
Nueva aclamaci�n aclara a�n m�s que el pueblo ahora le habla directamente a Jes�s
'El Misterio de la fe'
Monday, April 2, 2012
*Msgr. Richard Antall
Quiz�s uno de los cambios m�s notables en la nueva traducci�n del rito latino al ingl�s tiene que ver con la aclamaci�n utilizada como respuesta a la consagraci�n.
�El Misterio de la fe�, dice el sacerdote. �Qu� puede ser m�s importante? Meditar sobre las aclamaciones memoriales nos ofrece un nuevo entendimiento sobre el misterio de la Eucarist�a, que se encuentra en el coraz�n de nuestra fe.
Antes de hablar de los cambios, merece la pena reflexionar sobre esta parte de la misa. En primer lugar, �qu� sucede? La introducci�n de una �anamnesis� (literalmente, una �recordaci�n�) del pueblo fue un cambio establecido en el Concilio Vaticano Segundo. Se tom� prestado de la liturgia de uno de los ritos orientales. El pueblo le dice las palabras a Jes�s. Eso debe provocar que prestemos atenci�n, ya que en la Eucarist�a casi siempre nos dirigimos al Padre, y no al Hijo.
�Por qu� nos detenemos a hablarle a Jes�s despu�s de la consagraci�n? Supongo que es obvio. �l ahora se encuentra presente en el altar. Pausamos para saludarle a trav�s de la aclamaci�n. Esto no es algo que la mayor�a de nosotros est� acostumbrada a escuchar. Sin embargo, es una nota muy personal, y enfatiza la importancia de la consagraci�n. La presencia del Se�or sobre el altar provoca una respuesta.
Un sacerdote coment� sobre eso, y dijo que se sent�a feliz al finalizar la consagraci�n porque �l dejaba de ser el centro de atenci�n. Cristo estaba presente y el sacerdote ya pod�a cederle su lugar. Admito que nunca pens� en eso hasta que lo le� en un libro, y me hizo darme cuenta de que la aclamaci�n es parte de una conversaci�n personal con el Se�or.
Por eso es natural que se eliminara la aclamaci�n que quiz�s se utilizaba con m�s frecuencia: �Cristo ha muerto, Cristo ha resucitado, Cristo vendr� de nuevo�. Se dice que uno de los obispos lament�: �Pero, �esa es la �nica que todos conocen!�
Sin embargo, la raz�n por la que se cambi� es obvia. Esas tres frases no son oraciones, sino declaraciones. Est�n en la tercera persona, no en la segunda. Las originales en lat�n son como una exclamaci�n que se dirige directamente al Se�or Jes�s. Dos de ellas dicen �Domine� (Se�or) y una le habla al �Salvador mundi� (Salvador del mundo).
En la nueva traducci�n, la respuesta del pueblo tiene tres opciones, en vez de las cuatro que se utilizaban anteriormente. Las nuevas traducciones son:
� �Proclamamos tu muerte, O Se�or, y profesamos tu resurrecci�n hasta que vuelvas�.
� �Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este c�liz, anunciamos tu muerte, Se�or, hasta que vuelvas�.
� �Salvador del mundo, s�lvanos, T� que nos has liberado por tu cruz y resurrecci�n�.
Esto puede separarse teol�gicamente y merece nuestra meditaci�n. Cada una se dirige a Jes�s y resume el misterio profundo de nuestra redenci�n por medio de su cruz y resurrecci�n. Esto es lo que declar� la aclamaci�n antigua, que Cristo muri� por nosotros, que resucit� y que esperamos su regreso glorioso. Dado que la resurrecci�n fue la prueba definitiva de la divinidad de Cristo, las aclamaciones indican, sin reservas, el misterio de la encarnaci�n.
Tambi�n demuestran que nuestro memorial no s�lo se trata de acontecimientos del pasado. El sacerdote suizo Pascal Desthieux lo ilustr� con una comparaci�n particularmente apropiada. Cuando un esposo y una esposa celebran su aniversario, no s�lo se trata del pasado. El hecho de que celebran la fecha tiene que ver con lo continuo de su relaci�n. A pesar de la manera absurda y an�rquica en que la gente vive en nuestros d�as, en que cualquier cosa es posible, una pareja que se ha comprometido mutuamente no recordar�a el d�a en que se uni� si no tuviera un significado en el presente. Ambas partes recuerdan el pasado, pero el acontecimiento que celebran tiene ramificaciones en el presente y en el futuro.
De manera similar, la comunidad de fe no s�lo mira hacia el pasado, sino que recuerda el acontecimiento m�s importante de la historia humana, la muerte sacrificial de Jes�s el Cristo. El acto presente � la recordaci�n � se trata de nuestra relaci�n con Cristo ahora. Se refiere al pasado, hablando sobre la muerte y la resurrecci�n de Jes�s. Aun as�, las tres aclamaciones hacen clara referencia al futuro.
Las tres aclamaciones son equivalentes pero, al mismo tiempo, se complementan. La primera ofrece un panorama de la historia de la salvaci�n. Menciona la proclamaci�n del pasado, en espec�fico, la muerte del Se�or. Luego habla de �profesi�n�, que se refiere al presente. Por �ltimo, habla del futuro, �hasta que vuelvas�. Esto expresa expl�citamente lo que implican las otras dos aclamaciones.
La segunda aclamaci�n habla directamente de la Eucarist�a, comer el pan y beber del c�liz. Esta es pr�cticamente una cita de 1 Cor. 11, 26: �Y as�, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamar�n la muerte del Se�or hasta que �l vuelva�. El pasado, el presente y el futuro se encuentran como elementos, pero la aclamaci�n tiene la ventaja �nica de originarse en las Escrituras y referirse al banquete eucar�stico de manera concreta.
El inicio de la tercera aclamaci�n: �Salvador del mundo, s�lvanos�, cuenta con una asonancia po�tica y, de hecho, la oraci�n puede permanecer sola, independiente del canon eucar�stico. Se refiere con mayor claridad a la pasi�n de Cristo por la referencia a la cruz. Tambi�n contiene la idea teol�gica de �libertad�, que es una met�fora para la redenci�n. Considero que esta tercera opci�n es la m�s hermosa.

Comments from readers
Thank you so much for your reflection on the mystery of faith. I have always been fascinated with Jesus's relationship with Martha, Mary, and Lazarus. This "friendship" among them was so tender,so personal. When Martha had said to Jesus: ""Lord, if you had been here, my brother would never had died." Jesus tells Martha that He is the resurrection and the life. Then He asks her: "Do you believe this?" Here in this very setting,now at the altar, Jesus asks us: "Do you believe?" Jesus is our Lord and savior, and He also is our very best friend who makes Himself present to us in the mystery of faith. When friendship is authentic, it requires no words, a silent presence - one could even say it is a "mystery", but I would not have it any other way.
Sincerely in Christ
Vivian Cuadras