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Primerear y misericordiar, el lenguaje del Papa Francisco para evangelizar

Todos estamos llamados a ser discípulos misioneros

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Como parte de la celebración del 40 aniversario del Instituto Pastoral para los hispanos del Sureste de La Florida, SEPI, se realizó una charla sobre la Nueva Evangelización a cargo del Secretario de Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, Mons. Octavio Ruíz Arenas.

Fotógrafo: ROCIO GRANADOS | LVC

Como parte de la celebración del 40 aniversario del Instituto Pastoral para los hispanos del Sureste de La Florida, SEPI, se realizó una charla sobre la Nueva Evangelización a cargo del Secretario de Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, Mons. Octavio Ruíz Arenas.

Mons. Octavio Ruíz Arenas, Secretario del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, durante una conferencia sobre la Nueva Evangelización en la Iglesia de Hoy, en el SEPI, explicó el lenguaje que está utilizando el Papa Francisco para llegar a los jóvenes.

Fotógrafo: ROCIO GRANADOS | LVC

Mons. Octavio Ruíz Arenas, Secretario del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, durante una conferencia sobre la Nueva Evangelización en la Iglesia de Hoy, en el SEPI, explicó el lenguaje que está utilizando el Papa Francisco para llegar a los jóvenes.

MIAMI | Seguramente ha escuchado los términos “primerear” y “misericordiar” últimamente. 

Son algunos neologismos o palabras inventadas por el Papa Francisco para darnos a entender su mensaje de una forma más clara y sencilla.

“Lo que está tratando de hacer el Papa Francisco, es que el mensaje del Evangelio pueda llegar a ser comprendido por los jóvenes y por la sociedad en general, para dar respuestas y un mayor acercamiento”, dijo Mons. Octavio Ruiz Arenas, Secretario del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, durante una conferencia organizada por el Instituto Pastoral para los Hispanos del Sureste de Estados Unidos, SEPI.

La conferencia sobre la Nueva Evangelización en la Iglesia de Hoy, dirigido a los maestros, alumnos y colaboradores de los diferentes programas del SEPI, se realizó el 16 de junio, como parte de las actividades de conmemoración del 40 aniversario del instituto.

El término más conocido es «primerear», que aparece en la encíclica Evangelii Gaudium, "La Alegría del Evangelio", que dice: “Tenemos que buscar una Iglesia en salida, una comunidad de discípulos que «primerean»". Y el Papa lo explica: que se involucran, que acompañan, que fructifican y festejan. "Atrevámonos un poco más a «primerear»", explicó Mons. Ruiz Arenas.

Esta palabra causó sorpresa cuando se presentó el documento, pero lo que dice el Papa es que “seamos los primeros en comprometernos en la dulce alegría de evangelizar”, agregó.

El Papa insiste en que para poder «primerear», tenemos que «misericordiar». “Toma un gerundio y lo vuelve un verbo en infinitivo, suena raro, pero en el fondo tiene razón, porque no es lo mismo decir tengo que ejercer misericordia que decir «misericordiar», que es una acción más fuerte”, indicó Mons. Ruiz Arenas.

Los dos papas anteriores han dedicado encíclicas para hablarnos de la misericordia. El Papa Francisco ha sido la imagen permanente de tener misericordia.

Como hijos de Dios, nos corresponde a todos hacer presente en el mundo de hoy la misericordia de Jesucristo a través de nuestro ejemplo y de una coherencia de vida. Y ese ejemplo de ser amorosos, serviciales y misericordiosos es lo que debe llevar una verdadera credibilidad de la Iglesia.

Debemos ser hombres y mujeres llenos de misericordia, una misericordia en donde yo sienta la misericordia en mi vida, y comparta esa experiencia. Debemos ser pacientes, dar espacio a que la acción de la gracia actúe. Tener una gran creatividad, ser una Iglesia que busca caminos nuevos para poder evangelizar. Tenemos que adecuarnos al mundo de hoy.

El Papa también nos habla de la necesidad de una «misionareidad», ser verdaderamente hombres y mujeres que tengamos una conciencia de una Iglesia que se organiza para servir.

«Misionareidad» significa ser misión, tomar conciencia de mi pertenencia en la Iglesia. Y como Iglesia tratar de cumplir su misión fundamental, que es comunicar a Cristo.

El P. Rafael Capó, director del Instituto de la Pastoral Hispana de los Estados Unidos, SEPI, agradece a Mons. Octavio Ruíz Arenas, Secretario del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, al finalizar su conferencia sobre la Nueva Evangelización en la Iglesia de Hoy. La conferencia fue dirigida a los maestros, alumnos y colaboradores de los diferentes programas del SEPI.

Fotógrafo: ROCIO GRANADOS | LVC

El P. Rafael Capó, director del Instituto de la Pastoral Hispana de los Estados Unidos, SEPI, agradece a Mons. Octavio Ruíz Arenas, Secretario del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, al finalizar su conferencia sobre la Nueva Evangelización en la Iglesia de Hoy. La conferencia fue dirigida a los maestros, alumnos y colaboradores de los diferentes programas del SEPI.

La conferencia sobre la Nueva Evangelización en la Iglesia de Hoy, a cargo de Mons. Octavio Ruíz Arenas se realizó como parte de las actividades de conmemoración del 40 aniversario del Instituto de la Pastoral Hispana de los Estados Unidos, SEPI. Mons. Ruíz Arenas parte la torta conmemorativa y lo acompaña el P. Rafael Capó, director del SEPI.

Fotógrafo: ROCIO GRANADOS | LVC

La conferencia sobre la Nueva Evangelización en la Iglesia de Hoy, a cargo de Mons. Octavio Ruíz Arenas se realizó como parte de las actividades de conmemoración del 40 aniversario del Instituto de la Pastoral Hispana de los Estados Unidos, SEPI. Mons. Ruíz Arenas parte la torta conmemorativa y lo acompaña el P. Rafael Capó, director del SEPI.

Estas acciones, el «primerear»,  el «misericordiar» y la «misionareidad» nos deben llevara a ser auténticos discípulos misioneros ante el llamado de la Nueva Evangelización.

Desde el bautismo estamos llamados a ser discípulos misioneros, como dice el Lema del V Encuentro: Discípulos Misioneros, Testigos del Amor de Dios.

El discípulo es aquel que se sienta a los pies del maestro a escuchar la palabra de Dios y llevarla en su corazón. El misionero es aquel que va a transmitir el gozo y la alegría de ese encuentro.

El Papa Benedicto XVI nos decía que no son dos realidades separadas,  sino que, habiendo conocido a Cristo salimos a comunicar nuestra experiencia gozosa del encuentro, apoyados en nuestra comunidad.

Para ser un auténtico discípulo misionero es necesaria una conversión personal. Pero “mi Fe no es únicamente yo con Cristo, es una relación en comunidad y esto nos debe llevar a una conversión social”, dijo Mons. Ruiz Arenas, y agregó que la Iglesia está para ayudar al mundo a buscar el bien común, para que, al final, tengamos una conversión espiritual que nos permita expresar el amor a Dios por medio del amor al prójimo.

Al mismo tiempo, la conversión pastoral pide una mayor participación de los laicos en la misión evangelizadora, no como simples ayudantes del párroco, sino acercándose a los fieles y buscando a las personas alejadas. Para ellos es fundamental el testimonio.

La conversión pastoral también aspira a tener una presencia femenina más incisiva. “La presencia de la mujer en la Iglesia es fundamental”, indicó Mons. Ruiz Arenas. No solamente ayuda en cosas materiales en la Iglesia, sino en el mismo ejercicio pastoral, en el campo administrativo, en la catequesis son protagonistas fundamentales.

En la Santa Sede, algunas congregaciones y consejos pontificios han empezado a colocar mujeres en puestos de mando y de gran importancia. “Y lo mismo debe suceder en las curias diocesanas, en las parroquias. Hay tantas mujeres preparadas y con grandes capacidades; van a dar un aire fresco, nuevas ideas, mayor impulso a la tarea pastoral y administrativa de la Iglesia”, agregó el prelado.

La conversión pastoral también debe acompañar y escuchar a los jóvenes y a los ancianos. Debe buscar una pastoral parroquial que sea más de tipo pastoral que administrativa, que forme pequeñas comunidades para poner en marcha el espíritu misionero y tener iniciativa.

Todo esto nos debe llevar a lograr un nuevo rostro de la Iglesia, que sea misionera, que sale a anunciar el Evangelio con audacia, incluso como dice el Papa, contracorriente.

Una Iglesia samaritana, la opción por los pobres, es una opción para poder tocar en ellos la carne de Cristo. Una Iglesia profética, que sea testigo de la revelación y de la cercanía de la Iglesia.

Una Iglesia carismática que proclame constantemente el primer anuncio y una iglesia en sintonía con el mundo actual, que trate de entender su lenguaje.

Una Iglesia como Como Juan Pablo II decía, debe ser: “Nueva en su ardor, nueva en su expresión, nueva en sus métodos”.

El Papa Francisco lo resume como una nueva etapa evangelizadora marcada por la primera.  Es evangelizar llenos del Espíritu Santo, es anunciar a Cristo con fervor y entusiasmo centrados en Él. Presentando el mensaje de manera atrayente, con un estilo misionero de servicio, de puertas abiertas, que exprese la alegría del promover y de presentar a Jesucristo vivo, que nos ofrece la salvación.

“No estamos simplemente hablando de un personaje histórico que hizo cosas maravillosas”, dijo Mons. Ruiz Arenas.

La Nueva Evangelización es volver a encender el fuego del Espíritu Santo en el corazón, es sentir ese ardor, como tuvo la iglesia primitiva, de no quedarse callada. Para comunicar este mensaje, el Papa utiliza también un lenguaje sencillo. En su discurso final de la Jornada Mundial para la Juventud en Brasil, comparó a la Iglesia con un partido de futbol. Dijo que no podemos estar solo siempre a la defensiva, tenemos que salir a atacar y vencer.

«No balconeen», dice el Papa, osea: no se queden mirando a los toros desde la barrera, tienen que salir a torear.

«Hagan lío», no se queden pasivos, les decía a los jóvenes, háganse sentir dentro de la Iglesia.

El Papa nos ha pedido que renunciemos a la auto-referencialidad. “La Iglesia no existe para que estemos como en una urna, en una burbuja protegiéndola, tenemos que salir y contaminarnos para ayudar a cambiar el mundo y transformarlo, y para ello tenemos que salir a las periferias a anunciar el Evangelio”,  indicó Mons. Ruiz Arenas.

También nos habla el Papa de la necesidad de una globalización de la acogida, del encuentro, de dar la mano, de ser caritativos, solidarios con el sufrimiento de los otros.

“Nos dio una comprensión mucho más amplia y más práctica de la encíclica Evangelii Gaudium, tan fundamental para el laico hoy”, dijo Silvia Rodríguez, asesora de los movimientos apostólicos hispanos de la Arquidiócesis de Miami.

Por su trabajo, Rodríguez conoce bien esa encíclica. “Sin embargo”, comenta, “hoy encontré un esquema muy directo, muy aplicable a una puesta en práctica de cómo es la Iglesia en salida, cuáles son las palabras que usa el Papa y por qué las usa”.

Para Carelis Carbajal, del grupo de jóvenes Caminando con Cristo, de la parroquia Santa Bárbara, en Hialeah, el tema que más le llamó la atención fue el acompañamiento a los jóvenes.

“Siento que la Iglesia necesita más jóvenes sacerdotes y religiosas, y una de las mejoras maneras para tenerlos es ese acompañamiento. Ver esa experiencia mano a mano con los sacerdotes y poder discernir si es un llamado del Señor”.

Las actividades de celebración del 40 aniversario del SEPI se van a realizar durante todo el año 2018, en las diferentes diócesis que comprenden la región del Sureste de los Estados Unidos.


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