By Archbishop Thomas Wenski - The Archdiocese of Miami
Cuando yo era un estudiante de la escuela parroquial del Sagrado Coraz�n, en Lake Worth, Florida, las Hermanas nos ense�aron a escribir en la parte superior de cada composici�n, de cada tarea: �J.M.J.�, que significa �Jes�s, Mar�a y Jos�. Era una manera de hacer que hasta el trabajo de la escuela funcionara como una oraci�n: una manera de elevar nuestras mentes y corazones a Dios. Bajo esta sigla, tambi�n escrib�amos: �A.M.D.G.�, una abreviaci�n de la frase latina Ad Majorem Dei Gloria, que significa: �Para la mayor gloria de Dios�.Siempre debemos hacer lo que hacemos para la mayor gloria de Dios. Pero dar gloria a Dios se supone que es algo que nos hace esforzarnos �que fue, creo, el punto que las hermanas estaban tratando de enfatizar cuando tambi�n nos hac�an escribir �A.M.D.G.� en nuestros trabajos. Uno no le ofrece mucha gloria a Dios sin darle su mejor esfuerzo.
Con los a�os, el noble pueblo de nuestra Arquidi�cesis ha estado ofreciendo su mejor esfuerzo �un esfuerzo de sacrificio� en apoyo de la Campa�a de Caridades y Desarrollo del Arzobispo (ABCD), que financia los ministerios de nuestra arquidi�cesis por encima y m�s all� de lo que sucede en nuestras parroquias. Este mes de enero, una vez m�s, hago un llamamiento a los fieles de la Arquidi�cesis de Miami para que apoyen el ABCD.
Por supuesto, s� que algunos de nuestros feligreses, cuando escuchen a su p�rroco pedirles que hagan una promesa de sacrificio una vez m�s, podr�an sentirse tentados de gritar: ��Jes�s, Mar�a y Jos�!� Pero recordemos que todo esto es Ad Majorem Dei Gloria. Lo estamos haciendo �para la mayor gloria de Dios�.
La Gran Recesi�n que comenz� a principios de 2008 fue el resultado, en parte, de la incapacidad de los gobiernos para ejercer la debida supervisi�n regulatoria, y de la conducta irresponsable y deshonesta de algunos en el sector empresarial. En una palabra, la codicia llev� a muchos a olvidar que toda actividad humana debe dirigirse A.M.D.G. �para la mayor gloria de Dios. Hoy, por supuesto, a�n enfrentamos tiempos econ�micos dif�ciles �y aunque puede que hayamos evitado la ca�da en el �precipicio fiscal�, la mayor�a de la gente va a pagar m�s en impuestos sobre el salario. Y mucha gente todav�a tiene miedo del futuro.
Los dif�ciles tiempos de estos �ltimos a�os nos han llamado a todos y a cada uno de nosotros a hacer una reevaluaci�n de nuestras prioridades, y a medida que hemos tenido que apretarnos el cintur�n, todos hemos enfrentado la necesidad de tomar muchas decisiones dif�ciles. Pero, en cualquier caso, las dificultades econ�micas no nos dan una excusa �como cat�licos� para no buscar la mayor gloria de Dios, que siempre debe ser nuestra primera prioridad.
En el siglo II, San Ireneo dijo que �la gloria de Dios es que el hombre viva� (Gloria Dei vivens homo). De eso es de lo que trata el ABCD: mediante su apoyo a los muchos y transformadores ministerios de la Arquidi�cesis, los fieles cat�licos de la Arquidi�cesis de Miami quieren que la gente se haga m�s plenamente viva en Cristo. Y lo hacemos de muchas maneras: a trav�s de Caridades Cat�licas, a trav�s de nuestros programas de educaci�n religiosa, de nuestras escuelas cat�licas. Lo hacemos a trav�s del apoyo a nuestros seminaristas y sacerdotes. Lo hacemos en nuestros programas de preparaci�n para el matrimonio; en nuestros ministerios laicos, que forman a las personas que servir�n a los afligidos y a los discapacitados.
S�, lo hacemos de maneras tan numerosas que son incontables. Pero podemos hacerlo s�lo gracias a la generosidad de personas como ustedes, gente que, incluso en tiempos econ�micos dif�ciles, mantiene el apoyo a la Iglesia en su lista de prioridades m�s importantes. De hecho, cuando los tiempos son dif�ciles, las necesidades atendidas por la Iglesia se hacen a�n m�s apremiantes, y, para hacerles frente, debemos estar dispuestos a esforzarnos �para la mayor gloria de Dios�.
Me dirijo a ustedes, los fieles de nuestra Arquidi�cesis, para que apoyen una vez m�s las buenas obras de nuestra Iglesia local por medio de su continuo apoyo al ABCD. Gracias a ustedes �y a su generosidad� la Iglesia de aqu�, del sur de la Florida �Unidos en la Fe, Unidos en la Esperanza y Unidos en la Caridad�� hace tanto �para la mayor gloria de Dios� y por el bien de nuestros hermanos y hermanas, siempre necesitados de la Buena Nueva.