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Mons. Silvano Pedroso Montalvo es el nuevo obispo de Guantánamo-Baracoa

La ordenación episcopal se realizó en la Catedral de San Cristóbal de los Ángeles de La Habana

Mons. Silvano Pedroso Montalvo, el nuevo obispo de Guantánamo-Baracoa, saluda a los fieles que se congregaron en la Catedral de San Cristóbal de los Ángeles de La Habana, el 31 de mayo, para su ordenación episcopal.

Fotógrafo: Cortesía Raúl Pañellas

Mons. Silvano Pedroso Montalvo, el nuevo obispo de Guantánamo-Baracoa, saluda a los fieles que se congregaron en la Catedral de San Cristóbal de los Ángeles de La Habana, el 31 de mayo, para su ordenación episcopal.

LA HABANA | Aplausos, mucha alegría, muestras de cariño y buenos consejos formaron parte de la ordenación episcopal del nuevo obispo de Guantánamo-Baracoa, Mons. Silvano Pedroso Montalvo que tuvo lugar el domingo 27 de mayo en la Catedral de San Cristóbal de los Ángeles de La Habana.

En sus palabras de saludo, al final de la Eucaristía, Mons. Pedroso dio gracias a Dios y a todos los que durante su vida y su sacerdocio le han apoyado y acompañado y  han orado por él. Agradeció la acogida del pueblo y de los fieles de Guantánamo y Baracoa, expresando públicamente su compromiso para con ellos y les dijo que consideraba voluntad del Señor “que en comunidad muchos hagan, aunque sea poco, y no que pocos hagan mucho”.

Habían acudido muchos fieles de las parroquias en las que ha servido durante sus 23 años de sacerdocio en la Arquidiócesis de La Habana, en las comunidades de Güines, Alquizar, Santa Catalina de Siena, Jesús María y José y Nuestra Señora del Pilar. También sacerdotes y religiosas de otras diócesis. Según la observación de Rolando Suárez, abogado de la Conferencia de Obispos, “más de mil quinientas personas llenaron el templo.

Mons. Silvano Pedroso Montalvo pasó más de 40 años buscando a Dios.

Fotógrafo: Cortesía

Mons. Silvano Pedroso Montalvo pasó más de 40 años buscando a Dios.

Desde el coro Benito Luis Espinosa Cheo había contemplado el rito lleno de gratitud por haber conocido al nuevo obispo desde su llegada a Quivican y encargado de la comunidad de San Felipe Neri en 1995, recién ordenado. La Iglesia no tenía sacerdote y la atendía el entonces Obispo Auxiliar de La Habana Mons. Carlos Baladrón. Espinosa considera un signo que su antiguo párroco vaya a Guantámo-Baracoa como Obispo, diócesis iniciada en 1998 por Mons. Baladrón.

Aún recuerda cómo llegó el P. Pedroso, “risueño como siempre, saludando a todos”. Dice de él que “es persona que se da muy a querer y atrae a las personas”. Entonces tenía 42 años y “nos nucleamos a su alrededor pues tenía un carisma particular para tratarnos, siempre para todos sacerdote, director espiritual, colega y amigo”.

Fue su padrino de Confirmación y reconoce que es “persona tímida, muy observadora, reservada, que solo emite criterio cuando la situación lo amerita”. En su experiencia, le veía como estudioso de la Palabra de Dios que tenía “una manera particular y certera de llegar a los fieles con la predicación”. Para Espinosa “toda esa sensibilidad humana le potenciaba sobre todo en el confesionario adonde acudíamos siempre en busca de la misericordia de Dios y el consejo de amigo”.

Él se atreve a afirmar que su presencia “fue edificante para muchos pues ayudó al crecimiento personal y espiritual de todo el que se acercaba a él”, y piensa que “visto así, parecería esta una historia idílica. Pero quienes realmente conocimos al P. Silvano por aquel entonces y le distinguimos con los ojos del corazón y la agudeza de la fe siempre vimos en él un potencial enorme para algo superior, inimaginable entonces, realidad hoy”.

Para su ordenación episcopal han acudido todos los obispos de Cuba, también los obispos eméritos y tres obispos del exterior. No faltó el Nuncio de su Santidad, una representación del Consejo de Iglesias y la presencia de Caridad Diego Bello, jefa de la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central de Partido Comunista de Cuba y el Lic. Carlos Samper Almaguer.

La ceremonia dio comienzo a las 19 horas cuando, vestido con ornamentos blancos Mons. Pedroso hizo entrada en la Catedral y se detuvo a orar unos instantes ante el Santísimo.

Mons. José Félix Pérez Riera junto al P. Antonio Rodriguez fueron los Rectores del Seminario durante la formación sacerdotal del ordenando e hicieron su presentación. A continuación se leyó la Bula Pontificia del nombramiento.

El Arzobispo de Miami, Thomas Wenski asistió a la ordenación episcopal de Mons. Silvano Pedroso Montalvo, el nuevo obispo de Guantánamo-Baracoa. A su izquierda Mons. Arturo González, Obispo de la diócesis de Santa Clara, Cuba.

Fotógrafo: Cortesía Raúl Pañellas

El Arzobispo de Miami, Thomas Wenski asistió a la ordenación episcopal de Mons. Silvano Pedroso Montalvo, el nuevo obispo de Guantánamo-Baracoa. A su izquierda Mons. Arturo González, Obispo de la diócesis de Santa Clara, Cuba.

El Arzobispo de la Habana pidió a Mons. Pedroso que se apoye en el testimonio y ayuda de San Antonio María Claret, que siendo Obispo visitó Baracoa llevando comida, cuando sus habitantes estaban diezmados por la enfermedad del cólera.

Mons. García también se refirió al testimonio y la labor de sacerdotes en Guantánamo y en la zona de Maisí y a la presencia actual de más de 200 comunidades de misión en las montañas, semilla de futuras parroquias. Recordó a los obispos anteriores: Mons. Carlos Baladrón obispo fundador de la Diócesis y Mons. Wilfredo Pino Estévez, que fue nombrado Arzobispo de Camagüey en 2015, fecha desde la que la diócesis esperaba el nombramiento de un nuevo obispo.

A continuación, después de que Mons. Pedroso aceptara el servicio de obispo, uno a uno, sus hermanos en el episcopado le impusieron las manos invocando al Espíritu Santo.

Entre ellos Mons. Alfredo Petit Vergel, hoy obispo emérito de La Habana quien acompañó al joven Pedroso en la etapa previa a su entrada al seminario. Lo describe como “hombre de figura distinguida y muy equilibrado. Con amplio sentido del humor y madurez de juicio en sus asuntos más fundamentales. De trato afable  y de fácil conversación. Atento, educado, correcto en todos los momentos. Se da a querer y no parece tener ningún  complejo. Acepta su condición racial con equilibrio y sencillez”.

Reconoce que este nombramiento “aporta a la Iglesia en Cuba la apertura a la ordenación del primer obispo de la raza negra en su historia, porque sacerdotes los ha habido y hay varios pero nunca un obispo”. En entrevistas a raíz de su nombramiento, Mons. Pedroso manifestó que nunca se había sentido superior o inferior a nadie por el color su piel. Es consciente de que, “a muchas personas les puede gustar tener un obispo negro porque la Iglesia es universal”.

Al final de la Eucaristía Mons. Pedroso recorrió el pasillo central de la Catedral, acompañado por el Arzobispo de Santiago de Cuba Mons. Dionisio García Ibáñez y el obispo de Pinar del Río Mons. Jorge Serpa, impartiendo la bendición a los fieles. Todo el rito se extendió por unas tres horas y una hora más los saludos y las muestras de cariño hacia el nuevo Obispo que se quedó saludando a la gente en el presbiterio. Espinosa considera que La Iglesia puede enorgullecerse con “un auténtico pastor con olor a oveja” y señala que “como la Iglesia es una donde quiera que esté, entonces ni La Habana pierde ni Guantánamo-Baracoa ganan sino que todos, juntos, como único pueblo de Dios, le alabamos, le bendecimos y le damos gracias por el don y la vocación del P. Silvano y oramos constantemente para que la buena obra comenzada en él sea sostenida y conducida a término”.

Rolando Suárez opina es un obispo “capaz de llegar a todos. Le toca un trabajo muy grande pero estimo que sabe cómo involucrar a muchos en la misión”.

Está convencido de que los guantanameros y baracoanos tendrán en él, un ejemplo de lo que  el mismo Mons. Pedroso leyó en sus palabras, citando a San Isidoro, sobre lo que debe ser un obispo : “trabajador, humilde, cercano y que coma poco.”

En esta nueva etapa de su vida y de su ministerio, Mons. Petit le desea “prudencia, discreción y tacto. Actitudes que siempre lo han caracterizado” y pide que “recen por él para que su ministerio sea fructífero y fecundo”.

Espinosa le desea “que no se olvide nunca de los pobres, que fije siempre su mirada en Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote y que se deje guiar por el Paráclito”. Y también que María Santísima, la Virgen de la Caridad, lo tenga siempre bajo su amparo y sea para él ejemplo inequívoco del incondicional y definitivo sí a Dios”.

Mons. Pedroso tomará posesión de la Diócesis de Guantánamo-Baracoa el 9 de junio.

Este artículo fue publicado originalmente en Holguín Católico.


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