By Linda Reeves - The Florida Catholic Palm Beach
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Martin Fabian, un feligrés de St. Pius X que pasa sus inviernos en el Sur de La Florida, se familiariza con el nuevo código de barras de la parroquia mientras se prepara para la Misa.
FORT LAUDERDALE | El P. Biju Vells, párroco de St. Pius X, ordenaba comida en un restaurante cuando le llegó a la mente un pensamiento como respuesta a sus plegarias.
“Muchos feligreses preguntaban cómo podían conseguir un misal para la Misa”, dijo el P. Vells, refiriéndose a su rebaño de Fort Lauderdale que suplicaba por sus amados libros litúrgicos, utilizados como ayuda para participar de manera más activa en la Misa.
La falta de libros corresponde a las estrictas medidas de seguridad impuestas por la pandemia del COVID-19 en las parroquias de la Arquidiócesis de Miami. Además de usar máscaras, se pide a los feligreses que se mantengan a seis pies de distancia durante las reuniones comunitarias. Ya no hay agua bendita a la entrada de las iglesias, y los libros litúrgicos, himnarios y otros materiales impresos han sido retirados de las bancos para prevenir la propagación de los gérmenes a través del contacto y el uso por parte de numerosas personas.
Eso significa que las parroquias han recibido un desafío litúrgico en las Misas para unir al pueblo en el canto y la oración.
“Queremos que el pueblo experimente la Misa en todos los sentidos, al verla y al participar en las lecturas, las oraciones y los cantos”, aseguró el P. Vells. “Queremos que la comunidad pueda tener una mejor participación”.
Había estado reflexionando sobre cómo responder a las solicitudes de libros por parte de sus feligreses cuando se le ocurrió la idea.
“Estaba en un restaurante y me dieron un código de barras para el menú”, contó el P. Vells sobre el código de “respuesta rápida” (Q.R.) diseñado con rectángulos, puntos, hexágonos y otros patrones geométricos. Solo tuvo que escanear el código del restaurante con su teléfono inteligente, y el menú del restaurante apareció. El P. Vells examinó los platos del menú y realizó su pedido de forma rápida, cómoda y segura sin necesidad de tener contacto con una persona o un menú impreso.
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Los bancos de la iglesia St. Pius X en Fort Lauderdale incluyen códigos de barras para ayudar a los feligreses a participar más plenamente en la Misa durante la pandemia de COVID-19.
Esa fue la respuesta a sus plegarias. “Habíamos considerado equipar a nuestros feligreses con un sistema como ese”, comentó.
La parroquia hizo algunos estudios y encontró sitios en línea que ofrecen códigos de barras bidimensionales gratuitos y personalizados para enlazar con un sitio web. Los códigos exclusivos se pueden leer y decodificar mediante una aplicación en dispositivos móviles como las tabletas y los teléfonos inteligentes.
St. Pius creó su propia clave y colocó los códigos de barras en la entrada de los bancos de la iglesia. Los fieles simplemente se deslizan en un banco, escanean el código y abren la página web de la parroquia donde aparecen las lecturas de la Misa del fin de semana, los responsorios, las oraciones y los himnos.
“Es algo maravilloso”, afirmó Joan Balogh, de 84 años, feligresa de St. Pius X durante 40 años. “Es fácil de usar.”
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El P. Biju Vells, párroco de San Pío X, estaba pidiendo comida en un restaurante cuando se le ocurrió la idea de usar códigos QR para ayudar a sus feligreses a seguir las lecturas de la misa y la música sin manipular misales y otras ayudas de adoración.
Los códigos de barras se usan repetidamente. No hay necesidad de cambiarlos, reimprimirlos o reemplazarlos.
Catherine Magarino, directora de música de la parroquia, actualiza semanalmente la página web parroquial vinculada al código al publicar los textos litúrgicos y los cantos de ese fin de semana.
“Empezamos con esta herramienta hace un mes”, indicó Lucy Matos, asistente administrativa de la parroquia. “Estoy muy satisfecha. Es otra manera de conectarnos con nuestros feligreses.”
La nueva herramienta ministerial de la parroquia es una manera de servir mejor a los que asisten a la iglesia, pero los feligreses en sus casas también se pueden beneficiar.
“El código de barras está en nuestra página web”, informó el P. Vells.
La gente que participa en las Misas a través de la transmisión en vivo también puede escanear el código de barras, seguir las lecturas, responsorios, oraciones y cantos, y estar más unida con sus compañeros feligreses y el celebrante en la iglesia de St. Pius X.
El sistema de lectura de códigos de barras no es nuevo. Los códigos de barras se usan en todas partes y de varias maneras. Por ejemplo, los grandes minoristas los utilizan para el inventario y en las cajas registradoras; todos los paquetes que Amazon entrega tienen un código de barras unidimensional con líneas verticales para su rastreo.
¿Cómo se han adaptado los feligreses de St. Pius X al nuevo sistema? Entre las personas que llaman hogar a la parroquia costera hay un gran número de ancianos, jubilados y feligreses de temporada que pasan sus inviernos en el Sur de La Florida.
El P. Wells da altas calificaciones a sus feligreses conocedores de la tecnología. “Todo el mundo tiene un teléfono inteligente”, afirmó. “Saben cómo conectarse a la red. Les he dado instrucciones para que pulsen en los enlaces y en el correo electrónico. Todo el mundo se está adaptando”.
Por el momento, los saludos en las Misas, los apretones de manos y las típicas reuniones antes y después de la Misa para la confraternidad y el crecimiento del espíritu comunitario son cosas del pasado.
El código de barras se une a la creciente lista de herramientas y técnicas modernas para el ministerio que utilizan los párrocos con el fin de comprometer y conectar a su comunidad en estos tiempos excepcionales. El ministerio parroquial ha cambiado drásticamente durante la pandemia mundial con Zoom, las transmisiones en vivo, los videos y otras herramientas modernas.
El P. Vells, que ha estado en St. Pius X durante cinco años y fue ordenado sacerdote hace ocho, confesó que se está adaptando a las nuevas formas de realizar el ministerio.
“Nunca imaginé esto. No creo que nadie lo haya anticipado”, dijo. “Es un proceso de aprendizaje para todos. Yo estoy aprendiendo”.
¿La tecnología llegó para quedarse? “Por ahora, hasta que esto termine”, sostuvo el P. Vells. “Tenemos esperanza. La situación mejorará”.
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Exterior de la Iglesia St. Pius X en Fort Lauderdale, donde los códigos de barras que enlazan con las lecturas de la Misa y los himnos ayudan a los feligreses a participar más plenamente en las celebraciones, tanto en persona como desde casa.
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