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Los hombres, la cárcel y el aborto

Pro-vida dice existe una conexión, y los reclusos se están sanando a través del Viñedo de Raquel

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HIALEAH | Quienes dicen que el aborto es un asunto de mujeres, se sorprenderían al escuchar las experiencias de Donna Gardner.

“Si, hace seis años, me hubieran dicho que visitaría dos prisiones de máxima seguridad para hacer apostolado con hombres a través del Viñedo de Raquel, les habría respondido que estaban locos, pero eso es exactamente lo que hago”, dijo Gardner a unas 300 personas que asistieron al cuarto almuerzo anual a beneficio del Centro de Ayuda por el Embarazo de North Dade/West Broward.

Gardner es la coordinadora del Viñedo de Raquel, el programa de sanación post aborto, de la Diócesis de Palm Beach. El retiro, un ministerio de Sacerdotes por la Vida, se ofrece a hombres y mujeres que tratan de recuperarse de sus experiencias con el aborto.

Barbara Groeber, izquierda, coordinadora de educación del Ministerio arquidiocesano de  Respeto de la Vida, abraza a la oradora principal Donna Gardner, coordinadora del Viñedo de Raquel de la Diócesis de Palm Beach.

Fotógrafo: ANNE DIBERNARDO | FC

Barbara Groeber, izquierda, coordinadora de educación del Ministerio arquidiocesano de Respeto de la Vida, abraza a la oradora principal Donna Gardner, coordinadora del Viñedo de Raquel de la Diócesis de Palm Beach.

Como resultado del trabajo de Gardner, se está estudiando la posibilidad de ofrecer el programa en las cárceles de toda la nación, así como en Polonia e Irlanda.

Gardner explicó que el ministerio se originó con un recluso que compartió su sentir con Tom Lawlor, ex director del ministerio de prisiones de la Diócesis de Palm Beach. El recluso se sentía torturado porque había presionado a tres mujeres distintas, a las que había dejado embarazadas, a someterse a abortos. Lawlor invitó a Gardner a presentarse en la reunión anual del ministerio de prisiones en 2011, porque le sorprendió que un hombre estuviera hablando de abortos.

Su presentación convirtió al menos a un escéptico. El diácono Donald Battiston había razonado que los hombres no se someten a abortos. Pero después de escuchar a Gardner, concibió una manera de ofrecer el Viñedo de Raquel en las instituciones correccionales de Martin y Okeechobee.

TEPT
Durante su investigación, Gardner se sorprendió al hallar “toneladas” de artículos sobre el tema de los reclusos y el aborto. Lo que más le impresionó fue una entrevista que demostraba que muchos hombres sufrían de trastorno de estrés postraumático (TEPT) como resultado de un aborto. “Las estadísticas eran desmesuradas”, dijo Gardner.

Sus hallazgos fueron corroborados cuando una encuesta anónima realizada entre los reclusos de ambas prisiones indicó que el 90 por ciento había estado implicado en una experiencia de aborto que les afectaba.

Seis semanas más tarde, comenzó el primer retiro del Viñedo de Raquel en la penitenciaría de Martin, una prisión de máxima seguridad de nivel 5 en Indiantown. Típicamente, el Viñedo de Raquel es un retiro de fin de semana, pero en este caso se realizó en 10 sesiones semanales de dos horas de duración.

Gardner describió la burocracia para entrar en el penal de máxima seguridad: el cacheo, la escolta a través de tres puertas electrónicas, y la alarma electrónica personal que le dieron para que la llevara en la cadera de manera que, cuando se sintiera amedrentada, llamara a los guardias para que vinieran en su ayuda. En seis años de ministerio, nunca ha tenido que utilizarla, señaló.

Anhelaban a sus hijos
“Así que, allí estábamos: cinco reclusos, tres experimentados ministros de prisiones con un curso relámpago de sanación post aborto, y yo, la mujer simbólica en un mundo muy masculino”, recordó Gardner.

Seneida Gedelus, que emigró al Sur de La Florida desde Haití, rinde homenaje a la labor del Centro de Ayuda por el Embarazo de North Dade/West Broward. Ella habló del gran amor que recibió mientras pasaba por una difícil situación y estaba embarazada de su cuarto hijo. Ahora es voluntaria de respeto a la vida, y está estudiando para asistente médico.

Fotógrafo: ANNE DIBERNARDO | FC

Seneida Gedelus, que emigró al Sur de La Florida desde Haití, rinde homenaje a la labor del Centro de Ayuda por el Embarazo de North Dade/West Broward. Ella habló del gran amor que recibió mientras pasaba por una difícil situación y estaba embarazada de su cuarto hijo. Ahora es voluntaria de respeto a la vida, y está estudiando para asistente médico.

Se preguntó si los reclusos se permitirían ser lo suficientemente vulnerables para compartir. Pero en el primer día, sin necesidad de preguntarles, comenzaron a descargar su dolor, la confianza traicionada, el remordimiento, y el profundo duelo por la paternidad perdida.

“No es lo que uno piensa sobre los hombres que están en la cárcel. Anhelaban a sus hijos y de alguna manera reconocieron que la vida les fue mal después de su experiencia con el aborto”, dijo Gardner, quien admitió sus propias nociones preconcebidas sobre los reclusos. “Eso fue todo lo que necesité. Pensé: Esto es lo que Jesús nos enseñó: ir hasta los olvidados y amarles”.

Con el paso de las semanas, Gardner y los ministros observaron que los hombres estaban airados y mostraban síntomas de trastorno de estrés postraumático: ansiedad, vergüenza, baja autoestima, culpabilidad, insensibilidad, sensación de inutilidad, pesadillas, depresión, conductas de riesgo y adicción. También se sinceraban sobre su relación con las mujeres y sus hijos vivos.

Muchos hombres desconocen que sus emociones son el resultado directo de una experiencia con el aborto, explicó Gardner.

“Muchos pueden decir que se comportan de esa manera por estar en prisión, y si bien eso puede ser verdad, el verdadero origen de estos sentimientos es la muerte de su hijo abortado, como muchos de ellos lo han admitido. El no haber protegido a su futuro hijo les llevó a desarrollar ese comportamiento combativo. Eso lo sabemos. Es una verdad psicológica que ha sido expuesta a través de la investigación y el estudio”, indicó Gardner, quien tiene una maestría en orientación y psicología.

El aborto no conoce prejuicios
“Yo les hablo de la tragedia que sufren las mujeres, y escuchar mi propia historia les conecta de inmediato a la madre de sus propios hijos. Algunos de los hombres han experimentado hasta 13 abortos; provienen de todas las clases sociales y formaciones religiosas. El aborto no conoce prejuicios; supera todas las religiones y denominaciones”, dijo Gardner.

La oradora principal Donna Gardner, coordinadora del Viñedo de Raquel de la Diócesis de Palm Beach, posa con el consejero de Proyecto Joseph,  Joseph King.

Fotógrafo: ANNE DIBERNARDO | FC

La oradora principal Donna Gardner, coordinadora del Viñedo de Raquel de la Diócesis de Palm Beach, posa con el consejero de Proyecto Joseph, Joseph King.

Concluyó su charla al describir la profunda transformación de los cuatro hombres que fueron capaces de “atar cabos” en ese primer retiro, que llamó “la punta del iceberg”.

Uno de ellos es Tim, que encontró tanta esperanza y sanación, que escribió un artículo para el Martin Correctional Times en el que invitó a 1,500 reclusos a participar en el retiro. Gardner dijo que mientras los otros tres están condenados a cadena perpetua, a Tim le quedan 25 años de su sentencia de 32 años en prisión.

Ahora esos cuatro hombres están capacitados y certificados como instructores del Viñedo de Raquel. Ellos planifican las sesiones de retiro para los otros reclusos y dirigen los grupos, mientras que Gardner y los ministros de prisiones están disponibles para orientar y responder a preguntas que ellos quizás no puedan contestar.

El poder sanador de Dios
“Todos lo que han pasado por el Viñedo de Raquel han sido tocados por el poder sanador de Dios y han transformado sus vidas para vivir con nuestro Señor”, dijo Gardner. “Mi parte favorita es nuestra última clase, el servicio de recordación donde los hombres conmemoran a sus hijos. Algunos escriben cartas, mientras que otros cantan, dibujan o escriben poemas”.

“Lo mejor es que todos los alumnos de los grupos anteriores asisten al servicio, y por eso se edifica esta maravillosa hermandad de vida tras los muros. El amor de sus hijos les ha unido. Muchos de ellos quizás no se conocían, pero cuando se conocen en el servicio de recordación, comienza a formarse un vínculo”, aseguró.

Después del retiro, los hombres entran en un programa de post cuidado para continuar la transformación, en el que “ayunan” de pensamientos negativos durante 40 días.

Gardner y su equipo esperan realizar más investigaciones para presentarlas a los funcionarios públicos y demostrarles cómo el aborto hace daño a los hombres, tanto que las cárceles están llenas de padres afectados por el aborto.

“El aborto no es sólo un asunto de mujeres; es una cuestión de todo el mundo. Afecta a toda la familia: abuelos, hermanos, tíos, sobrinos y sobrinas”, dijo Gardner.

Señaló que sólo en los Estados Unidos hay 57 millones de hombres y mujeres que han sufrido abortos.

“Están sentados en los bancos de nuestras iglesias”, observó. “Cuando hablen sobre el aborto, incluyan siempre el amor sanador de Dios, especialmente durante este Año de la Misericordia”.

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