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En riesgo programa de menores refugiados no acompañados

Orden del gobernador pone en peligro el futuro de Msgr. Walsh Children's Village, el antiguo Boystown

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Imagen icónica de Mons. Bryan Walsh hablando con algunos de los menores cubanos no acompañados que llegaron a Miami a través del programa Pedro Pan que él dirigía. De 1960 a 1962, Pedro Pan trajo a más de 14.000 menores cubanos a los EE.UU. Monseñor Walsh dispuso que las agencias de Caridades Católicas de todo el país los alojaran y educaran hasta que pudieran reunirse con sus padres. El programa ha continuado en la Arquidiócesis de Miami desde entonces.

Fotógrafo: FILE

Imagen icónica de Mons. Bryan Walsh hablando con algunos de los menores cubanos no acompañados que llegaron a Miami a través del programa Pedro Pan que él dirigía. De 1960 a 1962, Pedro Pan trajo a más de 14.000 menores cubanos a los EE.UU. Monseñor Walsh dispuso que las agencias de Caridades Católicas de todo el país los alojaran y educaran hasta que pudieran reunirse con sus padres. El programa ha continuado en la Arquidiócesis de Miami desde entonces.

MIAMI | Debido a una ordenanza emitida por el gobernador de La Florida, Ron DeSantis, alrededor de 16 centros que prestan servicios a menores extranjeros no acompañados tendrían que cerrar en los próximos meses, incluido el albergue de menores de la Arquidiócesis de Miami más antiguo del Estado y probablemente del país: el antiguo Boystown, conocido ahora como Msgr. Bryan O. Walsh Children’s Village.

El pasado 10 de diciembre, el gobernador DeSantis dio la orden para que el Departamento de Niños y Familias (DCF), la entidad reguladora de cuidado infantil de La Florida, deje de emitir o renovar licencias a instalaciones que albergan a menores extranjeros no acompañados que están a la espera de reunirse con sus familias o sus patrocinadores en La Florida.

Esta norma podría afectar la reubicación de cientos de menores migrantes en La Florida. Según datos de la Oficina federal de Reasentamiento de Refugiados (ORR), durante el periodo de octubre de 2020 a septiembre de 2021, más de 11,000 menores no acompañados fueron entregados a sus patrocinadores, una cifra solo superada por Texas como la más alta del país.

Por ahora, la orden no revocará las licencias existentes, pero no permitirá que los refugios de La Florida alberguen a más niños migrantes, a menos que exista un acuerdo de cooperación entre el gobierno estatal y federal; es decir, que el gobierno federal comparta más información con el estado sobre la reubicación de los migrantes en el estado. El estado podría negar las licencias cuando toque renovarlas; en el caso de Caridades Católicas esto ocurriría en marzo.

DeSantis señaló que con esta medida espera contrarrestar la “reubicación clandestina” de menores inmigrantes en la Florida y que los recursos del estado se centren en las necesidades de los niños de La Florida —a pesar de que el gobierno federal es el que provee los fondos para cuidar a todos los menores no acompañados.

El Arzobispo Thomas Wenski predica la homilía durante la celebración de la Misa del domingo de Pascua, el 4 de abril de 2021, con menores no acompañados en la Msgr. Bryan O. Walsh Children's Village (Aldea Infantil Monseñor Bryan O. Walsh), operada por Catholic Charities (Caridades Católicas) en el sur del condado de Miami-Dade.

Fotógrafo: COURTESY

El Arzobispo Thomas Wenski predica la homilía durante la celebración de la Misa del domingo de Pascua, el 4 de abril de 2021, con menores no acompañados en la Msgr. Bryan O. Walsh Children's Village (Aldea Infantil Monseñor Bryan O. Walsh), operada por Catholic Charities (Caridades Católicas) en el sur del condado de Miami-Dade.

El gobernador le ha pedido a la legislatura de La Florida que convierta la ordenanza en ley estatal. Representantes de organizaciones que trabajan con menores están en Tallahassee tratando de que el gobierno estatal dé marcha atrás a esta norma.

“A veces no duermo pensando en esto”, dijo Peter Routsis-Arroyo, director de Catholic Charities (Caridades Católicas) de la Arquidiócesis. “Más de un millón de niños han estado bajo nuestra custodia” durante los últimos 60 años sin problema alguno.

El Arzobispo Thomas Wenski también se ha declarado en contra de esta propuesta legal.

“El gobernador Ron DeSantis está tratando de detener todos los programas federales en La Florida que sirven a estos niños no acompañados, así como los servicios a los cubanos (y haitianos, venezolanos, etc.) liberados por los Estados Unidos bajo su autoridad de ‘libertad condicional’”, escribió el Arzobispo en su columna del mes de enero para los periódicos arquidiocesanos.

Señaló que Caridades Católicas de la Arquidiócesis de Miami ha estado cuidando a miles de menores no acompañados durante los últimos 60 años sin interrupción, desde principios de la década de 1960, cuando el sacerdote de origen irlandés, el P. Bryan O. Walsh, junto con muchos otros, hizo lo imposible: “reasentar a 14 mil menores en todo Estados Unidos y finalmente reunir a la mayoría de ellos con sus padres a través de la Operación Pedro Pan”.

Los menores de hoy, “estos jóvenes —niños y niñas, desde bebés hasta adolescentes— vienen principalmente de Guatemala, Honduras y El Salvador”, dijo el Arzobispo. Pero no son muy diferentes de aquellos niños cubanos de hace 60 años, que fueron enviados sólos por sus padres, desesperados por protegerlos del régimen comunista que se había implantado en la Isla.

“La desesperación que ha llevado a los padres de los menores no acompañados de hoy no es muy distinta de la que motivaba a los padres cubanos de hace 60 años”, indicó el Arzobispo.

Aludió a las condiciones en sus países natales que producen las sucesivas oleadas de menores no acompañados, y a los crímenes incalificables que se cometen contra ellos mientras viajan desde sus países de origen hasta la frontera de Texas.

Otra de las razones por la que muchos menores vienen sin acompañantes es porque sus padres están “bajo un sistema inmigratorio roto que en la mayoría de los casos no les permite legalizarse. Esta es una situación que nosotros no alentamos, pero no debemos castigar a las víctimas”, indicó el Arzobispo.

“Todo gira en torno a los niños”, dijo Routsis-Arroyo. “Nuestro centro les ha ofrecido un entorno seguro y acogedor por más de 60 años. Es parte de nuestra misión, y los niños deben ser lo primero”.

PARA SABER MÁS

¿Qué es el Programa de Menores Refugiados No Acompañados?

Según la Oficina federal de Reasentamiento de Refugiados, el Programa de Menores Refugiados No Acompañados (URM), es el programa de servicios de cuidado de crianza que establece la responsabilidad legal, según la ley estatal, para garantizar que los refugiados menores no acompañados y otros niños elegibles (como los niños a los que se les ha otorgado asilo, el estatus de inmigrante juvenil especial, el estatus T o U) reciban la gama completa de asistencia, cuidado y servicios que están disponibles para todos los niños de crianza temporal en el estado.

Los centros en La Florida que albergan temporalmente a estos menores inmigrantes no acompañados después de haber cruzado la frontera, pero antes de que se reúnan con sus familias o patrocinadores, están bajo la ORR del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos y están financiados por el gobierno federal.

El actual Programa de Menores Refugiados no Acompañados de Catholic Charities de Miami cuenta con un centro de cuidado, Msgr. Bryan O. Walsh Children’s Village (Aldea Infantil Monseñor Bryan Walsh), conocida antes como Boystown, que puede albergar hasta 81 menores de cero a 17 años (en estos momentos por el COVID solo tiene 50).

Los menores que llegan de la frontera al programa en la Arquidiócesis de Miami son enviados por la ORR a organizaciones como Catholic Charities hasta que se encuentren con un familiar o un patrocinador seguro.

“El programa les da un lugar seguro donde pueden vivir en lo que procesan la reunificación con un familiar o con un patrocinador”, dijo Jackie Carrion, directora de servicios comunitarios de Catholic Charities de Miami.

En el albergue los menores reciben servicios médicos, de consejería, servicios religiosos, servicios de recreación, vocacional, cultural, legal, al igual que servicios de educación, dijo Carrión. Agregó que “el cuidado que se le da a estos niños es de alta calidad, no entendemos la razón por la que no se quiere que estos programas estén licenciados”. La licencia de Catholic Charities se vence en marzo próximo.

Carrión explico que los menores llegan a La Florida por diferentes razones, porque tienen algún familiar en el estado, porque el sistema ve que es el mejor lugar para el menor, o porque el programa tiene capacidad para recibir a ese niño.

El proceso de reunificación con la familia o patrocinador se hace más rápido cuando están aquí en el estado de La Florida y les da la oportunidad a los familiares de visitar a los niños que están en el programa lo cual ayuda con su salud mental y emocional.

El programa de Miami es el único de cuidado de menores sin acompañantes católico que hay en La Florida, dijo Carrión. “En el resto de La Florida hay programas similares al de nosotros, pero no católicos”, indicó.

Con la orden del gobernador “no se sabe la repercusión que va a tener en la vida de muchos menores y empleados”, dijo Carrión, quien lleva 26 años en Catholic Charities.

“Tengo plena confianza en los servicios que se están ofreciendo aquí. Veo la ayuda que se le está dando a la comunidad y a las personas y me gusta ser parte de eso”, añadió Carrion.