidad religiosa para mujeres de ascendencia africana, dedicada a la educación de los afroamericanos.

El arzobispo James Whitfield lo aprobó, y el 2 de julio de 1829, Elizabeth Clarisse Lange hizo sus primeros votos y, junto con otras tres "mujeres libres de color" (como se les conocía en aquella época), creó las Hermanas Oblatas de la Providencia. Lange tomó el nombre religioso de "Hermana Mary" y se convirtió en la primera superiora de la comunidad. Dirigió la nueva orden en la fundación de escuelas para niñas, hogares para viudas y huérfanos, y centros de capacitación profesional para mujeres. Durante una epidemia de cólera en 1832, cuatro de las hermanas, incluida la Madre Lange, atendieron a las víctimas de la peste, arriesgando sus vidas y el futuro de su comunidad. Más tarde, la Madre Mary Lange sirvió a su comunidad como maestra de novicias durante mucho tiempo y, podemos suponer, como modelo a seguir, antes de su muerte en 1882.

Más de un siglo después, en respuesta a la veneración local duradera por esta mujer extraordinaria, la Arquidiócesis de Baltimore inició un estudio formal de las virtudes heroicas de la Madre Mary Lange, y la causa de su beatificación se abrió en Roma en 2004. Su conclusión exitosa y, de hecho, la posterior canonización de la Madre Lange, sería plenamente acogida. Mientras tanto, su ejemplo se encarna en la primera escuela católica abierta en la ciudad de Baltimore en 60 años, pues la escuela católica de Mother Mary Lange recibió sus primeros 400 alumnos a finales de agosto.

La Arquidiócesis recaudó más de 25 millones de dólares para poner en marcha este centro moderno al servicio de algunos de los jóvenes más desfavorecidos de la ciudad. Las alianzas con universidades locales, empresas, organizaciones sin fines lucrativos y agencias de servicios sociales fortalecerán la excelencia académica de la escuela con programas de cuidado extendido, de verano y de enriquecimiento.

A diferencia de muchas escuelas modernas del centro de la ciudad, que parecen más bien refugios subterráneos o prisiones, la escuela de Mother Mary Lange se diseñó para acoger a los barrios desfavorecidos del oeste de Baltimore, más conocidos por ser el escenario de muchos actos de delincuencia urbana descritos en The Wire. En palabras de Alisha Jordan, directora de la nueva escuela: "Cuando entras en este edificio, muchos salones y ventanas permiten ver hacia la comunidad. Creo que eso es lo que hubiera querido [la Madre Lange]". Pienso que es cierto, ya que la Madre Lange también habría aplaudido el hecho de que el 80-90% de los alumnos de la escuela, que proceden de 70 códigos postales y son en un 80% no católicos, recibirán ayuda generosa para la matrícula, y educación religiosa.

Cuando los obispos de los Estados Unidos ordenaron la creación de un sistema de escuelas católicas en todo el país durante el Tercer Concilio Plenario de Baltimore en 1884, probablemente no se dieron cuenta de que estaban financiando el programa de lucha contra la pobreza más exitoso en la historia católica de los EEUU, y posiblemente en la historia de este país. Hoy en día, las escuelas católicas de los centros urbanos son un salvavidas para los niños cuyo futuro está en peligro por el fracaso de las escuelas públicas y los obstinados sindicatos de maestros, que se resisten a la reforma educativa y practican diversas formas de adoctrinamiento ideológico. Ese salvavidas se ve amenazado por las presiones financieras que sufren muchas diócesis, y aunque en todo el país se están realizando esfuerzos vigorosos para salvar las escuelas católicas de los centros urbanos, la pandemia ha complicado aún más una situación difícil.

Se necesita visión, valor y fe para que, bajo estas circunstancias, se emprenda una aventura multimillonaria en la educación católica de alto nivel para los centros urbanos: el tipo de visión, valor y fe que llevó a una inmigrante negra pobre a fundar una nueva orden religiosa para mujeres afroamericanas en el Sur antes de la guerra civil. Es el tipo de visión, valor y fe que ahora ha llevado a la apertura de la bien llamada escuela católica de Mother Mary Lange en Baltimore, mi querida, aunque agobiada, ciudad natal.

George Weigel
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Comments from readers

Valli Leone - 11/23/2021 08:08 AM
Praise the Lord! As Catholics, we have so much to be grateful for – – with people like our Haitian Mother Mary Lange and a Church that hears and answers the cry of the poor. Surely the Holy Spirit takes our every small and good effort and multiplies the blessings through the years. Jesus still works miracles through the Body of Christ! Thank you, dear George, for noticing and for sharing the powerful witnesses who went before us, who are presently in our midst, and who are to come. Jesus never fails! ✝️⚓️💜
Thania Cespedes - 11/22/2021 11:05 PM
Gran ejemplo de lo que debemos hacer como Iglesia. Que buen trabajo harían en los barrios marginales de Miami varias escuelas católicas capaces de sembrar valores y formación cristiana a los jóvenes menos atendidos en sus hogares. Estoy convencida que la única forma de erradicar de nuestra sociedad las drogas y los crímenes es a través de una sólida educación cristiana que forme hombres y mujeres dignos capaces de trabajar por la paz y la justicia. Gracias George Weigel por publicar este blog.
Rafael M. Calvo Forte - 11/22/2021 03:39 PM
En Venezuela, el jesuíta español José Maria Vélez fundó Fe y Alegria, cada escuela está en un barrio marginal, atendida pot tres religiosas de cualquier congregación. Los padres están obligados a mantener con su ayuda, la limpieza y reparación de cada escuela. Los jesuítas dictan cursos de capacitación para los maestros laicos no religiosos. Allí donde hubo pobreza material y humana, surgen hombres y mujeres dignos aptos para ir a la universidad o capacitados para un oficio. Creo con absoluta certeza que la educación en valores es el mejor regalo a la sociedad. Paradójicamente, tengo una nieta a la que poder entrar en una escuela parroquial de su barrio, le ha sido imposible.
Edward ODonovan - 11/22/2021 12:02 PM
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