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Desde 2012, los católicos en los Estados Unidos han observado cada año la Quincena por la Libertad en preparación al 4 de julio, Día de la Independencia. El tema establecido por la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB por su sigla en inglés) para la Quincena de este año es "Testigos de la Libertad".

Para nuestra reflexión durante estas dos semanas, se han propuesto 14 hombres y mujeres – uno para cada día – que han dado testimonio de la libertad en Cristo. De esos, 13 ya han pasado de este mundo al cielo, y la mayoría es mártir. ¿La única "figura" que continúa viva? ¡Las Hermanitas de los Pobres!

Las Hermanitas nos sorprendimos al encontrarnos en una lista de luchadores por la libertad. Comencé a entender la importancia de esto cuando leí una reflexión sobre la Quincena escrita por el arzobispo William E. Lori, presidente del Comité AdHoc para la Libertad Religiosa, de la USCCB.

"Reflexionar sobre la vida de estos grandes hombres y mujeres nos puede enseñar la manera en que podríamos servir como testigos de la libertad en la actualidad", escribió. "Aman a su país, pero este amor no supera su amor y devoción a Cristo y a su Iglesia. ... Al reflexionar sobre las vidas de estos testigos cristianos ejemplares, podemos aprender mucho sobre lo que significa seguir a Jesucristo en el desafiante mundo de hoy. Oramos para que, a lo largo de estas dos semanas, la gracia de Dios nos ayude a crecer en sabiduría, valor y amor, para que nosotros también podamos ser fieles testigos de la libertad".

Nos damos cuenta de que, a la luz de nuestro caso ante el Tribunal Supremo, las Hermanitas de los Pobres nos hemos convertido en un símbolo de valentía para muchas personas. Como demuestra la lista de los obispos de los testigos por la libertad, innumerables cristianos a través de los siglos, y en nuestro propio tiempo, derramaron su sangre y dieron su vida por la fe.

Me siento a la vez humilde y apenada por encontrarnos mencionadas en su compañía, pues creo sinceramente que nuestro valor es muy relativo. Nuestro sufrimiento es como el que describió recientemente el Papa Francisco, una "persecución educada". Después de todo, ¡las Hermanitas no hemos sido encarceladas o resistido hasta el punto de derramar sangre!

La parábola de los siervos inútiles en el evangelio de Lucas siempre me dejaba un sabor algo desagradable, pero a la luz de nuestra actual notoriedad, he llegado a apreciarla. En esta parábola, Jesús dice a sus apóstoles: "Cuando hayan hecho todo lo que Dios les ordena, no esperen que él les dé las gracias. Más bien, piensen: ‘Nosotros somos sólo sirvientes; no hemos hecho más que cumplir con nuestra obligación'" (Lucas 17:10). Al igual que los siervos inútiles en el evangelio, las Hermanitas hemos hecho lo que teníamos que hacer en defensa de la vida y la libertad religiosa.

Nosotros profesamos ser hijas de la Iglesia. ¿Cómo no vamos a respetar sus enseñanzas, sobre todo cuando tienen que ver con algo tan fundamental como el derecho a la vida? Claro, nunca pensamos que nuestra causa llegaría hasta la Corte Suprema, pero creemos que todo esto sucedió de acuerdo con el plan de Dios.

Al reflexionar de nuevo sobre las experiencias de los últimos tres años, agradezco a Dios por la gran nube de testigos que nos ha apoyado en cada paso de esta jornada, comenzando con nuestro equipo legal del Fondo Becket, cuya alegría constante y experiencia profesional nos llegaron desde el cielo. Ellos son los verdaderos héroes. También tenemos una enorme deuda de gratitud con todas las personas alrededor del mundo que ofrecieron sus oraciones y sacrificios por nuestro caso.

Por último, estamos en deuda con nuestra fundadora, santa Juana Jugan, y por las generaciones de Hermanitas que partieron antes que nosotras, muchas de los cuales perseveraron en circunstancias mucho más difíciles que lo que nosotras hemos tenido que enfrentar, incluida la persecución religiosa. Si somos un faro para nuestros contemporáneos en esta lucha por la libertad religiosa, es sólo porque estamos sobre los hombros de gigantes.

Comments from readers

Michele P. MacEachern - 06/21/2016 08:32 AM
"Well done, good and faithful servant(s)" of the Gospel! I recall with both fondness and gratitude the religious sisters who nurtured my young faith so gently and capably--Daughters of the Holy Spirit and Felician Sisters in Connecticut and later the Sisters of Notre Dame de Namur in Washington, DC. To them all I owe my continuing strong belief in the healing power of reconciliation and the call to ministry in the Church. A shout out of encouragement to a former student of mine, Nancy Fickett, who is now a nurse in your community!

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