Una nueva luz sobre la tragedia del aborto
Monday, May 20, 2013
*Joan Crown
El reciente juicio por aborto del Dr. Kermit Gosnell en Filadelfia, ha derramado una luz muy brillante sobre el oscuro y cruel mundo del aborto.
Desde el 1989, una inspecci�n de rutina en la instalaci�n abortista del Dr. Gosnell demostraba problemas. Recientemente, empleados de hospitales y abogados hab�an llamado con frecuencia a los agentes estatales de la salud con informes alarmantes sobre mujeres que hab�an contra�do la misma enfermedad ven�rea tras visitar la cl�nica; una ni�a de 14 a�os que tuvo un aborto ilegal a las 30 semanas de embarazo; y una mujer de 41 a�os de Virginia, que muri� tras un aborto. Diecisiete a�os m�s tarde, las autoridades hicieron una redada en la cl�nica por su distribuci�n de medicamento para el dolor, y descubrieron evidencia estremecedora que llev� a Gosnell a ser enjuiciado con la posibilidad de la pena de muerte.
�Por qu� las autoridades de la salud en el estado se hicieron la vista gorda por tantos a�os? �Se puso en peligro la salud de mujeres pobres debido a motivaciones pol�ticas, o se le dio permiso a esta �casa de horrores� para operar sin castigo para prevenir el nacimiento de ni�os que pod�an ser una carga econ�mica para el estado?
Muchos de los presentes en la corte se estremec�an ante los visuales y los sonidos de testimonios que describ�an una nevera llena de cuerpos de beb�s, envases con pies de beb�s desplegados como trofeos, y el quebrantamiento diario de columnas vertebrales de beb�s vivos, descritos por el mismo doctor como �tan grandes que pod�an caminar hasta el autob�s�. Algunos de los que presenciaron el juicio declararon que ya no pueden considerarse �pro-choice" (a favor de la opci�n), si esta es la verdadera �opci�n�.
A Gosnell se le conden� el 13 de mayo por asesinato en primer grado por las muertes de tres beb�s que nacieron vivos, y luego fueron apu�alados con tijeras. En un acuerdo con la fiscal�a, recibi� dos cadenas perpetuas que le libraron de la posibilidad de una sentencia a muerte; y una tercera cadena perpetua por asesinar a otro beb� abortado. Gosnell tambi�n fue sentenciado por la muerte de una mujer a consecuencia de una sobredosis en 2009.
El estado de la Florida es el tercero en la naci�n en n�mero de abortos practicados, s�lo detr�s de California y Nueva York, y un n�mero concentrado de abortos se realiza aqu�, en nuestra Arquidi�cesis de Miami.
Desafortunadamente, el estado de la Florida no ofrece el mismo protocolo de atenci�n para el aborto como existe para otros procedimientos quir�rgicos similares realizados en oficinas m�dicas, centros de cirug�a ambulatoria, u hospitales. En 2005, el gobernador Jeb Bush firm� una ley para la supervisi�n m�s estricta de los que proveen abortos. Pero no hay evidencia de que algo haya cambiado.
En nuestro propio patio existen instalaciones tipo �Gosnell�:
- Hialeah: Un beb� es abortado vivo y metido en una bolsa de desperdicios biol�gicos llena de cloro, y colocado en el techo del edificio, escondido de las autoridades. No se formularon cargos.
- Miramar: Una mujer que administra anestesia a los pacientes hab�a sido contratada como empleada de limpieza.
- North Miami: Una joven mujer llama llorando al Respeto a la Vida diciendo que no desea hacerse el aborto, pero no le permiten salir. Luego nos dice que dio a luz a su hija viva en el piso de la instalaci�n abortista.
Parece que vivimos en una sociedad que no est� dispuesta a hacer cumplir las leyes aprobadas en lo que respecta al aborto. El aborto legal s�lo ha tenido �xito en proteger al abortista y sus asistentes, dejando a millones de madres y padres traicionados por una ley que insin�a que la legalidad es equivalente a la sanidad y a la moralidad.
Aunque estamos sorprendidos por los actos de Gosnell, debemos entender que, como naci�n, somos c�mplices de esta violencia atroz al permitir el aborto a lo largo de los nueve meses de embarazo. Hacemos maniobras mentales para convencernos de que el asesinato brutal de un ni�o en el vientre es completamente distinto al asesinato brutal de un ni�o fuera del vientre. Quienes vieron las fotograf�as de las peque�as v�ctimas de Gosnell, ahora comprenden que son lo mismo.
�Podemos declararnos �pro vida� y no tomar acci�n? Si los detalles revelados en el juicio de Gosnell no sacuden nuestras mentes y corazones para que actuemos, �qu� lo har�? Tras 40 a�os de asesinatos legales, �ser� este el catalizador que nos har� comprender que el aborto mata a los ni�os? �Nos permitiremos finalmente mirar los rostros de estos inocentes y preguntarle a Dios, �Qu� quieres que yo haga�?
�Se�or, por qu� he recibido tal privilegio de defenderte en los m�s peque�os!

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Evie