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'La única manera de salir de esto es con la vacuna'

Mitos y realidades de las vacunas contra el COVID, foro realizado en español por la Universidad St. Thomas

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MIAMI | Con la llegada de las vacunas anti-COVID-19 la esperanza de regresar a la normalidad que había antes del 2020 se ha convertido en una realidad, pero no tan cercana como muchos quisieran.

A un año de la pandemia, se estima que entre el 50 y el 70 por ciento de la población debe vacunarse para “parar la transmisión del virus y acercarnos a la inmunidad comunitaria o de manada que nos llevaría a regresar a nuestra vida comunitaria”, dijo el P. Alfred Cioffi, sacerdote arquidiocesano y director del Instituto de Bioética de la Universidad St. Thomas, en Miami Gardens, durante un foro sobre las vacunas para prevenir el COVID-19: Mitos y Realidades, que se transmitió en vivo por Zoom, el 4 de febrero.

El foro, realizado en español por primera vez, fue organizado por el Centro de Investigación de Pandemias, Desastres, y Cuarentena de la Universidad St. Thomas (PDQ, por su sigla en inglés), donde también participaron otros expertos médicos y de salud pública.

Estudios recogidos por el centro PDQ señalan que las poblaciones minoritarias como los hispanos, los afrodescendientes y los nativos americanos son los que han sido más afectados por el COVID-19.

Y durante el proceso de vacunación “menos de un tercio de las vacunas ha llegado a estas minorías”, dijo José Rocha, profesor asociado de Negocios de la Universidad St. Thomas, codirector del centro PDQ y moderador del foro.

Al mismo tiempo, entre las minorías hay muchos mitos y desinformación con respecto a las vacunas, lo que hace que las personas se nieguen a recibirlas. Por ello el centro PDQ organizó este foro, para informar mejor al público de habla hispana del Sur de La Florida.

Sabemos que “hay información falsa que se ha regado a través de las redes sociales. Preocupan porque fueron creadas para evitar que la gente se vacune”, dijo el Dr. Olveen Carrasquillo, profesor de Medicina y Ciencias Públicas de la Salud y director de Medicina Interna de la Universidad de Miami, durante su intervención en el foro.

“Primero era contra el COVID, ahora es contra la vacuna”, señaló el médico, mencionando algunos mitos sobre la vacuna anti-COVID-19 como: “Están inyectando con robots, para que el gobierno controle a la población. Los marcan con el 666, el signo del diablo. Las torres de 5G van a resonar con la vacuna. O Bill Gates cuando quiera puede apretar un botón y matar a una persona”.

Carrasquillo, quien también es parte de las investigaciones de la vacuna contra el COVID-19 de la compañía Johnson & Johnson, ha realizado estudios de cómo prevenir el COVID con diferentes tratamientos.

“Tenemos que educar a la población en que no hay muchos peligros con la vacuna”, dijo el Dr. Marcos Mestre, director de Pediatría del Hospital de niños Nicklaus. Señaló además que en Estados Unidos ya se han vacunado alrededor de seis millones de personas “y no hay grandes complicaciones”.

 

LOS MIEDOS

Uno de los miedos más escuchados es la rapidez del desarrollo de las vacunas. Se cree que estas vacunas se inventaron este año, pero desde el 2011, cuando salió la epidemia de MERS, se ha estado trabajado en la vacuna, indicó el Dr. Carrasquillo.

También señaló que en la realización de los estudios para la vacuna de Jonhson & Johnson, que actualmente está esperando la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por su sigla en inglés), su equipo y él han estado trabajando 24 horas durante los siete días. “Un esfuerzo ciento por ciento enfocado. Si no hubiéramos estado en una pandemia, nos hubiera tomado tres o cuatro años”, indicó Carrasquillo.

Todos los datos se midieron cuidadosamente. “El nivel de cooperación e integración científica no se ha visto antes. Esto es una pandemia, todos ayudaron porque sabíamos que teníamos que hacerlo lo más rápido posible, porque todos los días veíamos la muerte”, agregó.

Otro miedo es que a través de la vacuna se va a adquirir el virus. “Es otro error, porque no es una vacuna con presencia del virus”, indicó Marina Matute Obispo, quien trabaja en la Oficina de Prevención de Enfermedades Infecciosas del Hospital Baptist y es ex alumna de la maestría en Bioética de la Universidad St. Thomas.

Las vacunas anti-COVID-19 de Pfizer-BioNTech y Moderna, según el CDC, se realizaron con ARN mensajero, que es una copia de parte del código genético del virus.

Los síntomas que algunos pacientes experimentan se deben a la respuesta inmunológica que la persona ha desarrollado. “Se parecen a los síntomas de una gripe, que no están relacionadas con la enfermedad”, indicó Matute.

Según los especialistas, los estudios sobre los efectos de la vacuna señalan que el 80 por ciento de los que se vacunan sienten dolor en el brazo por dos o tres días. La mitad de ellos se sienten cansados por algunos días y les dan dolores musculares.

Otros miedos que los especialistas escuchan frecuentemente son:

La vacuna va a alterar el ADN. Por ser un ARN Mensajero, este nunca va a entrar al núcleo donde está el ADN.

Si me vacuno ¿no voy a poder tener hijos? Se ha demostrado que ninguna vacuna ha tenido efectos en la infertilidad femenina, pero es muy poco el tiempo en que se ha probado esta vacuna y no es posible determinar aún todos los efectos secundarios.

Si me pongo la vacuna ¿puedo salir positivo en la prueba de coronavirus? Es falso. Lo que puede pasar es que ya estaba encubando el virus antes de ponerse la vacuna.

¿Si ya me dio COVID, me debo vacunar? Se sabe que la infección con el COVID da protección por un tiempo, pero no se sabe cuánto. Se recomienda que se vacunen después de los tres meses de la infección.

Las personas con autismo, inmunodeficiencia, enfermedades crónicas o condiciones médicas en general son las que están en más alto riesgo de contraer el virus del COVID-19. Es importante que se vacunen en cuanto puedan hacerlo.

Si tienen alergias debe consultar con su médico. “En general, mientras más enfermos estén, es más importante recibir la vacuna”, indicó el Dr. Carrasquillo.

En el caso de los niños, se han visto complicaciones por COVID en niños obesos y con condiciones crónicas. En este momento se están haciendo estudios con niños de 12 años o más. Se verán los resultados probablemente a finales de año.

Dentro del ámbito pastoral, el miedo que hay sobre la vacuna contra el COVID-19 es que si la vacuna fue desarrollada de forma ética o con tejidos de fetos abortados, dijo el P. Cioffi.

Ambas vacunas, Pzifer y Moderna, que están disponibles en Estados Unidos, han declarado que no han utilizado tejidos de fetos abortados, y el usar la vacuna no implicaría la cooperación con ese aborto. Y aunque existiera una vacuna que hubiera utilizado estos tejidos, los que recibieran las vacunas no estarían cooperando ni formal ni materialmente con el delito grave que fue ese aborto, que sucedió hace muchos años.

 

LA VULNERABILIDAD

Otro factor, además de los mitos y temores que previenen a las comunidades minoritarias de vacunarse contra el COVID-19, es la disparidad en sus condiciones sociales y económicas.

No tener seguro médico y padecer de enfermedades crónicas son factores que se combinan para crear complicaciones que se desencadenan en altas tasas de mortalidad.

También el vivir en hacinamiento, tener ocupaciones que los exponen al contacto con muchas personas, depender del transporte público para movilizarse, son situaciones que hacen que se contagien con mayor facilidad.

Y las mismas condiciones les afectan a la hora de acceder a las vacunas. “Muchas personas no tienen carros para ir donde están las vacunas. No les dan tiempo libre, o no pueden perder horas de trabajo”, indicó Kimberly Cogdell Grainger, especialista en salud pública de las minorías y vicepresidenta de Administración Académica de New College de La Florida.

Grainger señaló también que hace algunos años se realizaron estudios médicos en las comunidades afrodescendientes e hispanas con mentiras, y todavía no se ha podido reconstruir la confianza en la comunidad médica.

El año pasado ha sido muy difícil para todos. “En agosto no se sabía qué decirle a la población. Ahora tenemos las vacunas. Estamos en un punto muy diferente, pero necesitamos más paciencia. Las vacunas están llegando y pronto vamos a tener suficientes para todos. No nos podemos rendir ahora. Necesitamos seguir usando las máscaras por unos meses más y seguir con la distancia social”, dijo el Dr. Carrasquillo.

La recomendación final de los expertos es “si todos nos vacunamos vamos a estar en un estado diferente para Acción de Gracias y Navidad; se les pide un poco más de paciencia; ya casi vencimos este virus”, dijo el Dr. Carrasquillo.

“La única manera de salir de esto es con la vacuna”, agregó el Dr. Mestre.

Para saber más

Para obtener más información sobre el Centro de Investigación de Pandemias, Desastres, y Cuarentena de la Universidad St. Thomas, puede visitar: https://www.stu.edu/pdq/.

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