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'Nos estamos divirtiendo, pero no es lo mismo'

Con precauciones de salud, el Centro Educativo La Salle organiza un exitoso campamento de verano presencial

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Paz y amor por todas partes: Inspirados por la década de los ‘70, los niños que asistieron al campamento de verano en el Centro Educativo La Salle en Homestead, muestran un gigante símbolo de paz que construyeron como parte de su exploración de la historia. El campamento duró desde el 15 de junio al 7 de agosto de 2020, con las debidas precauciones por la pandémica del COVID-19.

Fotógrafo: COURTESY

Paz y amor por todas partes: Inspirados por la década de los ‘70, los niños que asistieron al campamento de verano en el Centro Educativo La Salle en Homestead, muestran un gigante símbolo de paz que construyeron como parte de su exploración de la historia. El campamento duró desde el 15 de junio al 7 de agosto de 2020, con las debidas precauciones por la pandémica del COVID-19.

Picapiedra, te presento a los Picapiedras: Después de conocer el icónico espectáculo animado de los años 60, los campistas del Centro Educativo La Salle colorearon su propio Fred y Wilma.

Fotógrafo: COURTESY

Picapiedra, te presento a los Picapiedras: Después de conocer el icónico espectáculo animado de los años 60, los campistas del Centro Educativo La Salle colorearon su propio Fred y Wilma.

Arco iris y arte de la arena: Una campista de verano en el Centro Educativo La Salle muestra el arte de la arena embotellada que hizo, una artesanía icónica de los años 90.

Fotógrafo: COURTESY

Arco iris y arte de la arena: Una campista de verano en el Centro Educativo La Salle muestra el arte de la arena embotellada que hizo, una artesanía icónica de los años 90.

Con máscaras faciales, los niños del Centro Educativo La Salle utilizan las computadoras para aprender y jugar durante el campamento de verano 2020.

Fotógrafo: COURTESY

Con máscaras faciales, los niños del Centro Educativo La Salle utilizan las computadoras para aprender y jugar durante el campamento de verano 2020.

HOMESTEAD | Implicó mucho estrés, limpieza y cumplimiento de las normas, pero el reducido personal del Centro Educativo La Salle logró abrir sus puertas para el campamento de verano presencial, a pesar de la pandemia de COVID-19.

Para los padres que viven en el Campamento de Trabajadores de South Dade, la mayoría de los cuales trabajan en la agricultura o en la construcción, el campamento de verano era su única opción para mantener a sus hijos seguros y cuidados durante las vacaciones de verano.

"Les dijimos a las familias, 'sabemos que esto no es lo ideal, pero esto es lo que tenemos en este momento'. Y todos parecían decir: 'es mejor que nada'", dijo Mónica Lauzurique, la directora del centro.

El campamento se realizó del 15 de junio hasta el 7 de agosto de 2020, sin que ningún niño o educador diera positivo al COVID-19. Lauzurique dijo que sus profesoras, Yancy Velásquez y Dulce Olvera Rivera, eran clave. Se aseguraron de limpiar y hacer cumplir las reglas "y eso es lo que mantiene a la gente sana. Eso es lo que nos mantiene en marcha".

Las precauciones diarias incluían usar máscaras, usar desinfectante para las manos y el lavado frecuente de las manos, así como controles diarios de la temperatura y consultas de salud. La mayoría de los padres estaban de acuerdo, pero uno dijo que el centro estaba siendo demasiado estricto.

"Mantener a la gente segura no significa que lo hagamos bien; sólo significa que nos esforzamos", dijo Lauzurique.

De acuerdo con las medidas de distanciamiento social, el centro tenía 30 plazas disponibles para el campamento de verano, 20 menos que su capacidad habitual. Los niños fueron supervisados, educados, entretenidos y alimentados (desayuno, almuerzo y merienda incluidos) de 9 a.m. a 5 p.m., de lunes a viernes, un horario que benefició a los padres que, según Lauzurique, no han dejado de trabajar desde el inicio de la pandemia.

Los 30 campistas se dividieron en dos grupos de 15, cada uno en un aula separada, sin permitir intercambios. Los hermanos se mantuvieron en la misma aula para evitar la contaminación cruzada en casa. Las aulas se limpiaron dos veces al día. Si un estudiante se hubiera enfermado, ese grupo habría cerrado por 14 días.

"No creo que haya una forma perfecta de hacer esto y hay muchos factores externos que no controlo", dijo Lauzurique. "Cuando salen de nuestra burbuja, no podemos controlar eso. Ahí es donde entra la parte difícil".

El tema del campamento de este año fue: Viajero del Tiempo. Le dio a los niños la oportunidad de explorar la historia americana. Visitaron cada década desde 1930 experimentando su música, inventos y deportes. Las actividades incluyeron aprender a bailar swing (década de 1930), hacer cómics (década de 1950) y hacer arte en la arena (década de 1990).

"Hicimos los años 60 el otro día y camisas y máscaras teñidas. El teñido es algo que les gusta a mis niños", dijo Lauzurique, señalando que la actividad es siempre una de las favoritas del campamento.

Los campistas también tuvieron el "sabor" de las décadas con bocadillos como Twinkies (1930), bolas de palomitas de maíz (1950) y hot pockets (1980).

Y ningún campamento de verano está completo sin algo de diversión al aire libre y acuático. Este año, en lugar de los deslizaderos en el patio trasero, el centro alquiló un tobogán de agua gigante para que los campistas jugaran. 

"Seguimos queriendo que tengan experiencias fuera de sus propias realidades en casa", dijo Lauzurique, "y nos estamos divirtiendo, pero no es lo mismo".

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