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Hay ocasiones en que los periodistas emprendemos un viaje para cubrir una asignaci�n, y tenemos m�s o menos una idea de lo que vamos a escribir; luego buscamos las historias y las an�cdotas. Es un punto de partida, y todos debemos comenzar en alg�n lugar.

Sin embargo, un viaje reciente a las tierras sagradas de Israel, Grecia y Turqu�a fue algo distinto. Desde el momento en que el grupo de nuestra peregrinaci�n, integrado por 45 cat�licos de la Florida, arrib� a la antigua ciudad portuaria de Cesarea en el Israel moderno, hasta nuestra �ltima parada en las ruinas de Knossos, Grecia, escuchamos constantemente la palabra �terremoto�.

Esa palabra resulta terrible y cruda para nuestros o�dos en el sur de la Florida desde el 12 de enero.

La Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén ha sido dañada por terremotos a través de los siglos.

Fotógrafo: TOM TRACY

La Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusal�n ha sido da�ada por terremotos a trav�s de los siglos.

Durante nuestras diversas excursiones, se nos recordaba que los terremotos eran un fen�meno frecuente en las regiones b�blicas y del Mediterr�neo. Hist�ricamente, han sido gran fuente de destrucci�n y de influencia para civilizaciones enteras. Una pel�cula que nos presentaron en el Parque Nacional de Cesarea, nos demostr� c�mo un terremoto ocasion� la ruina del puerto m�s importante construido por el rey Herodes. M�s adelante, una ilustraci�n demostraba una hermosa iglesia octagonal que estuvo entre las ruinas de un templo romano.

A principios de este a�o, mi pensamiento regres� a Hait� y al triste s�mbolo de la catedral derrumbada de Puerto Pr�ncipe. En enero, y nuevamente en marzo, tuve la oportunidad de escalar los escombros y de ver las paredes de lo que fue aquella majestuosa construcci�n, esta vez sin techo y expuesta a los elementos, y tuve una sensaci�n abrumadora sobre lo que es la historia en desarrollo. El da�o no podr�, o no ser� reparado pronto o con facilidad.

Peor a�n, en tiempo antiguos, los terremotos a veces ten�an como resultado el abandono total de ciudades o el fin de las civilizaciones locales. En algunas ocasiones, las ciudades eran desalojadas durante varios siglos antes de volver a ser pobladas. En otras, desaparec�an para siempre.

El asombroso yacimiento arqueol�gico de �feso, en Turqu�a, donde lleg� san Pablo, pudo haber sido el de mayor emotividad visual de nuestras excursiones arqueol�gicas. Aquella antigua ciudad estaba muy desarrollada; contaba con una biblioteca impresionante y lo que debieron haber sido espl�ndidas instalaciones municipales. Antes de la llegada de Pablo, un terremoto ocasion� graves da�os en �feso, pero fue reconstruido parcialmente. Despu�s de varios siglos, otro terremoto ocasion� mayores da�os a esta joya cultural, que sirvi� como sede para el Cuarto Concilio Ecum�nico donde la Iglesia declar� a Mar�a la �Madre de Dios�.

En la isla de Creta, la que Pablo visit� en el a�o 59, caminamos por las ruinas del palacio de Knossos, el centro ceremonial y pol�tico de la cultura y la civilizaci�n minoa, en la que hubo asentamientos humanos al menos desde el a�o 7,000 a. C. El palacio sufri� serios da�os en dos ocasiones, primero por un incendio, y luego por un gran terremoto, lo que provoc� el abandono temporero del lugar, y luego el reasentamiento.

Los lugares antiguos de Megido, Jeric� y Qumran, todos en nuestro itinerario, han atravesado per�odos de destrucci�n natural durante su historia, y los arque�logos piensan que probablemente se debieron a terremotos. En Jerusal�n, la Ciudad Santa, encontramos ejemplos de terremotos que impactaron las civilizaciones y los lugares sagrados.

La Iglesia de Port-au-Prince, Haití, fue dañada por el terremoto del 12 de enero de este año.

Fotógrafo: TOM TRACY

La Iglesia de Port-au-Prince, Hait�, fue da�ada por el terremoto del 12 de enero de este a�o.

Por lo general, una visita a la Iglesia del Santo Sepulcro es la cumbre de cualquier peregrinaci�n a la Tierra Santa. La iglesia es un edificio de diversidad arquitect�nica que marca el lugar de la crucifixi�n, el sepulcro y la resurrecci�n de Cristo. Esperamos en fila para entrar al antiguo monumento de la cripta: la iglesia dentro de una iglesia, que veneramos como el lugar donde Cristo fue sepultado y luego resucit�.

Estaba distra�do mientras nuestro gu�a, Nader, un sirio-ortodoxo natural de Jerusal�n educado en las escuelas cat�licas de la ciudad, explic� la raz�n por la que el monumento era sostenido por vigas y andamios. Lo repiti� cuando le ped� que lo explicara nuevamente, y lo repiti�: los estragos del tiempo, y en especial los terremotos de la �poca moderna, han puesto en peligro la integridad del sepulcro.

Al leer en casa una historia sobre el Santo Sepulcro, vi que a principios del siglo 19, la iglesia sufri� da�os debido a incendios y terremotos. Las reparaciones se realizaron �con gran retraso en 1867-1869�, y la gran c�pula del templo se renov�, en parte, gracias al apoyo de las iglesias de Rusia, Francia y Turqu�a. Para ser exactos, hubo un retraso de 30 a�os en las reparaciones. El gran terremoto de 1927 en Jeric� ocasion� m�s da�os al Santo Sepulcro y a otros lugares religiosos en la Antigua Ciudad de Jerusal�n.

En el caso de Hait�, uno se pregunta c�mo continuar�n en realidad los esfuerzos de reconstrucci�n, en t�rminos de coordinaci�n, recursos y cooperaci�n internacional, al igual que el estilo y la ingenier�a de la reconstrucci�n. �Se podr�n salvar algunas secciones de la Catedral, o habr� que nivelarlas para construir un templo nuevo? �Ser� m�s moderno o cl�sico? �Cu�ntos a�os pasar�n antes de que vuelva a celebrarse la Misa en la catedral de Puerto Pr�ncipe?

En estos momentos, por supuesto, en Hait� hay que atender asuntos humanos m�s importantes, y la historia nos advierte que no podemos estar completamente seguros de que Puerto Pr�ncipe permanecer� como el centro de la vida pol�tica, c�vica y religiosa del pa�s. Sin embargo, por el momento, parece que lo ser�.

La historia de la Tierra Santa nos recuerda que los templos se erigen y caen y vuelven a reconstruirse en su sitio original o a veces en un nuevo lugar. Las influencias y los centros de poder cambian. Los templos y los edificios religiosos � destruidos y reconstruidos � tambi�n permanecen como s�mbolos importantes para futuras generaciones.

Comments from readers

Tom Tracy - 05/20/2010 11:30 PM
BROTHER DEMARIA: From the Author: Regarding the Haitian capital, I don't have any special information or predictions about what the future holds there, just offering some historical comparisons. There is some suggestion that the other port cities of Haiti need to develop into full fledged ports to handle greater capacity in an emergency such as this, Regards, Tom Tracy

vincent v.stankay - 05/20/2010 09:31 PM
Very perceptive Tom. I enjoyed your analysis on the Holy Land trip with all of the Archeological ruins we saw first hand in comparison with the Haiti earthquakes . One has to wonder what will become of the rebuilding in Haiti ,especially with regards to Port au Prince and it's future. Nice article.
Richard DeMaria - 05/18/2010 04:50 PM
Thomas, Thank you for a quite different perspective on efforts to rebuild Haiti. The suggestion, based on historical precedent, that the city of Port au Prince may play a smaller role in the future causes one to pause. Do you have a sense of which city might become the center of activity?
Neida D. Perez - 05/17/2010 06:17 PM
The article sounds to me like a reflective journal entry. It makes me think about the part of the Gospel when Jesus says something like, "I will rebuild this temple in three days." He was referring to his resurrection. It also brings to my mind the need for an education in values and more. No earthquake or natural disaster could ever destroy the person or the society we could become. Thanks for the reflection.
Margaret Chuckaree - 05/17/2010 04:29 PM
This was indeed a very informative article.

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