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La Palabra hecha bronce

La escultura de la inmigración bendecida por el Papa llega a Miami en febrero

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Tras su visita a Miami y su posterior recorrido por Estados Unidos, la escultura "Angels Unawares" tendrá un hogar permanente en la Universidad Católica de América, en Washington, D.C.

Fotógrafo: COURTESY

Tras su visita a Miami y su posterior recorrido por Estados Unidos, la escultura "Angels Unawares" tendrá un hogar permanente en la Universidad Católica de América, en Washington, D.C.

MIAMI | A partir de la próxima semana, los sur floridanos verán sus rostros reflejados en bronce, en una enorme escultura que ha sido bendecida por el Papa Francisco.

La escultura llamada “Angels Unawares” (Ángeles sin saberlo), muestra un barco de 20 pies de largo lleno de migrantes y refugiados de diferentes lugares. Está previsto que la escultura, que está recorriendo varias ciudades estadounidenses, visite Miami del 9 de febrero de 2021 — fecha en que la estatua llega y se instala— hasta el 8 de abril de 2021. Estará expuesta en Bayfront Park, en la entrada de Bayside, justo al sur de la Antorcha de la Amistad.

La escultura es una réplica de la obra del escultor canadiense Timothy Schmalz, que se encuentra en la Plaza de San Pedro en Roma, desde el 29 de septiembre de 2019, el Día Mundial de los Migrantes y Refugiados. El Santo Padre encargó la pieza para llamar la atención sobre su difícil situación, y sus contribuciones a la sociedad.

El Arzobispo Thomas Wenski posa frente a la escultura Angels Unawares que se exhibe en la Plaza de San Pedro en Roma, en febrero de 2020, durante su visita ad limina con el Papa Francisco. Una réplica estará expuesta en el Bayfront Park de Miami, del 9 de febrero al 8 de abril de 2021.

Fotógrafo:

El Arzobispo Thomas Wenski posa frente a la escultura Angels Unawares que se exhibe en la Plaza de San Pedro en Roma, en febrero de 2020, durante su visita ad limina con el Papa Francisco. Una réplica estará expuesta en el Bayfront Park de Miami, del 9 de febrero al 8 de abril de 2021.

Entre los 140 rostros esculpidos se encuentran africanos que fueron forzados a embarcarse en barcos de esclavos; vietnamitas que huían de un régimen marxista; un cherokee en el camino de las lágrimas; judíos marcados por el Holocausto; inmigrantes irlandeses que escapaban de la hambruna de la patata del siglo XIX; y sirios que buscaban un hogar más pacífico. Incluso la Sagrada Familia está entre la multitud, identificable sólo por la caja de herramientas de San José.

Y gran parte de la escultura parece reflejar los rostros del Sur de La Florida. Ese es el mensaje de su creador, el escultor canadiense Timothy Schmalz.

“Coloqué figuras de europeos, de generaciones anteriores, hombro con hombro con migrantes contemporáneos”, dijo Schmalz en una entrevista telefónica. “Todos somos inmigrantes de todos modos, y esta escultura lo demuestra. Está celebrando la idea de que todos venimos de otro lugar”.

En medio de las figuras, de la escultura que se extiende 11 pies de alto, están las alas de un ángel. Es una versión visual del versículo bíblico Hebreos 13:2: “No dejes de mostrar hospitalidad a los extraños, porque con ello algunos han entretenido a los ángeles sin darse cuenta”.

“Angels Unawares” llega al Sur de La Florida después de visitar Los Ángeles, Boston, Nueva York y Atlanta. Después de su mes en Miami, la escultura de 3,5 toneladas irá a otras ciudades de Estados Unidos hasta que finalmente se establezca en su hogar permanente, la Universidad Católica de América en Washington, D.C.

 

UN LUGAR PARA VOLVER A EMPEZAR

La escultura y su mensaje no podría encajar mejor que en el Sur de La Florida, dijo Paul George, historiador y residente de Miami. La inmigración ha sido “el elemento más importante en el desarrollo de Miami y del Sur de La Florida en los últimos 60 años”.

Por generaciones, la gente ha venido al Sur de La Florida para vivir libremente, practicar su fe y prosperar. Ya sean cubanos y haitianos huyendo de la opresión, isleños caribeños buscando oportunidades, o residentes del norte del país buscando el calor del sol, esta zona ha mantenido la promesa de una vida mejor. Y para los muchos católicos que hay entre ellos, la Iglesia se ha esforzado por acogerlos, darles refugio y alimentar su espiritualidad.

“Este siempre ha sido un lugar para empezar de nuevo”, dijo el historiador Paul George. "Eso se remonta al menos a los inicios de Miami".

Incluso en 1894, dijo, negocios como el de la familia Burdines se trasladaron aquí desde Orlando, Titusville y el condado de Polk después de que fueran arrasados por las heladas invernales de La Florida Central de 1894-1895.

El Papa Francisco bendice "Angels Unawares", una escultura que se expondrá en Miami en febrero de 2021.

Fotógrafo: COURTESY

El Papa Francisco bendice "Angels Unawares", una escultura que se expondrá en Miami en febrero de 2021.

Los cálidos inviernos también atrajeron a miles de militares que se estacionaron aquí durante la Segunda Guerra Mundial. George dijo: "Decían: '¿Si así es en enero? No pienso volver a Nueva Jersey'. Así que cogieron a sus familias y volvieron".

Al ser la ciudad más meridional del territorio continental de Estados Unidos, Miami llevaba mucho tiempo esperando desarrollar vínculos comerciales con América Latina. George señaló que la Antorcha de la Amistad, un monumento internacional frente a Biscayne Boulevard, se erigió en 1960.

Pero no fue hasta 1959, cuando Fidel Castro impuso una dictadura marxista en Cuba, que comenzaron los grandes cambios. En enero de 1960, los refugiados cubanos en Miami eran 100,000, y 250,000 un año y medio después. Los históricos Vuelos de la Libertad comenzaron en 1965, precedidos por el programa infantil Operación Pedro Pan y seguidos por el Mariel.

"Miami fue el puerto de entrada de la mayor afluencia de refugiados a Estados Unidos en medio siglo", según el artículo A Many-Splendored People (Un pueblo esplendoroso), escrito por el recordado Mons. Bryan O. Walsh, quien dirigió la Operación Pedro Pan, que sacó a 14,000 niños de Cuba bajo el cuidado de la Iglesia.

 

MOSAICO DE PUEBLOS Y CREDOS

Y cuanta más gente venía, otros más se animaban a venir, dijo George. Los haitianos vinieron en masa desde los años 70 hasta los 90, temerosos de los Duvalier. Los peruanos les siguieron en los años 80 y 90, cuando la guerrilla de Sendero Luminoso empezó a atacar. Los colombianos y venezolanos llegaron en la década de 1990, un grupo huyendo de la insurrección y el otro repelido por un dictador.

El Arzobispo Thomas Wenski sostiene una réplica en miniatura de la escultura Angels Unawares del artista canadiense, Timothy Schmalz. Una réplica de tamaño real de la obra sobre la inmigración se expondrá en Miami a partir del 9 de febrero de 2021.

Fotógrafo: ANA RODRIGUEZ-SOTO | FC

El Arzobispo Thomas Wenski sostiene una réplica en miniatura de la escultura Angels Unawares del artista canadiense, Timothy Schmalz. Una réplica de tamaño real de la obra sobre la inmigración se expondrá en Miami a partir del 9 de febrero de 2021.

Los no cristianos también encontraron un hogar en Miami. Los judíos fundaron sus primeras sinagogas en los años 30 y se convirtieron casi en la mayoría en Miami Beach en la década de los años 50. Otras grandes comunidades judías crecieron en Broward en los años 70, y en el condado de Palm Beach una década después.

En la década de 1990, empezaron a surgir mezquitas y templos hindúes en todo el Sur de La Florida. Muchos de sus fundadores procedían de lugares como la India, Pakistán, Guyana y Trinidad. Habían llegado como jóvenes estudiantes universitarios, con la esperanza de ganar dinero y retirarse ricos en su país. Por el camino, se dieron cuenta de que se habían convertido en estadounidenses. Entonces construyeron sus propios templos de culto.

"El Sur de La Florida se convirtió en un mosaico de personas de diferentes orígenes", dijo George. "También es un mosaico de religiones".

Atribuyó a los inmigrantes católicos la salvación de muchas de las parroquias de la Archidiócesis. "En cada parroquia muchos feligreses son refugiados o inmigrantes, o hijos o nietos de extranjeros. Sin ellos muchas parroquias habrían cerrado".

Sugirió que los inmigrantes incluso han influenciado al culto católico en el Sur de La Florida, animando a la gente a ser más demostrativa. "Los anglos que veían a los otros feligreses sentían que su espiritualidad había aumentado al ver el fervor al rezar, cantar y levantar las manos".

Con el tiempo, los inmigrantes empezaron a retribuir a la sociedad. Los antiguos niños Pedro Pan, que se han extendido por más de 200 ciudades en 45 estados, además de Puerto Rico y Washington, D.C., han ejercido una gran variedad de profesiones, como el derecho, la banca, la medicina, la educación, el sector inmobiliario y la arquitectura.

Entre los famosos Pedro Pan están el cantante Willy Chirino; el ex alcalde de Miami, Tomás Regalado; Eduardo Aguirre, exdirector de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos; y Mel Martínez, exsenador de Estados Unidos por La Florida y miembro del gabinete del presidente Ronald Reagan.

 

IGLESIA, FE Y FAMILIA

"La gente se pregunta ¿por qué nuestro éxodo fue exitoso?", dijo Carmen Romañach, presidenta del Operación Pedro Pan Group. "Hay muchas razones, pero la familia y nuestro origen católico fueron las principales. La confianza en Dios te ayuda a sobrevivir. Y a medida que fuimos creciendo, recreamos eso en nuestras propias familias".

Romañach llegó a Estados Unidos a los 15 años, junto con sus dos hermanos menores. La Archidiócesis los colocó en diferentes campamentos, pero los reunió un año después. Más tarde estudió en la Universidad Internacional de La Florida y se convirtió en consejera de salud mental. Fue una lección que aprendió de sus padres: "Lo que tienes en la cabeza no te lo pueden quitar".

Los Pedro Pan también han retribuido a la Iglesia, reuniéndose todos los años para celebrar una Misa conmemorativa. Incluso en medio de la pandemia de COVID, unos 200 miembros se reunieron en la Catedral St. Mary en diciembre, incluyendo cuatro sacerdotes.

Entre ellos estaba el P. Juan Sosa, párroco de la iglesia St. Joseph, en Miami Beach. El P. Sosa llegó a Estados Unidos a los 14 años, a finales de 1961. Los Hermanos Maristas ya se habían ido de Cuba, y él también quería irse, recordó. "Mi mundo estaba acabado. Me alegré de irme".

En Miami, el P. Sosa se alojó primero en el campamento Matecumbe, y luego vivió con otras 80 personas en la casa de refugiados de Mons. Walsh. A los 15 años ingresó al Seminario St. John Vianney, y luego pasó al Seminario Regional St. Vincent de Paul, en Boynton Beach.

Sus padres llegaron a Estados Unidos en 1967 y se reunieron con él y con su hermana, que había sido trasladada a Indianápolis. Así creció con varias identidades: cubana, americana y eclesiástica.

"No se borra la identidad, sólo se añade otra", explicó. "La Iglesia me dio un sentido de pertenencia a una comunidad. Y nos convertimos en colaboradores. Cada uno de nosotros, individualmente, ha cambiado y mejorado todo el Sur de La Florida. Hemos adquirido un compromiso y un tremendo amor por los Estados Unidos".

El escultor Timothy Schmalz mientras trabaja en "Angels Unawares", que se expondrá en Miami en febrero de 2021.

Fotógrafo: COURTESY

El escultor Timothy Schmalz mientras trabaja en "Angels Unawares", que se expondrá en Miami en febrero de 2021.


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