La confianza toma tiempo
Monday, July 14, 2014
* Linda Rose Ingrisano
La clave para la libertad espiritual sobre la que escribo esta semana, es la clave de la confianza. Recuerden, por libertad espiritual me refiero a la capacidad de �actuar� seg�n la manera de Dios, no �reaccionar� seg�n la nuestra. Estas claves son herramientas que nos ayudan con ese proceso.
Como un diamante perfecto, la confianza es clara como el cristal, m�s fuerte que el acero, y sin faltas. Quienes conf�an en el Se�or, ven m�s all� de las tribulaciones diarias, como si fueran transparentes. A trav�s de esas pruebas, ven el amor perdurable del Se�or. Ven que la confianza en �l es perfecta, sin falta, y que no puede romperse con facilidad.
Pero, en mi experiencia, la confianza toma tiempo: �en mi caso, 30 largos a�os!
Cuando me volv� al Se�or hace 30 a�os, profundic� en las Escrituras. Estaba muy hambrienta de las palabras de Dios. En aquella �poca, atravesaba una de las pruebas m�s dif�ciles de mi vida: hab�a dado a luz a un hijo con muchos problemas card�acos, y me informaron que morir�a antes de cumplir los cinco meses. En mi tristeza, acud� a las Escrituras � a Dios � para encontrarle sentido a todo eso. Poco a poco tuve suficiente fe para darle una oportunidad a Dios: confiar, mantenerme firme, creer en sus palabras. Confiar en que sus palabras eran ciertas. Palabras como: �No se inquieten por nada; antes bien, en toda ocasi�n presenten sus peticiones a Dios y junten la acci�n de gracias a la s�plica. Y la paz de Dios, que es mayor de lo que se puede imaginar, les guardar� sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jes�s.�
En mi coraz�n creci� la confianza mientras le�a las Escrituras, confiaba en que sus palabras eran verdaderas, y las aplicaba y las cre�a. Utilic� mi �clave de la fe� y decid� una y otra vez, creer en la manera de Dios, no en la m�a. �l me bendijo con fortaleza, sabidur�a, confianza, paz y con la bendita seguridad de que estaba conmigo, me entend�a, me cuidar�a, me sanar�a y permanecer�a a mi lado sin importar lo que le sucediera a mi hijo. Llegu� a un punto en el que, dentro de mi coraz�n, sab�a que Dios amaba a mi hijo mucho m�s de lo que yo pudiera amarlo, y si decid�a llev�rselo a casa (al cielo), sab�a que era por el bien de mi hijo. De hecho, eso me daba paz.
Mientras pasaban los a�os, acumul� un diario sobre los �aciertos de Dios� en mi vida. Con esto me refiero a que escrib� lo que suced�a en mi vida � mis alegr�as, tristezas, dolores, alabanzas y dem�s. La lectura de las Escrituras se convirti� en parte de mi vida, pues hall� muchas respuestas en la Palabra de Dios: esperanza, apoyo, sanaci�n, alegr�a, gracia, consejo, gu�a, y mucho m�s.
Todo lo anot� en mis diarios. Se convirtieron en los diarios de los �aciertos de Dios� en mi vida, y en un gran regalo para m�. Estos �aciertos� tienen mucho valor porque, cuando dudo, cuando miro a mi alrededor en vez de elevar la mirada, cuando act�o seg�n mi disfunci�n, tengo mi diario. Miro hacia atr�s y medito en los �aciertos de Dios� que me ayudan a recordar lo que Dios ha hecho por m�. Es entonces cuando me doy cuenta de que se puede confiar en Dios. Sus palabras son verdaderas.
Tarea para la oraci�n:
Demos gracias a Dios por ser confiable. Piensen en una situaci�n de su vida en la que necesitaban confiar en Dios y leyeron Su palabra. Aqu� tienen algunas escrituras que les pueden ayudar: Salmo 18:2, Salmo 25:1-2, Salmo 37:5, Salmo 143:5, Proverbios 3:5, Proverbios 30:5, Isa�as 26:30, Juan 14:1-3

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