By Ana Rodriguez Soto - The Archdiocese of Miami
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MIAMI | El Arzobispo Thomas Wenski lleva más tiempo como obispo que como sacerdote, pero sigue extrañando el único aspecto del sacerdocio que se le escapa como obispo: la cercanía con la gente.
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Recorriendo la ciudad antes de su fiesta, la imagen de la Virgen de la Caridad hizo una última parada en la Catedral St. Mary donde el Arzobispo Thomas Wenski salió a presentar sus respetos antes de celebrar la Misa de su 25 aniversario como obispo, el 3 de septiembre de 2022.
El 3 de septiembre de 2022, durante una Misa a la que asistieron familiares, amigos cercanos y obispos de La Florida, Haití, Jamaica y las Bahamas, el Arzobispo conmemoró el 25º aniversario de su ordenación episcopal. Él y su “gemelo”, el difunto Obispo Gilberto Fernández, fueron ordenados Obispos Auxiliares de Miami en una Misa trilingüe —en inglés, español y creole— celebrada ante una alborozada multitud de miles de personas en la (ahora demolida) Miami Arena.
El Arzobispo Wenski sugirió la fecha: el 3 de septiembre de 1997, que habría sido el 50º aniversario de bodas de sus padres. El Arzobispo John C. Favalora, que lo ordenó y al que sucedería como Arzobispo de Miami, estuvo de acuerdo.
Unas semanas antes del aniversario, el Arzobispo Wenski reflexionó sobre sus 25 años como obispo en los podcasts arquidiocesanos: “What the Faith, Miami?”, en inglés y “Cuéntame Católico”, en español.
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El Arzobispo Thomas Wenski, frente a los obispos de La Florida, les habla a los asistentes al comienzo de la Misa que marca su 25 aniversario como obispo, el 3 de septiembre de 2022, en la Catedral St. Mary.
Comparando los últimos 25 años con sus primeros 18 años como sacerdote, la mayoría de ellos con la comunidad haitiana en la Misión Notre Dame d’Haiti en Miami, el Arzobispo Wenski dijo que como párroco, “estás viendo a la misma gente y están creciendo contigo. Tú creces con ellos. Ves crecer a sus hijos y conoces sus historias. Como obispo, llegas a una parroquia y sabes que ellos saben quién eres. Conoces a algunos de ellos, pero no los conoces tanto como tendrías la oportunidad de hacerlo en la parroquia”.
Eso, además de los viajes y “muchas reuniones”, son las mayores diferencias entre los roles, dijo el Arzobispo, porque “cuando eres obispo, no eres sólo un obispo de una iglesia local en particular, sino que tienes un papel que desempeñar en la Iglesia universal”.
Esas funciones han incluido la participación en los comités de los Obispos Estadounidenses que se ocupan de la migración, la justicia y la paz nacional e internacional, la libertad religiosa y el respeto a la vida; y la visita a diócesis de todo Estados Unidos, América Latina y el Caribe.
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La Hna. claretiana Carmen Álvarez proclama la primera lectura en la Misa del 25 aniversario de su amigo de toda la vida, el Arzobispo Thomas Wenski, el 3 de septiembre de 2022, en la Catedral St. Mary.
Como Arzobispo de Miami es también el metropolitano de la Provincia de Miami, que incluye las siete diócesis de La Florida. Algunos podrían malinterpretar esa función como si tuviera voz y voto en la forma en que sus compañeros Obispos de La Florida dirigen sus diócesis. Pero no es así.
De hecho, bromeó, “ser el Arzobispo básicamente resuelve la discusión de ¿quién es el primero en la fila de la procesión?”.
En los podcasts, el Arzobispo Wenski recordó sus primeros años como sacerdote, habló de las alegrías y dificultades de ser obispo, y repitió una advertencia que suele compartir con los sacerdotes de Miami: No den por sentada esta Iglesia creciente y vibrante. No dejen de ver a la gente que “se está desangrando”.
A continuación, una parte de la conversación con el Arzobispo Wenski que puede escucharse íntegramente en el podcast “Cuéntame Católico”.
CC: ¿Cómo cree que sus 18 años de sacerdocio, [mayormente] en Little Haiti, le han preparado para ser obispo, además de ser trilingüe? (Habla español, inglés, creole e incluso polaco).
ARZOBISPO: Mi polaco es débil, pero fui ordenado el 15 de mayo de 1976, año del bicentenario, y mi primera asignación fue la parroquia de Corpus Christi en Miami.
CC: ¿Para ese entonces usted ya sabía español?
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La hermana del Arzobispo Thomas Wenski, Mary Engle, centro, desde un banco delantero participa de la Misa que conmemora el 25 aniversario como obispo de su hermano. A la izquierda está Madeleine Lucien, ex ama de llaves de Notre Dame d’Haiti; su madre, Madame Resilia Lucien, quien murió en 2013, “adoptó” a Mons. Wenski como hijo.
ARZOBISPO: Lo aprendí en el seminario. Creo que por eso me asignaron allí. Pero fue interesante porque el párroco era de España, el otro asociado era cubano y yo era “el gringo”. Así que los domingos yo predicaba las Misas en inglés. Pero como la parroquia había cambiado demográficamente, las Misas en inglés no eran tan concurridas como la gran Misa en español. Así que el párroco, una vez al mes, me daba la Misa en español para que tuviera esa oportunidad de estar expuesto a toda la comunidad parroquial.
Fue en esa parroquia donde se celebró la primera Misa en creole porque a principios de los años 70 empezaron a llegar los haitianos a Miami. El P. Charles Jackson, un sacerdote afroamericano que por haber pasado un tiempo en Martinica tenía cierto contacto con el francés y el creole, fue asignado por el Arzobispo [Coleman] Carroll para atender a la comunidad haitiana.
Entonces, cuando llegué a Corpus Christi en 1976, allí encontré a los haitianos. Pero era una comunidad muy pequeña y en su mayoría hombres. Recuerdo ir a la parte de atrás de la iglesia — Corpus Christi es una iglesia muy grande — y estos 50 o 60 hombres llenaban la iglesia con su música, con su canto...
La comunidad comenzó a crecer y me enteré por casualidad de que se estaba ofreciendo una clase de creole, patrocinada por FIU, en una escuela pública cerca de Little Haiti. Me apunté y como dicen, el resto es historia. Básicamente, el Arzobispo en ese momento, el Arzobispo [Edward] McCarthy, se enteró y en junio de 1979 fui asignado a tiempo completo para trabajar con los haitianos.
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El Arzobispo Thomas Wenski bendice a la congregación al salir de la Catedral St. Mary, el 3 de septiembre de 2022. Casi una docena de obispos junto con docenas de sacerdotes, religiosos y laicos de la comunidad se reunieron para acompañarlo a celebrar el 25 aniversario de su ordenación como obispo.
Así que, en junio de 1979 viajé a Haití. Cuando llegué a la parroquia, el párroco me agradeció por estar allí y me dijo que él se tomaba vacaciones cada tres años y que volvería en tres meses. Así que me quedé a cargo de la parroquia durante tres meses. Eso me dio la oportunidad de practicar mi creole, conocer las realidades pastorales de Haití y aprender a andar en mula y en Jeep.
CC: Después de ser Obispo Auxiliar de Miami, usted fue nombrado coadjutor de Orlando en 2003. ¿Qué implica ser coadjutor?
ARZOBISPO: El coadjutor es básicamente un Obispo Auxiliar con una diferencia. Tiene el derecho de sucesión, de modo que cuando el Obispo se retira, el coadjutor se convierte automáticamente en el Obispo de esa localidad. El Arzobispo McCarthy llegó a Miami como coadjutor y cuando Coleman Carroll falleció, fue automáticamente el Arzobispo de Miami. Así que fui a Orlando en agosto del 2003 y más tarde, a finales del 2004, el Obispo [Norbert] Dorsey se retiró y me convertí en el cuarto Obispo de la Diócesis de Orlando. Pasé seis años muy felices en esa función y luego regresé a Miami el 1º de junio de 2010.
CC: Después de 25 años como Obispo, ¿cuáles han sido los momentos más memorables? ¿Los momentos más difíciles?, y ¿tal vez los momentos más felices?
ARZOBISPO: Los momentos que son felices y alegres y muy emotivos para mí son cuando tengo la oportunidad de ordenar a nuevos sacerdotes. Afortunadamente, todos los años hemos tenido ordenaciones, algunos años más que otros. Así que he ordenado a varios sacerdotes, tanto en Orlando como aquí en Miami. También he ordenado a varios obispos desde que soy Arzobispo y metropolitano de La Florida. Son experiencias muy emotivas y conmovedoras.
CC: ¿Y los momentos difíciles?
ARZOBISPO: Bueno, ser arzobispo conlleva mucho trabajo. A veces hay que tomar decisiones difíciles, pero no veo nada que haya sido particularmente aplastante. Supongo que soy muy resistente. Solía decir que mis años en Notre Dame fueron más duros que mis años como obispo.
CC: ¿Eso sigue siendo cierto?
ARZOBISPO: Bueno, menos a medida que pasan los años. Hemos tenido algunos momentos difíciles, pero han sido años buenos. Aquí, en el Sur de La Florida, somos increíblemente afortunados porque tenemos una Iglesia muy viva. Nuestra Iglesia es joven, nuestra Iglesia está creciendo gracias a la gente que se muda desde América Latina y también desde el norte del país. Vienen de diferentes lugares con diferentes experiencias, y por eso nos enriquecen enormemente con una variedad de ideas y experiencias pastorales. Mucha gente ha tenido experiencias con diferentes movimientos en distintas partes del mundo y las traen aquí y se insertan aquí. Así que tenemos una Iglesia muy vibrante.
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El Arzobispo Thomas Wenski bendice a feligresa después de la Misa. Casi una docena de obispos junto con docenas de sacerdotes, religiosos y laicos de la comunidad se reunieron en la Catedral St. Mary el 3 de septiembre de 2022, para unirse al Arzobispo Thomas Wenski en la celebración del 25 aniversario de su ordenación como obispo.
Al norte del país, muchas veces se oye a los obispos hablar de cerrar iglesias y cerrar escuelas y fusionar parroquias. Parece muy deprimente, como si la Iglesia estuviera muriendo, como si la gente abandonara la fe en masa. La creciente secularización es un reto pastoral muy serio en el norte y aquí también. Pero en el norte los cambios son demográficos. Hay menos gente. En Buffalo, la población en 1960 era probablemente un 60% mayor que la actual. Ve al norte del estado de Nueva York, a Schenectady, que solía ser la base de GE. GE tenía grandes fábricas allí. Todas esas fábricas se trasladaron a México y la gente se marchó y, por ello, las escuelas tuvieron que cerrar, las parroquias tuvieron que fusionarse. Ese cambio demográfico puede ser muy desalentador para un obispo o sacerdotes de esa zona.
Aquí, seguimos construyendo nuevas iglesias. Vamos a tener una dedicación de una parroquia el próximo año —que será hermosa, en Key Biscayne. Estamos construyendo una nueva iglesia para la Misión de Santa Ana, que se construirá el próximo año. Construimos Our Lady of Guadalupe, Notre Dame de Haití. Aquí hay entusiasmo. Nuestras parroquias están en general muy vivas y prósperas. Tenemos muchos ministerios parroquiales. Todo eso es bueno.
Pero siempre les digo a los sacerdotes que una de las cosas con que debemos tener cuidado aquí en el Sur de La Florida es no volvernos complacientes y no desatender a las personas que se están desangrando. Porque si tienes a alguien sentado en ese banco de enfrente y no se presenta el próximo domingo, debido al desplazamiento en el Sur de La Florida, lo más probable es que haya alguien más sentado en ese banco y puedes olvidarte de decir: bueno, ¿qué le pasó a esa persona? Y si te olvidas de preguntarte qué le pasó a esa persona, entonces te olvidas de buscarlo o buscarla y traerle de vuelta o ver qué pasó. Así que, esa es una de las cosas que debemos de cuidar. Tenemos que evangelizar y hacer que la gente siga viniendo a nosotros, pero tenemos que asegurarnos de no descuidar a los que podrían alejarse o desangrarse. Tenemos que mantenerlos comprometidos con la Iglesia.
CC: ¿Hay algo más que tenga que hacer como Obispo de esta comunidad?
ARZOBISPO: Sí, tengo que levantarme cada mañana y rezar mis oraciones. Necesito predicar el Evangelio. Necesito seguir tomando decisiones de buen gobierno. Así que no veo que mi trabajo haya terminado en absoluto. Y de nuevo, tenemos que mejorar nuestro trabajo en muchas, muchas áreas, especialmente después del COVID. El COVID fue un gran perturbador y cambió muchas cosas, cambió las ideas de mucha gente. Creo que la mayoría de los sacerdotes de nuestras parroquias hicieron bien en tratar de mantener el contacto con su gente, pero nos desafió. Porque el COVID, como todo hoy, se politiza muy rápidamente. Hay que ser muy prudente a la hora de acompañar a la gente para que no se vea atrapada en esa politización o para que las iglesias no se vean arrastradas por ella. Así que, sí, tenemos muchas cosas que hacer todavía.
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Casi una docena de obispos junto con docenas de sacerdotes, religiosos y laicos de la comunidad se reunieron en la Catedral St. Mary el 3 de septiembre de 2022, para unirse al Arzobispo Thomas Wenski en la celebración del 25 aniversario de su ordenación como obispo. Desde la izquierda: Mons. Peter Baldacchino, ex Obispo Auxiliar de Miami y ahora Obispo de Las Cruces, Nuevo México; Mons. Gerald Barbarito, de Palm Beach; Mons. Silvio Báez, Auxiliar de Managua, Nicaragua, actualmente exiliado en Miami; Mons. Charles Dufour, Emérito de Kingston, Jamaica; Mons. John Noonan, antiguo Auxiliar de Miami y actual Obispo de Orlando; Mons. Frank Dewane, de Venice; Mons. Patrick Pinder, de Nassau, Bahamas; Mons. Quesnel Alphonse, de Fort-Liberté, Haití; Mons. William Wack, de Pensacola-Tallahassee; y Mons. Fernando Isern, sacerdote del Sur de Florida y actual Obispo Emérito de Pueblo, Colorado.
Me gustaría que nuestras escuelas católicas estén mejor posicionadas no sólo para dar una excelente educación, sino también para transmitir la fe a las futuras generaciones. Ya no podemos confiar en la forma en que se comunicaba la fe en años o generaciones anteriores. Antes, la sociedad apoyaba de alguna forma a la fe. La sociedad apoyaba la fe. Por eso, hace 60 o 70 años, si alguien se alejaba de su fe cuando iba a la universidad, nadie se preocupaba demasiado porque decían: bueno, cuando se case y tenga hijos volverá a la iglesia. Bueno, eso ya no es tan cierto.
Esto requiere una nueva forma de ver las cosas. Tenemos que pasar de una Iglesia que podía contar con el apoyo de la sociedad a otra que entra cada vez más en conflicto con esa sociedad. Eso requiere, a veces, habilidades diferentes. Ciertamente, significa que nuestros sacerdotes, obispos, nuestra gente también, no necesariamente reciben elogios de la sociedad en su conjunto porque son personas que van a la iglesia. A veces son atacados, o desacreditados, o rechazados por ello. Así que estamos ante un momento diferente, que requiere tener diferentes habilidades y quizás diferentes virtudes espirituales.
Fondo creado para los seminaristas
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Antes de finalizar la Misa, el P. Michael Davis, izquierda, y el P. Rafael Capo se preparan para entregar al Arzobispo Thomas Wenski un regalo por su 25 aniversario: el Fondo de Becas para Seminaristas del Arzobispo Thomas G. Wenski, con un saldo inicial de 250 mil dólares, donados por parroquias arquidiocesanas, escuelas y donantes individuales.
Con motivo de su 25º aniversario como obispo, las parroquias arquidiocesanas, las escuelas y los donantes se unieron para crear el Fondo de Becas para Seminaristas del Arzobispo Thomas G. Wenski, con un saldo inicial de 250 mil dólares. Esta cantidad será invertida y la Arquidiócesis utilizará los ingresos cada año, no para dar una beca a un seminarista, sino para cubrir la matrícula y los gastos del seminarista, de acuerdo con las normas de la Fundación de la Comunidad Católica.
Para obtener más información, o hacer una donación a este fondo, visite: https://adomdevelopment.org/foundation/about-cc/.



















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