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Durante la Navidad, dos miembros de mi familia hablaban de una amiga mutua que padece una enfermedad crónica, y con rutina realiza actos heroicos de generosidad hacia los demás. Aunque se exasperan con ella cuando se extralimita, se dan cuenta de que cuidar a los demás es lo que hace que su vida tenga sentido. Le di gracias a Dios porque estas mujeres tienen la amabilidad de apoyar a su amiga durante momentos buenos y malos, ayudándole a llevar una vida plena.

Esta experiencia me vino a la mente al leer el mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial del Enfermo (el 11 de febrero), en el que reflexiona sobre la relación de santa Bernadette (Bernardita) con la Santísima Virgen María. Nuestra Señora, dice, le habló a Bernadette "como se mira a una persona", tratándola con gran respeto, aunque ella era pobre y enfermiza. "Esto nos recuerda que cada paciente es y será siempre un ser humano, y debe ser tratado en consecuencia. Los enfermos, como las personas que tienen una discapacidad incluso muy grave, tienen una dignidad inalienable y una misión en la vida".

A la luz de la ampliada legalización del suicidio asistido, las ideas del Papa Francisco no tienen precio. Los estudios han demostrado que la mayoría de las personas que apoyan el suicidio asistido lo hacen porque temen la pérdida de autonomía personal y dignidad en sus últimos días. Dicen que el sufrimiento carece de sentido y no debería tener lugar en la experiencia humana. Parece que la idea de tener que seguir viviendo cuando se enfrenta una discapacidad o enfermedad grave se está volviendo inaceptable en nuestra sociedad post-cristiana.

Lo que me parece más trágico en esta exaltación de independencia y elección personal es que esta actitud niega la hermosa realidad de que estamos hechos para la comunidad. Creados a imagen y semejanza de Dios, quien es una Trinidad de Personas, somos inherentemente relacionales, no autónomos. La dependencia mutua, más que la independencia, es el verdadero valor evangélico, por lo que no debemos avergonzarnos cuando necesitamos la ayuda de otros. Nuestra debilidad o enfermedad puede ser una oportunidad para aquellos que nos ayudan, así como para nosotros mismos pues, como repitió san Juan Pablo II con tanta frecuencia, sólo podemos encontrar la plenitud a través de la entrega sincero de uno mismo a los demás.

Es por eso que el Papa Francisco nos pide que honremos a los enfermos, ayudándoles a compartir sus dones y habilidades. "Pidamos pues a la Inmaculada Concepción la gracia de saber siempre ver al enfermo como a una persona que, ciertamente, necesita ayuda", escribe, "pero que también lleva consigo un don que compartir con los demás".

Santa Bernadette convirtió su fragilidad en fuerza al servir a los enfermos y ofrecer su vida por la salvación de la humanidad. El hecho de que María le pidiera que orara por los pecadores, escribe el Papa, "nos recuerda que los enfermos, los que sufren, no sólo llevan consigo el deseo de curarse, sino también el de vivir la propia vida de modo cristiano".

Los medios de comunicación social me han permitido conocer a numerosos héroes que continúan dando de sí a pesar de su gran sufrimiento. Si necesitan inspiración, sólo busquen en Google a Zach Sobiech o Lauren Hill, jóvenes adultos que marcaron una diferencia en el mundo a pesar de estar muriendo de cáncer; J.J. Hanson, presidente de Patients Rights Action League (Liga de Acción para los Derechos de los Pacientes), quien superó un tumor cerebral; o a O.J. Brigance, un ex jugador de fútbol profesional que inspira a miles, aunque se encuentra completamente paralizado por la enfermedad de Lou Gehrig.

Tengo la seguridad de que ustedes tienen héroes anónimos a su alrededor en las personas enfermas, discapacitadas o ancianas que enriquecen sus vidas a pesar de enfrentar desafíos. Este año, al conmemorar la Jornada Mundial del Enfermo, honremos a estos héroes cotidianos haciéndoles saber que los admiramos, que estamos presentes en sus momentos de necesidad, y pidiéndoles que oren por nosotros.

Comments from readers

Dolores Hanley McDiarmid - 02/08/2017 03:21 PM
Sister Constance, thank you for your thoughtful article and for the reminder that Feb. 11 is World Day of the Sick.
Sister Lidia Lidia Valli - 02/06/2017 10:26 AM
Thank you, Sister Constance, for reminding us the sacredness of life. We have to prepare ourself to be able to ask help, to depend on others, and to see suffering with christian meaning. None of these realities are easy or taking for granted.

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