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‘Un buen lugar’ para los ancianos

Guarderías para ancianos de Catholic Charities atienden una necesidad cada vez mayor en el Sur de La Florida

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Evelyn Pierre-Louis, una asistente de enfermería certificada, le toma la presión arterial a Theresa Zarzycki, una práctica de rutina en las guarderías católicas para adultos, para asegurarse de que sus clientes estén sanos y en las mejores condiciones. Zarzycki es cliente del centro de cuidado para adultos  Central West, en Davie.

Fotógrafo: LINDA REEVES | FC

Evelyn Pierre-Louis, una asistente de enfermería certificada, le toma la presión arterial a Theresa Zarzycki, una práctica de rutina en las guarderías católicas para adultos, para asegurarse de que sus clientes estén sanos y en las mejores condiciones. Zarzycki es cliente del centro de cuidado para adultos Central West, en Davie.

DAVIE | Hace tres años, William Rojas, un feligrés de All Saints, en Sunrise, enfrentó lo que él consideraba el mayor desafío de su vida, cuando su madre de 82 años con Alzheimer vino de Colombia a vivir con él.

“Cuando ella vino, estaba perdida”, dijo Rojas. “No sabía hablar inglés. No sabía cómo socializar con la gente. Yo trabajo, y ella no puede estar sola”.

William Rojas y su madre Ruth Vidal, de 85 años, llegan temprano al centro de cuidado para adultos Centro Oeste, en Davie. Vidal lleva a su madre al centro los días de semana que él trabaja. Dice que el centro es de gran ayuda para él y para su madre. Ha visto florecer su personalidad. "No puedo dejarla sola", dijo sobre su madre, que padece Alzheimer.

Fotógrafo: LINDA REEVES | FC

William Rojas y su madre Ruth Vidal, de 85 años, llegan temprano al centro de cuidado para adultos Centro Oeste, en Davie. Vidal lleva a su madre al centro los días de semana que él trabaja. Dice que el centro es de gran ayuda para él y para su madre. Ha visto florecer su personalidad. "No puedo dejarla sola", dijo sobre su madre, que padece Alzheimer.

Brent Bradey camina agarrado de la mano de su amiga Delia González, de 88 años. Él lleva a su amiga al centro de cuidado para adultos, Centro Oeste, durante la semana. El centro es operado por Catholic Charities. Los programas en el centro son para clientes que hablan español. "Ella habla más desde que viene al centro", dijo Bradey. Dijo que está agradecido por los servicios de Catholic Charities. "Ella tendría que ir a un asilo si no hubiera este centro", agregó.

Fotógrafo: LINDA REEVES | FC

Brent Bradey camina agarrado de la mano de su amiga Delia González, de 88 años. Él lleva a su amiga al centro de cuidado para adultos, Centro Oeste, durante la semana. El centro es operado por Catholic Charities. Los programas en el centro son para clientes que hablan español. "Ella habla más desde que viene al centro", dijo Bradey. Dijo que está agradecido por los servicios de Catholic Charities. "Ella tendría que ir a un asilo si no hubiera este centro", agregó.

Maria Soto, de 94 años, llega con su hija Clara Chavarri al centro de cuidado para adultos, Centro Oeste de Catholic Charities, en Davie. Chavarri elogió el centro diciendo que el ministerio es de gran ayuda para su familia y que su madre se ha reunido con amigos y disfruta de la compañía y las actividades del centro. "Es un muy buen lugar. No puede estar sola. Siento como si ella estuviera a salvo aquí".

Fotógrafo: LINDA REEVES | FC

Maria Soto, de 94 años, llega con su hija Clara Chavarri al centro de cuidado para adultos, Centro Oeste de Catholic Charities, en Davie. Chavarri elogió el centro diciendo que el ministerio es de gran ayuda para su familia y que su madre se ha reunido con amigos y disfruta de la compañía y las actividades del centro. "Es un muy buen lugar. No puede estar sola. Siento como si ella estuviera a salvo aquí".

Rojas estaba en un dilema, pero se sintió llamado como hijo a cuidar de su vulnerable madre, que lo había cuidado cuando era niño. Él quería mantenerla vigilada en su casa mientras ella se adaptaba a la vida en este país y mientras su enfermedad incurable continuaba desarrollándose. No quería llevarla a un asilo de ancianos entre extraños, donde podría perderse y aislarse más.

Rojas se dirigió a Catholic Charities de la Arquidiócesis de Miami para pedir ayuda, y la organización benéï¬ca les dio la bienvenida tanto a él como a Ruth Vidal, que ahora celebra su 85 cumpleaños. “Estaba buscando un lugar donde ella estuviera a segura”, dijo. “Estaba buscando un lugar donde pudiera adaptarse a su situación. He visto un gran cambio en ella. Ha vuelto a hablar y a socializar”.

Catholic Charities Centro Oeste, donde Vidal pasa sus días, es la primera guardería para adultos hispanos del Condado de Broward, y está celebrando 15 años de servicio a la comunidad y a las familias. Está ubicado en un pequeño centro comercial en 6915 Stirling Road, en Davie, frente a la iglesia y escuela St. Bernadette; el centro ofrece programas en español. Al lado está el centro de cuidados para adultos Central West, también dirigido por Catholic Charities. El centro de cuidados para adultos Wilton Manors, ubicado en 1503 N.E. 26 St. en Wilton Manors, es el tercer centro de cuidado diurno para adultos con licencia de la organización benéï¬ca.

Los centros, que actualmente tienen vacantes, proporcionan estimulación mental y física a las personas mayores, permitiéndoles pasar tiempo con personas de su misma edad para hablar, interactuar y disfrutar de actividades en un ambiente seguro y acogedor.

Iani Carvalho es la directora regional de servicios para personas mayores de Catholic Charities. Dijo que el 70 por ciento de los clientes de los centros tiene más de 80 años, pero que los centros están diseñados para todos los adultos y personas de la tercera edad, independientemente de su edad, ingresos económicos o condición. Muchos de los clientes son frágiles, algunos tienen problemas cognitivos y otros tienen restricciones físicas y necesitan asistencia.

Los tres centros abren a las 7:30 a.m. y tienen enfermeros profesionales certiï¬cados. Vigilan a los clientes y controlan su presión arterial, peso y estado de salud, asegurándose de que tomen los medicamentos necesarios. La enfermera también está ahí para los cuidadores, y para responder las preguntas que puedan tener sobre su ser querido.

El desayuno, el almuerzo y la merienda se proporcionan en los centros a través del programa Meals on Wheels South Florida. Los menús son planiï¬cados por dietistas y tienen como objetivo ofrecer una comida sana y nutritiva. Las actividades se programan después del desayuno para mantenerlos activos, en movimiento e involucrados. El día termina con una hora social a las 3 p.m. y las puertas se cierran a las 5 p.m.


VIVO Y ACTIVO

El día que el Florida Catholic los visitó, había más de 40 personas en el Centro Oeste, y cerca de 15 en el Central West, al lado. Ambos grupos estaban animados y activos. Un pequeño grupo de mujeres estaban ocupadas con artes y manualidades, haciendo decoraciones para un programa del Día de la Madre. Un grupo grande de hombres y mujeres estaban sentados mientras Ivón Suárez, una ayudante de actividades, leía los titulares de las noticias. A eso le siguieron las discusiones, con las reacciones ante los acontecimientos actuales. Un grupo en un círculo estaba jugando cartas y otro grupo de hombres y mujeres combinaban sus habilidades en un juego de dominó.

Thomas Towsley juega contento bingo de frutas, un giro creativo del clásico juego. Este juego se juega frecuentemente en el centro de cuidado para adultos, en Davie, operado por Catholic Charities para involucrar y desafiar a los clientes.

Fotógrafo: LINDA REEVES | FC

Thomas Towsley juega contento bingo de frutas, un giro creativo del clásico juego. Este juego se juega frecuentemente en el centro de cuidado para adultos, en Davie, operado por Catholic Charities para involucrar y desafiar a los clientes.

“Este es un muy buen lugar”, dijo Clara Chavarri al dejar a su madre, María Soto, de 94 años, en el Centro Oeste. “No podemos dejarla sola. Este centro es seguro. Mi madre ha hecho amigos. Es realmente un buen lugar para ella”.

Los centros proporcionan un boletín informativo para los clientes y sus cuidadores, programas educativos e información sobre necesidades y servicios.

“También estamos ayudando a los cuidadores para que puedan trabajar”, dijo Carvalho, reï¬riéndose a un aspecto importante del programa. Los centros también proveen cuidados de relevo para dar un descanso a las personas que cuidan a otros, un trabajo gratiï¬cante pero desaï¬ante que puede llevar al estrés y a problemas de salud.

Sally Moore es la ex directora ejecutiva de una organización nacional sin ï¬nes de lucro, Caregivers’ Anchor of Hope, que actualmente reside en el condado de Palm Beach. Ella cuidó a su madre y a su esposo, ambos enfermos de Alzheimer.  “Es un trabajo de 24 horas”, dijo. “Algunos cuidadores tienen poco apoyo de familiares y amigos, y se desesperan”.

“A veces los vemos en diï¬cultades”, dijo Carvalho. “Le damos al cuidador mucha orientación y la información que necesite”.


40 MILLONES

De acuerdo con las estadísticas proporcionadas por la Asociación Americana de Personas Jubiladas (AARP), 40 millones de estadounidenses dan ayuda no remunerada a sus seres queridos. Se espera que esta cifra aumente en los próximos años. La asociación también informa que 10,000 personas al día cumplen 65 años.

Catholic Charities abrió por primera vez centros de cuidado para ancianos en Broward, en 1975, desarrollando un modelo único para apoyar a los clientes y a sus cuidadores.

Brent Brady cuida de su mejor amiga, Delia González, de 88 años, nativa de Puerto Rico. Encontró el Centro Oeste hace tres años. “Si este programa no existiera, no podría mantenerla y tendría que ponerla en un asilo de ancianos”, dijo. “Yo trabajo. La gente aquí cuida bien de los mayores. Es un programa realmente bueno”.

PARA SABER MÁS

  • Para obtener información sobre los centros de cuidado para adultos de Catholic Charites, ï¬nanciados con fondos de agencias federales y condales, comuníquese con Iani Carvalho, directora regional de Elderly Services of Catholic Charities de la Arquidiócesis de Miami, al 786-506-1775,  o visite: www.ccadm. org.