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En su libro Love in Action (Amor en Acción), el Diácono Timothy F. Winters, Ph.D., nos dice que los Evangelios no son sólo para leerlos, sino para vivirlos. Pensé en esa afirmación cuando escuché a un sacerdote visitante decir a la congregación que tenemos la responsabilidad de desempeñar un papel activo en nuestra iglesia al utilizar los talentos que Dios nos ha dado. Cuando utilizamos nuestros talentos y destrezas, Dios puede actuar a través de nosotros y pueden ocurrir cosas emocionantes. ¡Puede suceder lo inesperado! Estamos invitados a participar activamente en nuestra comunidad eclesial, no a ser observadores pasivos. Estamos invitados a compartir nuestros talentos y destrezas en nuestra familia, comunidad de fe y comunidad en general.

La siguiente es una historia real, y es un ejemplo de lo que puede resultar cuando los feligreses se unen y comparten sus talentos y destrezas en su iglesia. El Comité Social y de Eventos de la parroquia se reunió con la intención de organizar una actividad que animara a los feligreses a socializar y conocerse. Con demasiada frecuencia, la gente asiste a la Misa en muchas de nuestras iglesias sin establecer una conversación con otros feligreses. Se supone que somos una familia, y las familias hablan entre sí y se interesan por los demás.

Uno de los miembros del comité sugirió que la parroquia celebrara un Festival Internacional de Comida y Familia. Varios miembros de la parroquia hablarían de su cultura y prepararían un plato autóctono de su país para que la gente lo probara después de las presentaciones. De este modo, los feligreses tendrían la oportunidad de aprender unos de otros y sobre las distintas culturas. También ofrecería oportunidades para que la gente socializara durante la actividad y en el futuro.

Para que este acontecimiento tuviera éxito, era necesaria la participación de feligreses con diversos talentos y habilidades. El evento requería personas para organizarlo, decorar el salón parroquial, preparar una presentación breve e interesante junto con un plato tradicional, montar el bufet, servir la comida, y encargarse de las entradas y dar la bienvenida a todos los asistentes. El éxito de este evento dependía de todos los participantes, incluidos los que asistieron al Festival Internacional de Comida y Familia.

Antes de que comenzara el acto, una joven que no era conocida como feligresa entró en el salón parroquial y pidió ir al baño. Con cierta reserva, la persona encargada de la bienvenida le permitió entrar. Unos minutos más tarde, la desconocida reapareció y compartió que su novio y ella acababan de separarse. Parecía desconsolada. La persona que la recibió le habló sobre la actividad que estaba a punto de comenzar, y la invitó a quedarse. A la joven se le iluminó el rostro. Salió, regresó con el dinero para comprar una entrada, y se sentó en una de las mesas.

Mientras la actividad continuaba, la persona encargada de dar la bienvenida se acercó a la joven, quien ya no tenía una expresión desesperada y triste en el rostro. Estaba charlando feliz con otra mujer. Cuando la joven le vio, le dio las gracias varias veces: "Muchas gracias por invitarme a que me quedara". No quedó claro si dijo: "Me has salvado la noche" o "Me has salvado la vida".

¿Pudieron la mujer que sugirió este evento y todos los que participaron en el mismo haber sido parte de un plan mayor de Dios? Dios sabía que la joven se encontraría en esa situación aquella noche. Él sabía que ella necesitaría un refugio seguro. Si ella no hubiera encontrado la actividad de la iglesia, ¿a dónde se hubiera dirigido? Nunca lo sabremos.

Lo que sí sabemos es que, en la noche del Festival Internacional de Comida y Familia, los feligreses se reunieron como comunidad, utilizaron sus talentos y sus habilidades, y aprendieron datos interesantes sobre otros feligreses y diversas culturas que pueden servir de plataforma para conversaciones futuras. Entablaron conversaciones que nunca hubieran tenido, de no ser por esta actividad. Además, una extraña encontró un refugio seguro y experimentó el amor de Dios que se manifestó a través de los feligreses.

Fue un ejemplo de amor en acción. Fue un ejemplo de cómo los feligreses viven el Evangelio a través de los talentos que Dios les ha dado.

Se vivió el Evangelio. Se acogió al forastero inesperado. Y quién sabe, tal vez esa noche se salvó una vida, simplemente por una invitación a quedarse.

Comments from readers

Timothy F. Winters - 02/13/2023 03:51 PM
Hi Dolores! Thank you so much for sharing this lovely story! I love events such as the International Festival you discuss here. Any chance for us to get to know one another better, to understand one another better, is time well-spent! God bless you for your commitment to living the Gospel! All best, Tim
Pat Solenski - 02/13/2023 11:46 AM
Thank you Delores for this delightful reminder what it is to be 'church'!

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