Mitos y malentendidos sobre el hospicio
Monday, May 4, 2009
*Brian Payne
Los mitos y malentendidos comunes relacionados con el hospicio son que este es un lugar al que la gente acude para morir, o es un servicio que se ofrece a las personas durante las �ltimas 48 horas de sus vidas. Eso no es cierto. El hospicio ayuda a las personas para que puedan vivir el tiempo que les queda de vida con la mayor tranquilidad y dignidad posible, con �nfasis en la calidad de vida, y es m�s efectivo durante los seis meses finales de las expectativas de vida.
El cuidado en el hospicio es apropiado cuando la persona ya no se puede beneficiar del tratamiento curativo, y el alivio del dolor se convierte en prioridad. El hospicio cuenta con un equipo de profesionales que incluye m�dicos, enfermeros, capellanes, trabajadores sociales, asistentes de enfermer�a, dietistas, consejeros para el duelo, voluntarios entrenados para el hospicio, y otros, seg�n sean necesarios para las necesidades espec�ficas del paciente. El hospicio ofrece apoyo m�dico, sicol�gico y espiritual para las personas que padecen enfermedades terminales, adem�s de asistencia para sus familias.
El cuidado, centrado en el tratamiento del dolor y el control de los s�ntomas, se realiza principalmente en el hogar, para que las familias permanezcan unidas en paz, comodidad y dignidad. El cuidado tambi�n se ofrece en cualquier tipo de residencia, como en una casa de reposo, una vivienda para personas con necesidades especiales, o un hospital.
Una persona es elegible para este cuidado a trav�s de los beneficios de hospicio de Medicare, y cuando un m�dico le haya diagnosticado una expectativa de vida de seis meses o menos a causa de una enfermedad terminal. El hospicio est� disponible para todos los enfermos en etapa terminal y sus familiares, sin importar edad, sexo, raza, nacionalidad, credo, orientaci�n sexual, condici�n f�sica, disponibilidad de un cuidador principal, o capacidad para pagar. El hospicio sirve a los pacientes que padezcan una condici�n terminal que limite sus condiciones de vida como, por ejemplo, c�ncer, enfermedad cardiaca avanzada en fase terminal, demencia o derrame cerebral.
Otro mito com�n sobre el hospicio es que, para ser admitidos, los pacientes deben tener firmadas las Instrucciones de No Resucitar. Esto tampoco es cierto; los pacientes no tienen que poseer dichas instrucciones cuando ingresen en el hospicio. El personal trabajar� al ritmo del paciente y su familia para obtener las Instrucciones de No Resucitar despu�s de ingresado. El hospicio brinda a los pacientes y sus familias el tiempo para adaptarse a la enfermedad terminal y a la prognosis.
El Catholic Hospice es una organizaci�n sin fines de lucro que ofrece cuidado paliativo a las personas con enfermedades terminales y a sus familias, a trav�s de los condados de Miami-Dade, Broward y Monroe. Catholic Hospice se dedica a preservar la calidad de vida de las personas que enfrentan asuntos relacionados con el final de sus vidas. Diariamente ofrece control del dolor y manejo de s�ntomas a m�s de 350 pacientes y a sus familiares, al igual que apoyo espiritual y sicol�gico, sin importar su raza, religi�n, edad, sexo, descendencia �tnica, limitaciones f�sicas, diagn�stico o recursos econ�micos. Catholic Hospice tambi�n patrocina programas como L�chaim, del Programa Jud�o de Hospicio; Camp Hope, un programa para los ni�os que est�n en duelo; y otros grupos de apoyo para quienes han perdido un ser querido.
Para m�s informaci�n, visite www.catholichospice.org.
Brian K. Payne

Comments from readers
Brian
My mom passed away almost two years ago, but this Mother's Day marks the day our family started preparing for her last days...she lived on Earth until July 07. She was cared for the Catholic Hospice team literally the last two or three days of her life. Her last day, she was being cared for by a wonderful Nurse Assistant, I call her an "angel". She cared for her as if it was her own mother. Thank you for all you do, and God bless all who of you who assist the loved one and the families go through the painful process of losing a loved one. It's not an easy task when a member of the family has to leave their loved ones behind. At least I know my mother was in good hands before leaving us and now is with the Lord, watching over us. My prayers are always with you and the Catholic Hospice team.
God Bless,
Maria
I will forever be grateful for the care and compassion your wonderful staff had towards my dad. It hasn't even been two years since he passed away and I miss him just as much as when he first left us. I remember meeting the hospice nurses for the first time, they were so amazing... truly like angels sent from God. They helped us during one of life's more difficult times.
Thank you for what you all do, it isn't an easy job but know that you are all appreciated!