
C�mo el hospicio ayuda a los pacientes y sus familiares
El verdadero significado de vivir la vida
Monday, January 3, 2011
*Brian Payne
�Han conocido a alguna persona que haya sido referida al cuidado de hospicio? Si no la conocen, en alg�n momento la conocer�n. Las ideas que inundan sus mentes ser�n interminables, y a menudo les quitan la esperanza.
El sentido com�n nos dice que todos vamos a morir un d�a, pero no caemos en cuenta hasta que enfrentamos una situaci�n seria. Por lo general, la gente no le teme a la muerte, sino al proceso de morir; espec�ficamente, teme abandonar su familia, sufrir dolor o perder la esperanza de encontrar una cura. Pueden temer convertirse en una carga para sus seres queridos, y al sufrimiento de estos al presenciar el deterioro y los gemidos de agon�a.
La muerte es parte de la vida. Para las personas con convicciones religiosas y espirituales, la muerte es s�lo una parte de la jornada de la vida. Morir no significa dejar de tener esperanza. El hecho es que nuestras esperanzas cambian. Podemos tener la esperanza de dedicar m�s tiempo a nuestros seres amados; de estar en un ambiente m�s apropiado o c�modo; y de no padecer dolor, o que nuestros seres queridos no sufran porque se preocupan mucho por nosotros.
La muerte no tiene que ser una experiencia traum�tica. Hay muchas formas de tratar los s�ntomas, entre ellas la f�sica, la sicol�gica y la espiritual. Ese es el modelo del cuidado de la salud que ofrece el hospicio. Una vez un m�dico ha determinado que el paciente es elegible para recibir cuidado de hospicio, y el paciente est� de acuerdo con recibir los servicios, un equipo de personas comienza a visitar el lugar que el paciente considera su hogar: las residencias de vivienda asistida, las casas de reposo, o el hogar del paciente. El hogar es un lugar especial; con frecuencia, lo que mejor le conviene al paciente es estar con los seres amados en un ambiente conocido.
El hospicio no s�lo se trata de doctores. El equipo es interdisciplinario, integrado por enfermeras y enfermeros, auxiliares de hospicio, consejeros sobre el duelo, trabajadores sociales, voluntario y capellanes. El hospicio procura cuidar no s�lo al paciente, sino tambi�n a los seres queridos y las amistades del paciente. Junto al m�dico primario, los doctores, enfermeras y enfermeros ofrecen la atenci�n m�dica principal; los auxiliares del hospicio ayudan a los pacientes en las actividades cotidianas, como ba�arse y vestirse; los consejeros sobre el duelo ayudan a los pacientes y a sus familias a trav�s del proceso del duelo; los capellanes atienden las necesidades espirituales, ofreciendo sacramentos, lectura de las Escrituras, oraci�n y direcci�n pastoral, y asegur�ndose de comunicarse con el sacerdote, pastor, ministro o rabino del paciente; los trabajadores sociales ayudan con los asuntos de ubicaci�n, los arreglos funerales y, con frecuencia, ayudan en la transici�n hacia y desde el hospital al hogar; y los voluntarios ofrecen acompa�amiento, conversan con los pacientes, leen, juegan cartas y juegos de mesa con ellos.
Hospicio Cat�lico tambi�n cuenta con un programa para otorgar deseos, que ayuda a cumplir los �ltimos deseos del paciente, como traer a un hijo que se encuentran en el servicio militar para una �ltima visita, o quiz�s llevarle a su restaurante favorito. Medicare, Medicaid y la mayor�a de los planes m�dicos cubren el cuidado de hospicio, con un costo m�nimo, o ninguno, para los pacientes.
El modelo del hospicio es como nuestro Se�or quiso que fuera: cuidar a los que m�s lo necesitan; permitir que los pacientes mueran con dignidad, en gracia, en paz y, especialmente, con atenci�n y comodidad. En el Hospicio Cat�lico, la persona que necesite cuidado de hospicio, lo recibir�.

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