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Para cat�licos y no cat�licos


Para los católicos, el mes de octubre es el Mes del Santo Rosario. Aclaremos algo: no es el único momento del año en que los católicos rezan el rosario. Octubre es designado como el Mes del Santo Rosario ya que el día 13 de octubre Nuestra Señora del Rosario apareció por última vez en Fátima. En este día, miles de personas reunidas en esa ciudad de Portugal vieron lo que se ha denominado El Milagro del Sol.

Muchos de nuestros amigos no católicos creen que rezar el rosario es malo, ya que “no hay que rezar a los santos, porque sólo se debe adorar a Dios”.

Aclaremos el primer punto. Cuando los católicos rezamos el rosario, no adoramos a la Virgen. Y como el propósito es refutar esas objeciones, todas mis citas son tomadas de la Biblia de “King James” (o Biblia del rey Jacobo).

Quienes están familiarizados con el Evangelio de Lucas deben ser capaces de reconocer estas palabras: “Y entrando el ángel a donde ella estaba, dijo: ‘¡Salve, muy favorecida, el Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres’”! (Lc 1, 28)

Durante el rosario, rezamos el Ave María 53 veces. Presten mucha atención a las primeras líneas de la oración: “Dios te salve María, llena de gracia. El Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres”.

Le hablamos a María con las palabras del Ángel Gabriel. ¿Quién se atrevería a decir que las palabras de Gabriel son blasfemia o idolatría? ¿Estaba Gabriel adorando a María?

Por supuesto que no. Él está saludándola y, en el saludo, reconoce que María tiene un lugar especial en la mente de Dios. Los católicos se refieren a esto como “la gracia”. En lugar de decir “favorecida del Señor” simplemente decimos, “llena de gracia”. Después de todo, ¿puede uno ser favorecido por el Señor y estar desprovisto de su vida (gracia)?

Luego, el ángel le informa a María que su pariente, Isabel (Elisabet), se encuentra en su sexto mes de embarazo. María se dirige a la ciudad donde vive Isabel. Se puede asumir con certeza que era para ayudarle, ya que Isabel era una mujer mayor. Lucas nos dice: “Y aconteció, que como oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo: Y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre”. (Lc 1, 41-42)

El Ave María continúa con las palabras de Isabel: “Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre, Jesús”. En este punto, insertamos el Santo Nombre de Jesús como un recordatorio de que es el Hijo de Dios, que es el fruto del vientre de María. Hablamos con la Virgen María usando las palabras de la Sagrada Escritura.

Isabel continúa: “¿Y de dónde esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?” (Lc 1:43)

Gabriel había dicho esto del hijo de María: “Y he aquí, concebirás en tu seno, y parirás un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo: y le dará el Señor Dios el trono de David su padre: Y reinará en la casa de Jacob por siempre; y de su reino no habrá fin”. (Lc 1, 31-33)

Gabriel e Isabel se refieren a Jesús como Dios. Isabel utiliza “la madre de mi Señor”. El pueblo judío reconoció a un solo Señor. Eso era Dios. Isabel se dirige a María como la Madre de Dios. El ángel informa a María que su hijo reinará para siempre, y que él es el Hijo del Altísimo.

Ni Gabriel ni Isabel dicen que María es la madre de la Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo). Ella es la madre del Hijo. La cuestión es simple. ¿Crees que Jesucristo es Dios? ¿Reconoces que María de Nazaret es la madre de Jesús? ¿Esto la convierte en la madre de un tercio de Dios? No. Ella es madre de una de las tres personas en Dios. Las tres personas son un solo Dios. Por eso podemos referirnos a ella como “la Madre de Dios”.

Y así, los católicos rezan: “Santa María, Madre de Dios”.

Fíjense en la declaración final del Ave María: “Ruega por nosotros, pecadores. Ahora y en la hora de nuestra muerte”.

¿Hay algo malo en pedirle a otra persona que ore por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte? Algunos pueden alegar que María no puede orar por nosotros, porque ella está muerta. Pero, ¿no prometió Jesús la vida eterna a los fieles? “Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él...” (Mt 17: 3)

Moisés y Elías habían muerto hacía cientos de años. Sin embargo, aparecen y hablan con Jesús. Los discípulos que observan se dan cuenta de que son reales, no fantasmas. No es muy difícil creer que, si Moisés y Elías podían ser vistos por los discípulos a pesar de que habían muerto hacía varios siglos, y que Jesús podía conversar con ellos, ¿por qué no creer que a la madre de Jesús no se le conceda el mismo, o un mayor, privilegio que a Moisés y Elías?

Jesús es el hijo perfecto. ¿Pondría a su madre en estancamiento mientras permitía a los profetas y los patriarcas vivir después de la muerte? Jesús no es cruel. Podemos concluir con seguridad que María puede orar por nosotros porque está viva.

En el rosario rezamos el Ave María en grupos de 10. Cada rezo del rosario tiene cinco series de 10. Los Salmos fueron divididos inicialmente en grupos de 10. Cada conjunto de salmos seguía un tema. Lo mismo sucede con el rosario. Son cinco décadas, y cada década nos ofrece una reflexión sobre uno de los misterios de la vida de Cristo y de su relación con Dios el Padre, el Espíritu Santo, y con su madre. Cristo no la dejaría fuera de su círculo de seres queridos.

El Padre y el Espíritu Santo son el mismo Dios que Jesús. Es obvio que cualquier acontecimiento en la vida de Jesús va a involucrar al Padre y al Espíritu Santo, en el plano frontal o el posterior. Pero están presentes. Como Jesús es humano, así como divino, tiene a otra persona amada en su vida, como nosotros. Esa persona es su madre. Ella no es parte de la Trinidad. Ella no es Dios. Pero ella es la Madre de una de las tres personas en Dios. Creemos que Jesús es Dios.

“Y respondióle Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros creemos y estamos seguros de que tú eres ese Cristo, el Hijo del Dios viviente”. (Jn 6: 68-69)

Pedro hace una profesión pública de fe. Él identifica a Jesús como el Cristo o el Ungido que es a la vez Dios e Hijo de Dios.

Este Cristo tiene una madre, que no es Dios. Ella es un ser humano. Como es la madre del hijo perfecto, es lógico que el Padre no escogiera una pecadora para llevar a su hijo en su vientre contaminado por el pecado. Recuerde: Jesús tiene una naturaleza humana. Dios el Padre crea a la mujer sin pecado para ser la Portadora de Dios.

En conclusión: El rosario tiene cinco décadas. Recitamos el Ave María usando las palabras encontradas en la Biblia. Los católicos no se inventaron eso. No estamos adorando a María.

En la primera mitad del Ave María, la alabamos, así como la alabaron Gabriel e Isabel. ¿Quién acusaría a Gabriel o a Isabel de adorar a María?

La segunda parte del rosario es una petición. Pedimos a María que ore por nosotros.

No hay nada malo en pedirle a alguien que ore por nosotros. Si tengo la oportunidad de pedirle a la madre del Rey que le dé una buena recomendación a su Hijo en mi nombre, sería un tonto si no la aprovechara.

Comments from readers

Christian Cozier - 10/19/2017 12:03 PM
This is very sound rationale for the underlying reasons why the Rosary recognizes Mary as someone we can pray to differently from the saints who are intercessors. I might add, that besides what you covered, she is declared the mother of the church when Jesus on the cross said very plainly "Behold your Mother!" - The mother of the Church! Well written and thank you for your thought provoking articles. Thanks, Christian
james - 10/16/2017 12:53 PM
Dear Br. Jay RIVERA, Thank you for this Holy writing. I pray the Rosary everyday, as we all should. Thank you to Mother Mary for her intercession. Praise Mary. Please pray for us. Amen

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