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Padre musulmán lleva sus hijos a 'casa'

Tras buscar un hogar espiritual, una familia encuentra comunidad y esperanza en el catolicismo

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Christopher y Kristin Booty asisten a Misa en la iglesia Blessed Sacrament, en Oakland Park con sus hijos, Catherine y Maythan. La familia es musulmana y se están convirtiendo al catolicismo. Todos serán bautizados durante la Vigilia Pascual.

Fotógrafo: LINDA REEVES | FC

Christopher y Kristin Booty asisten a Misa en la iglesia Blessed Sacrament, en Oakland Park con sus hijos, Catherine y Maythan. La familia es musulmana y se están convirtiendo al catolicismo. Todos serán bautizados durante la Vigilia Pascual.

OAKLAND PARK | El musulmán Christopher Booty cuestionó la religión que practicaba, por lo que buscó en la historia, trazando las raíces del islam y otras religiones del mundo. Cuando encontró a Jesucristo y aprendió sobre la misericordia de Dios, se enganchó.

Christopher y su esposa, Kristin, se bautizarán durante la Vigilia Pascual de este año en la iglesia Blessed Sacrament, en Oakland Park. Su hija Catherine, de 8 meses, y su hijo Maytham, que cumplirá 3 años en mayo, también serán bautizados y acogidos en la Iglesia Católica.

“Se convierten del islam”, informó el Padre Robert Tywoniak, párroco de Blessed Sacrament. “Estoy seguro de que es algo excepcional”.

La historia de los Booty es única. Christopher, de 28 años, nativo de Broward y practicante musulmán, se casó con su esposa musulmana Kristin, de 27 años, hace cinco años. De origen irlandés y británico, Christopher creció sin guía espiritual o una comunidad cristiana, y durante su adolescencia exploró varias organizaciones, buscando intensamente un hogar.

“Anhelaba pertenecer a algo porque crecí sin religión, sin una comunidad de personas”, dijo Booty, quien se crió en Pembroke Pines. “Estudié un semestre en la universidad y la abandoné. Trabajé en algunos empleos sin futuro. No tenía una visión. Buscaba a alguien que me dijera cómo llevar una vida moral. En 2012, me convertí en musulmán”.

Kristin es de un pequeño pueblo en las montañas canadienses. “Me crie agnóstica”, dijo sobre crecer sin fe, sólo creyendo que es imposible saber si hay un Dios o una vida futura. Necesitaba algo más sólido, algo más concreto.

En su tercer año en la universidad de British Columbia, comenzó a buscar un grupo al que unirse. “Siempre buscaba la manera de ser aceptada por mis compañeros”, indicó. “Pasé por diferentes comunidades. Probé una comunidad atea y el budismo. Encontré a la comunidad musulmana en el campus”.

Christopher y Kristin se conocieron a través de Facebook. Continuaron conversando en línea y a través de Skype y, a fines de 2013, acordaron encontrarse cerca de la frontera de Canadá y Estados Unidos. Fue amor a primera vista, y sintieron que eran la combinación perfecta.

Meses después, se casaron. Kristin se mudó al Sur de La Florida para comenzar la vida con su esposo. Se unió a la comunidad musulmana de Christopher para practicar el islam y adoptar la forma de vida musulmana en el Sur de La Florida.

 

Una adaptación difícil

Adaptarse a la vida en La Florida fue difícil para Kristin, que provenía de un pueblo con poco más de 1,000 personas. Christopher tuvo varios trabajos poco remunerados y luego regresó a la escuela para continuar su educación. Vivían con los padres de Christopher, tratando de ganar lo suficiente para vivir.

El P. Robert Tywoniak, párroco de la parroquia Blessed Sacrament, en Oakland Park, realiza los antiguos ritos llamados escrutinios durante la Misa del 24 de marzo. En el altar se encuentran Christopher y Kristin Booty. Tanto Christopher como su esposa son musulmanes que serán bautizados en la Iglesia Católica durante la Vigilia Pascual.

Fotógrafo: LINDA REEVES | FC

El P. Robert Tywoniak, párroco de la parroquia Blessed Sacrament, en Oakland Park, realiza los antiguos ritos llamados escrutinios durante la Misa del 24 de marzo. En el altar se encuentran Christopher y Kristin Booty. Tanto Christopher como su esposa son musulmanes que serán bautizados en la Iglesia Católica durante la Vigilia Pascual.

Ambos sintieron que se distanciaban de los miembros del grupo islámico al que pertenecían. También se dieron cuenta de que se les hacía cada vez más difícil seguir el estilo de vida islámico, que incluye pautas y direcciones para prácticamente todos los aspectos de la vida, desde la socialización hasta la oración cinco veces al día.

Tanto Kristin como Christopher se sentían culpables, pecadores y temerosos, y poco a poco se escapaban de su religión. No tenían a nadie a quien acudir en busca de ayuda y guía espiritual. “Comienzas a sentirte sin esperanza”, expresó Kristin. “No tienes una manera de arrepentirte. Oraba: ‘Por favor, perdóname. No me envíes al infierno’”.

Christopher bregaba con el Dios islámico que conocía, el Dios de Abraham, pero un Dios de amor condicional. Empezó a leer sobre el profeta Mahoma, fundador del islam, establecido en el siglo VII, unos 600 años después de Cristo. “Leí libros antiguos sobre la vida de Mahoma. En la actualidad no se habla sobre muchas de las cosas que yo leía”.

Profundizó un poco más en la historia, rastreando las raíces del cristianismo y el ministerio de Jesús, lleno de sanación, amor, compasión y misericordia. “Aunque fue hace 2,000 años, los documentos históricos están ahí. Se ve que algo está sucediendo. Están hablando de Cristo”, añadió.

Comenzó a reconsiderar sus prácticas religiosas islámicas y a considerar una alternativa espiritual. “Pensaba: ¿es esto lo que quiero transmitir a mis hijos?”

 

“Me sentí acogido”

Kristin y Christopher visitaron la iglesia de Blessed Sacrament hace un año, tras hallar en línea el sitio web de la parroquia. Maytham tenía casi dos años, y Kristin llevaba cinco meses de embarazo con Catherine.

“Nos visitaron el año pasado y permanecieron con nosotros”, dijo el diácono de la parroquia, John Okragleski. “Continuaron viniendo y se quedaron con nosotros durante el verano”.

Christopher y Kristin sentían que la parroquia era lo que habían estado buscando durante todos estos años. “Me sentí acogido”, manifestó Christopher.  “Había gente que nos hablaba”.

En septiembre, Christopher y Kristin comenzaron el Rito de Iniciación Cristiana de Adultos (RICA) e iniciaron paso a paso la jornada hacia la Iglesia Católica: primero, para aprender las creencias y las prácticas, y luego para discernir si acogerían la Fe.

“Lo mejor es que me siento muy en paz con Dios”, expresó Christopher. Sobre el amor y la misericordia de Dios, dijo que “si te fijas en la historia y en el Antiguo Testamento, te das cuenta de que no los merecemos. No hicimos las cosas que debíamos hacer para salvarnos. Pero él sigue dándonos oportunidades”.

Como parte de su jornada, la familia visitó la Catedral St. Mary el primer domingo de Cuaresma, cuando afirmaron su intención —y fueron aceptados— de unirse a la Iglesia durante el Rito de Elección. Durante la Cuaresma participaron en antiguos ritos llamados “escrutinios”, que motivan al arrepentimiento y al cambio en preparación para la Vigilia de Pascua.

 

Historia católica

Aunque no es común, la historia de los Booty también es oportuna en la era de quienes no se identifican con religión alguna. Las propias raíces y la historia de Christopher incluyen a padres que no practicaban ninguna fe, aunque su madre nació en una familia metodista y su padre era católico.

“Mi padre se crió como católico tradicional”, compartió Christopher, quien se emocionó al hablar sobre su abuelo amado y su testimonio de una fe y valores cristianos sólidos. “Mis dos abuelos eran católicos. Eran devotos. Siempre he sentido debilidad por el catolicismo. Recuerdo que, cuando era niño, iba a la Misa de Navidad con mis abuelos”. Compartió historias sobre su bisabuelo, supervisor de construcción en la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción.

“Visitamos la Basílica”, dijo Christopher sobre un viaje reciente que hizo con su esposa a Washington, D.C., y la iglesia madre de Estados Unidos. El nombre de su abuelo está inscrito allí, en un monumento, junto con los de otros fieles católicos, un legado de la familia para las futuras generaciones.

“Asistimos a una Misa. Fue algo muy significativo para mí. Recuerdo que estaba allí y lloraba”, dijo Christopher.

“Es importante que mis hijos sean criados como cristianos”, afirmó. “Vivimos en esta cultura muy peligrosa. Kristin y yo crecimos sin guía, sin identidad de fe. Las cosas han mejorado mucho desde que llegamos a Blessed Sacrament —la manera en que nos vemos a nosotros mismos, nuestra vida personal. Tenemos un futuro más brillante y tenemos esperanza”.


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