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'Belleza que eleva el alma a Dios'

El Colegio de Belén dedica una nueva capilla con capacidad para 600 personas

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MIAMI | La enorme capilla blanca del Colegio de Belén puede ser el templo más nuevo de la Arquidiócesis. Pero, en cierto sentido, sus cimientos se remontan a seis décadas.

El Arzobispo Thomas Wenski preside la Misa de dedicación de la nueva capilla del Colegio de Belén, con capacidad para más de 600 personas, el 1 de mayo de 2022.

Fotógrafo: COURTESY | Victor Arrieta

El Arzobispo Thomas Wenski preside la Misa de dedicación de la nueva capilla del Colegio de Belén, con capacidad para más de 600 personas, el 1 de mayo de 2022.

La nueva capilla de Nuestra Señora de Belén vista desde atrás hacia el frente.

Fotógrafo: COURTESY | Victor Arrieta

La nueva capilla de Nuestra Señora de Belén vista desde atrás hacia el frente.

La precursora, una capilla jesuita en La Habana, fue confiscada en 1961 por Fidel Castro, y los jesuitas fueron obligados a abandonar la isla a punta de fusil. Ahora, sus herederos jesuitas en Miami tienen tanto un monumento como un lugar para continuar con el culto y el servicio a Dios.

“Esta comunidad ha esperado durante 61 años desde que Castro les robó el recinto”, manifestó Jorge Hernández, arquitecto de la capilla, en la dedicación realizada el 1 de mayo de 2022. “Siempre es muy gratificante [terminar una construcción], pero esto es más especial aún”.

En eso muchos están de acuerdo. Un grupo de empleados, profesores, amigos y exalumnos destacados —incluido Hernández, graduado en 1974— abarrotaron la capilla, con capacidad para 638 personas, para ver al Arzobispo Thomas Wenski bendecir el edificio y celebrar la primera Misa.

Siguiendo la tradición, el Arzobispo llamó a la puerta de la capilla, la que abrió el sacerdote jesuita Guillermo García-Tuñón, presidente del colegio. Acto seguido, el arzobispo le entregó una llave ceremonial de la capilla.

Tras la procesión, el Arzobispo Wenski colocó una reliquia enmarcada de San Ignacio de Loyola —un fragmento de fémur— en el lateral del altar que da al sagrario. A continuación, el arzobispo consagró la capilla, al rociar con agua bendita y ungir el altar y las paredes con el óleo del crisma.

Por último, alrededor del altar se colocaron y se encendieron el cirio pascual y otras velas, y junto con las luces de la iglesia, iluminaron 10 obras de arte sobre mártires y misioneros jesuitas, pintadas por el artista español Raúl Berzosa.

Steven Lee, diácono permanente que asistió a la Misa, dijo que le llamó la atención el simbolismo de encender brasas de incienso que humeaban en las cuatro esquinas del altar. “Era como todas las oraciones que se ofrecerán allí”, dijo Lee, cuyo hijo, John, se graduó de Belén en 2020.

 

CRISMA PARA UNA CAPILLA

El Arzobispo Wenski señaló que el crisma era el mismo aceite que reciben los católicos durante el bautismo y la confirmación, ya que “nosotros también hemos sido reservados para un propósito sagrado... Al dedicar este altar y reservarlo para el servicio de Dios, volvamos también a dedicarnos, como miembros de los fieles de Cristo, a trabajar juntos por el reino de Dios”.

Destacó la muerte violenta de muchos de los que aparecen en los 10 cuadros de la capilla, y exhortó a los presentes a emular su amor y su valor.

“Hoy, Cristo nos llama en este altar a ser ‘hombres para los demás’”, dijo, al citar el lema de la escuela de Belén, “al dar testimonio de la fe sin miedo ni vergüenza en una cultura que es cada vez más hostil a la fe”.

La música estuvo a cargo de un coro de 25 voces de exalumnos, cantantes profesionales y amigos que pertenecen a la Florida International University, acompañados por arpa, órgano, timbales y un quinteto de metales. Jonathan Sánchez, director del ministerio de música del Colegio de Belén, realizó la presentación luego de solo tres ensayos.

“Hay tanta belleza en la liturgia”, expresó Sánchez, después del servicio. “Esperamos que este espacio ayude a que todos la experimenten”.

En el diseño de la capilla, Hernández, el arquitecto, combinó varios estilos, entre ellos el alemán y el neoclásico. Las propias dimensiones de la estructura de 14,000 pies cuadrados se basan en el concepto de “rectángulo áureo”, desarrollado por los antiguos griegos para impartir una sensación de equilibrio.

“Esto es algo más que piedras y metal”, señaló Andrés De Angulo, decano de Belén. “Es una oportunidad maravillosa para crecer en la fe”.

A su vez, el resultado le encantó al P. Pedro Suárez, antiguo profesor de matemáticas y expresidente del colegio.

La imagen de Nuestra Señora de Belén fue colocada atrás viendo hacia el frente de la nueva capilla del Colegio de Belén, con capacidad para más de 600 personas. Fue dedicada el 1 de mayo de 2022.

Fotógrafo: COURTESY | Victor Arrieta

La imagen de Nuestra Señora de Belén fue colocada atrás viendo hacia el frente de la nueva capilla del Colegio de Belén, con capacidad para más de 600 personas. Fue dedicada el 1 de mayo de 2022.

Sacerdotes que acompañan aplauden al P. Jesuita Guillermo García-Tuñón, presidente del Colegio de Belén, bajo cuyo liderazgo la escuela pudo construir una capilla largamente esperada, que fue dedicada el 1 de mayo de 2022.

Fotógrafo: COURTESY

Sacerdotes que acompañan aplauden al P. Jesuita Guillermo García-Tuñón, presidente del Colegio de Belén, bajo cuyo liderazgo la escuela pudo construir una capilla largamente esperada, que fue dedicada el 1 de mayo de 2022.

“En este edificio, están presentes de forma conjunta la belleza y las matemáticas”, manifestó el P. Suárez, quien dirigió el colegio de 2009 a 2016, y se graduó de allí en 1958. “Esta es la belleza que eleva el alma a Dios”.

 

ENRIQUECER EL CULTO

La nueva capilla se construyó con $10 millones, recaudados entre los benefactores, incluidos los exalumnos. El P. García-Tuñón lo calificó como el proyecto más importante en la historia de la escuela en Miami.

“Queríamos que el edificio de la entrada fuera una declaración muy pública de que somos una escuela católica”, declaró en una entrevista.

También dijo que quería que sus alumnos “experimentaran la belleza del arte y la arquitectura católicos, y cómo se unen para glorificar a Dios y realzar el culto. Queremos que estén orgullosos de su herencia católica”.

La nueva capilla de Miami es heredera espiritual del Colegio de Belén, fundado en 1854 por los jesuitas en La Habana. Ese es el colegio incautado por Castro —del que, irónicamente, él mismo se graduó— tras derrocar al gobierno cubano e imponer un régimen marxista. Los soldados de Castro hicieron desfilar a los jesuitas por las calles y los subieron a un barco. Castro convirtió entonces el colegio en una academia militar.

Pero los jesuitas ya se habían preparado, pues otros miembros de la orden se reunieron con el Obispo Coleman F. Carroll, ya fallecido, el primer obispo católico de Miami, quien dio el permiso para que los jesuitas establecieran un nuevo colegio en la iglesia de Gesu, antes de trasladarse a su propio edificio. En 1981 ocuparon las nuevas instalaciones en el oeste del condado de Dade, que ahora abarcan 34 acres.

Tras la dedicación de la capilla, los asistentes se reunieron en el patio del colegio para disfrutar de un bufet de raviolis de setas y calabaza, junto con música ambiental a cargo de un trío de jazz. Muchos de los asistentes hablaron de sus profundas raíces en el Colegio de Belén.

Ricardo Martínez-Cid se definió como un “orgulloso graduado”, con tres hermanos exalumnos. Dijo que tiene un hijo que también es exalumno, y otro en su primer año. “Estoy muy satisfecho de ver que la escuela florece y que los jóvenes tendrán un lugar para el culto en el recinto”, dijo Martínez- Cid, un abogado de Miami.

José Rasco, que dirige una empresa de internet desde Miami, calificó de “surrealista” ver la nueva capilla. Cuando era estudiante, había acudido a la capilla de la Inmaculada Concepción, más pequeña y con capacidad para 70 personas, situada junto al patio central. “Ahora tienen un edificio grande, hermoso y sagrado”, dijo.

Su esposa, Jackie, dijo que sus abuelos se casaron en la capilla del recinto de los jesuitas en La Habana. “Esto es como cerrar el círculo”, comentó. Añadió que espera que su hijo José, que actualmente estudia en el colegio, se case en la nueva capilla.

A pesar de lo fastuoso de la inauguración, la capilla aún no está terminada. Cerrará en junio y julio para su siguiente fase: la instalación de un órgano de 2,000 tubos. La capilla reabrirá el 31 de julio para la fiesta de San Ignacio, y el Arzobispo Wenski regresará para bendecir el órgano.

El evento de las 10 de la mañana clausurará el 60 aniversario del colegio, que conmemora el éxodo de los jesuitas de Cuba y el nacimiento del Colegio de Belén en Miami.

Los sacerdotes jesuitas, diáconos y estudiantes que sirvieron en la Misa de dedicación posan junto al Arzobispo Thomas Wenski frente a la nueva capilla de más de 600 asientos del Colegio de Belén, el 1 de mayo de 2022.

Fotógrafo: COURTESY

Los sacerdotes jesuitas, diáconos y estudiantes que sirvieron en la Misa de dedicación posan junto al Arzobispo Thomas Wenski frente a la nueva capilla de más de 600 asientos del Colegio de Belén, el 1 de mayo de 2022.