Mi sacerdocio, 10 a�os despu�s
Monday, May 21, 2012
*Father Manny Alvarez
Este blog fue tomado de la homil�a del Padre Manny �lvarez el 12 de mayo de 2012 en la parroquia de St. Brendan, donde celebr� una misa con motivo de su 10mo aniversario en el sacerdocio.
�No hay amor m�s grande que dar la vida por los amigos�. (Juan 15:13)
Al mirar a mi alrededor, veo tantos amigos y tantos rostros. Cada rostro cuenta una historia de mi jornada sacerdotal. Cada foto que he visto durante los �ltimos d�as, cobra vida en una memoria llena de gracia. No nos reunimos aqu� en mi honor, por alcanzar una d�cada de servicio sacerdotal, sino para celebrar el amor que tenemos por la Iglesia y por el sacerdocio ministerial. (�Yo estoy aqu� porque buscaba una excusa para festejar!) Durante los pasados 10 a�os, ustedes me han inspirado, me han amado, me han consolado, me han elevado, y me han asombrado con su fe incre�ble. Cada d�a, el pueblo de Dios me recuerda el amor que siente por el sacerdocio, y hasta me sucedi� hoy con una se�ora que no hab�a conocido.
Fui a buscar el pastel que nos donaron con gentileza para esta noche, �y qu� clase de pastel era! Estas damas crearon una r�plica de mi tarjeta de ordenaci�n para el pastel del d�a de mi ordenaci�n, y para mi d�cimo aniversario, tuvieron una inspiraci�n divina y el dise�o me conmovi�. Es un pastel de tres niveles, con peces que bajan en una cascada, y en la base se encontraban dos manos, manos sacerdotales, asegur�ndose de que ninguno de los peces se escapaba. En las manos estaban inscritas las palabras �Bonus piscator�. Durante 10 a�os, me he esforzado por que nadie se vaya, y he aqu� este pastel hecho por alguien a quien ni siquiera conoc�a, record�ndome mi misi�n sagrada.
Ayer vi la homil�a que el Padre Mario Vizca�no predic� durante mi primera misa. Dos cosas resaltaron en este momento de mi jornada. La primera fue su explicaci�n sobre la simplicidad del rito de la ordenaci�n. Me arrodill� ante el arzobispo em�rito de Miami, John C. Favalora, y por su imposici�n de manos e invocaci�n del Esp�ritu Santo, me convert� en sacerdote. A trav�s de un gesto tan sencillo, ocurri� algo transformador.
Fotógrafo: COURTESY PHOTO
El Padre Manny Alvarez al momento de recibir el Esp�ritu Santo y ser ordenado sacerdote por el Arzobispo John Clement Favalora.
Eres Sacerdote Eterno
�Vivir en medio del mundo
sin ambicionar sus placeres;
ser miembro de cada familia
sin pertenecer a ninguna;
compartir todos los secretos;
perdonar todas las ofensas;
ir del hombre a Dios
y ofrecerle a �l sus oraciones.
Regresar de Dios al hombre
para traer perd�n y esperanza;
tener un coraz�n de fuego para la caridad
y un coraz�n de bronce para la castidad;
ense�ar y perdonar;
consolar y bendecir siempre,
�Qu� vida gloriosa!
As� es la tuya,
oh, sacerdote de Jesucristo!�
-Autor an�nimo
La segunda fue la manera en que el Padre Vizca�no explic� c�mo fui escogido entre los hombres para santificar a los hombres. Eso refleja lo que Jes�s le dice a los disc�pulos en el Evangelio de hoy: �No son ustedes los que me eligieron a m�, sino yo el que los eleg� a ustedes�. Aunque no soy digno, Dios escogi� este instrumento imperfecto para santificar a Su pueblo y ser un ministro de Su alegr�a, �para que ese gozo sea perfecto�.
No puedo ser menos que un sacerdote lleno de gozo. Hay d�as en que puedo estar frustrado o en un �nimo desagradable, pero cuando santifico al pueblo de Dios a trav�s de los sacramentos y especialmente en la celebraci�n de la Eucarist�a, lo debo hacer con alegr�a. No s� c�mo hacerlo de otra manera. Me convert� en sacerdote porque siento el gozo del que Jes�s habla en el Evangelio. Este gozo que inunda nuestros corazones y debe ser compartido, es uno que intento transmitir cada domingo al pueblo santo de Dios.
No puedo ser menos que un sacerdote lleno de gozo. Hay d�as en que puedo estar frustrado o en un �nimo desagradable, pero cuando santifico al pueblo de Dios a trav�s de los sacramentos y especialmente en la celebraci�n de la Eucarist�a, lo debo hacer con alegr�a. No s� c�mo hacerlo de otra manera. Me convert� en sacerdote porque siento el gozo del que Jes�s habla en el Evangelio. Este gozo que inunda nuestros corazones y debe ser compartido, es uno que intento transmitir cada domingo al pueblo santo de Dios.
Como ministro del gozo de Dios, me doy cuenta de que tambi�n estoy llamado a servir. El Evangelio de hoy se ley� en mi ordenaci�n, y el vers�culo que a�n me llama la atenci�n es �no hay amor m�s grande que dar la vida por los amigos�. Presento mi vida con dicha por cada uno de ustedes a los que llamo amigos, feligreses, familia y extra�os, porque fui llamado a servirles a todos. Presento mi vida para que ustedes puedan conocer a Jes�s y compartir Su gozo, Su amor, y Su presencia con el mundo entero.
Cuando era director de vocaciones, le dec�a a los seminaristas y a los candidatos que la Iglesia necesitaba una nueva clase de sacerdotes: sacerdotes que fueran alegres y valientes. Necesitamos sacerdotes que enciendan el mundo, que proclamen con audacia la verdad de Cristo sin importar las consecuencias, y que santifiquen el mundo con sus palabras y acciones. Pero la Iglesia tambi�n necesita laicos comprometidos que sean alegres y valientes. Atravesamos tiempos dif�ciles y debemos tener la valent�a de apoyar a nuestros sacerdotes sobre las verdades que Cristo nos ense�� y a propagar el gozo de Cristo a un mundo destrozado. Como sacerdote, estoy llamado a santificarles para que ustedes, a cambio, puedan llevar ese gozo y esa santidad al mundo.
Son diez a�os de servicio, y me doy cuenta de que apenas comienzo a entrar en calor. Diez a�os de resultados que veo aqu�, frente a m� y a los dem�s quienes, por medio de la gracia de Dios, han recibido frutos de este siervo imperfecto, de manera imprevista. Aun despu�s de todo este tiempo, es un honor acercarme al altar para compartir el pan y la presencia viva de Cristo con todos ustedes. No hay mejor aventura que el sacerdocio. No hay una vida mejor. Y en este d�a, les doy las gracias por permitirme servirles, absolverles, alimentarles, predicarles, ungirles y amarles, y por permitirme simplemente ser su sacerdote.
Cuando era director de vocaciones, le dec�a a los seminaristas y a los candidatos que la Iglesia necesitaba una nueva clase de sacerdotes: sacerdotes que fueran alegres y valientes. Necesitamos sacerdotes que enciendan el mundo, que proclamen con audacia la verdad de Cristo sin importar las consecuencias, y que santifiquen el mundo con sus palabras y acciones. Pero la Iglesia tambi�n necesita laicos comprometidos que sean alegres y valientes. Atravesamos tiempos dif�ciles y debemos tener la valent�a de apoyar a nuestros sacerdotes sobre las verdades que Cristo nos ense�� y a propagar el gozo de Cristo a un mundo destrozado. Como sacerdote, estoy llamado a santificarles para que ustedes, a cambio, puedan llevar ese gozo y esa santidad al mundo.
Son diez a�os de servicio, y me doy cuenta de que apenas comienzo a entrar en calor. Diez a�os de resultados que veo aqu�, frente a m� y a los dem�s quienes, por medio de la gracia de Dios, han recibido frutos de este siervo imperfecto, de manera imprevista. Aun despu�s de todo este tiempo, es un honor acercarme al altar para compartir el pan y la presencia viva de Cristo con todos ustedes. No hay mejor aventura que el sacerdocio. No hay una vida mejor. Y en este d�a, les doy las gracias por permitirme servirles, absolverles, alimentarles, predicarles, ungirles y amarles, y por permitirme simplemente ser su sacerdote.

Comments from readers
I remember our days at St. Agatha with Bishop Estevez with great joy. It gives me great satisfaction to witness your vocation. May the Lord continue to bless you and your ministry.
In His name,
Carlota E. Morales, Ed. D.
Principal
Sts. Peter and Paul Catholic School
Congrats on your ten year anniversary! Thank you for your service. Keep up the good work and enjoy yourself.
Blessings y un abrazo fuerte!
Thank you for the gift of your priesthood, for the fruits of your labor, and for the beautiful words that you have shared with all of us. Congratulations on your 10th anniversary! May our Lord and our Lady continue to accompany you in this fruitful journey of your priesthood. May it all be for the greater glory of God!
I would be glad to accept your invitation to stand with you and help spread the joy of Christ to a broken world. My prayer for you is that when Our Lord calls you home you will be greeted by all those unborn babies whose lives you defended here on earth. And, that they will then stand up for you whose name will surely be written in the Book of Life. God bless you for all you do for the least among us.
God Bless
Que sea la Santa Trinidad quien lo acompana y guia; por su puesto, Mamita Maria lo proteja siempre, siempre!