Un imperioso asunto moral
Monday, June 10, 2013
*US Conference of Catholic Bishops
Bienvenidos a una de la series de "blogs" sobre el Concilio Vaticano II. Cada nota examina uno de los 16 documentos producidos por los Padres del Concilio durante esa ocasi�n extraordinaria en la historia de la Iglesia. El Vaticano II, que unific� a los obispos del mundo, se fund� hace 50 a�os, el 11 de Octubre de 1962, en la Bas�lica de San Pedro.
Por el Obispo Richard E. Pates
Con estas poderosas palabras, el Concilio Vaticano Segundo estableci� hace cincuenta a�os la Gaudium et Spes (Gozos y Esperanzas), que es la Constituci�n Pastoral sobre la Iglesia en el Mundo Actual.
La Constituci�n defend�a la responsabilidad de la Iglesia a interpretar �los signos de los tiempos�, a �ense�ar su doctrina social,� y a �dar su juicio moral incluso sobre materias referentes al orden pol�tico, cuando los derechos fundamentales de la persona o la salvaci�n de las almas lo exijan�.
No solamente est�n obligados los l�deres de la Iglesia a impartir juicios morales en asuntos sociales, sino que todos los cristianos han sido llamados a tomar esta acci�n. El Concilio le record� a los cat�licos que no pueden orar por una cosa el domingo, y luego hacer otra cosa distinta el resto de la semana. El Concilio tambi�n apunt� que �Uno de los m�s graves errores de nuestra �poca es la dicotom�a que existe entre la fe que muchos profesan y su vida diaria�.
Los Santos Padres del Concilio hicieron un llamado a los fieles a ser ciudadanos fieles tanto de la ciudad terrenal como del Reino de Dios. �Lejos de aminorar nuestra preocupaci�n por desarrollar esta tierra, nos deber�a estimular la expectativa de una nueva tierra...�
La Constituci�n ejerci� un efecto profundo en toda la Iglesia. Hizo que las conferencias nacionales de obispos, como la Conferencia de Obispos Cat�licos de los Estados Unidos, examinara los �signos de los tiempos� y �emitiera su juicio moral sobre ellos�. Llev� al laicado a comprometerse con una serie de causas sociales: desde derechos civiles, a la pobreza; el aborto; la guerra y la paz. Dos ejemplos de esta rica herencia son las cartas pastorales �El Reto de la Paz� y �Justicia Econ�mica para Todos� emitidas por los obispos de los Estados Unidos.
La brecha existente entre ricos y pobres identificada por los Santos Padres del Concilio es uno de los �signos de los tiempos�. Los Padres se�alaron la paradoja de la vida moderna, y declararon que �nunca antes la raza humana ha disfrutado de tanta abundancia de riqueza, recursos y poder econ�mico, y sin embargo una inmensa proporci�n de los ciudadanos del mundo todav�a est�n atormentados por el hambre y la pobreza, mientras muchos otros sufren de un total analfabetismo�. Aunque se ha progresado mucho en las �ltimas cinco d�cadas, demasiadas personas en el mundo permanecen en una pobreza aplastante.
El Concilio ense�� que: �La paz no es la mera ausencia de la guerra, como tampoco puede reducirse solamente al mantenimiento de un equilibrio entre las fuerzas adversarias� sino que es�un asunto de justicia�.
Hay una profunda conexi�n entre la paz y la justicia. La guerra roba al mundo de los recursos necesarios para combatir la pobreza; y la pobreza y la injusticia aumentan la violencia. En las emotivas palabras del Concilio, �la carrera de armamentos es la plaga m�s grande de la humanidad, y perjudica a los pobres de manera intolerable�.
La Gaudium et Spes estimul� a los cat�licos, de forma dram�tica, a comprometerse con la justicia y la paz, y es todav�a hoy un imperioso asunto moral.
El Obispo Richard E. Pates de Des Moines, Iowa, es director del Comit� Internacional de Justicia y Paz de la Conferencia de Obispos Cat�licos de los Estados Unidos.
�Los gozos y las esperanzas; las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de los que de alguna manera sufren, son a la vez los gozos y las esperanzas; las tristezas y las angustias de los disc�pulos de Cristo�.
Con estas poderosas palabras, el Concilio Vaticano Segundo estableci� hace cincuenta a�os la Gaudium et Spes (Gozos y Esperanzas), que es la Constituci�n Pastoral sobre la Iglesia en el Mundo Actual.
No solamente est�n obligados los l�deres de la Iglesia a impartir juicios morales en asuntos sociales, sino que todos los cristianos han sido llamados a tomar esta acci�n. El Concilio le record� a los cat�licos que no pueden orar por una cosa el domingo, y luego hacer otra cosa distinta el resto de la semana. El Concilio tambi�n apunt� que �Uno de los m�s graves errores de nuestra �poca es la dicotom�a que existe entre la fe que muchos profesan y su vida diaria�.
Los Santos Padres del Concilio hicieron un llamado a los fieles a ser ciudadanos fieles tanto de la ciudad terrenal como del Reino de Dios. �Lejos de aminorar nuestra preocupaci�n por desarrollar esta tierra, nos deber�a estimular la expectativa de una nueva tierra...�
La Constituci�n ejerci� un efecto profundo en toda la Iglesia. Hizo que las conferencias nacionales de obispos, como la Conferencia de Obispos Cat�licos de los Estados Unidos, examinara los �signos de los tiempos� y �emitiera su juicio moral sobre ellos�. Llev� al laicado a comprometerse con una serie de causas sociales: desde derechos civiles, a la pobreza; el aborto; la guerra y la paz. Dos ejemplos de esta rica herencia son las cartas pastorales �El Reto de la Paz� y �Justicia Econ�mica para Todos� emitidas por los obispos de los Estados Unidos.
La brecha existente entre ricos y pobres identificada por los Santos Padres del Concilio es uno de los �signos de los tiempos�. Los Padres se�alaron la paradoja de la vida moderna, y declararon que �nunca antes la raza humana ha disfrutado de tanta abundancia de riqueza, recursos y poder econ�mico, y sin embargo una inmensa proporci�n de los ciudadanos del mundo todav�a est�n atormentados por el hambre y la pobreza, mientras muchos otros sufren de un total analfabetismo�. Aunque se ha progresado mucho en las �ltimas cinco d�cadas, demasiadas personas en el mundo permanecen en una pobreza aplastante.
Para tratar el asunto de la desigualdad, el Concilio enfatiz� que todos deb�an participar en la vida econ�mica. El desarrollo econ�mico �no debe quedar en manos de unos pocos, o de grupos econ�micamente poderosos en exceso, ni tampoco en manos de una sola comunidad pol�tica�, declaraba la Gaudium et Spes. La constituci�n defend�a los derechos de los trabajadores contra la �explotaci�n�, e inclu�a su derecho a organizarse en sindicatos.
La guerra sigue siendo uno de los signos m�s cr�ticos de nuestro tiempo. La destrucci�n causada por las armas modernas oblig� al Concilio a �emprender una re-evaluaci�n totalmente nueva de la guerra�.
�Toda acci�n b�lica que tienda a la destrucci�n indiscriminada de ciudades enteras o de extensas regiones y sus habitantes, es un crimen contra Dios y la humanidad que hay que condenar con firmeza y sin vacilaciones�, expresaron los Santos Padres del Concilio. Esto llev� a la Iglesia a trabajar por un mundo libre de armas cient�ficas.
La guerra sigue siendo uno de los signos m�s cr�ticos de nuestro tiempo. La destrucci�n causada por las armas modernas oblig� al Concilio a �emprender una re-evaluaci�n totalmente nueva de la guerra�.
�Toda acci�n b�lica que tienda a la destrucci�n indiscriminada de ciudades enteras o de extensas regiones y sus habitantes, es un crimen contra Dios y la humanidad que hay que condenar con firmeza y sin vacilaciones�, expresaron los Santos Padres del Concilio. Esto llev� a la Iglesia a trabajar por un mundo libre de armas cient�ficas.
El Concilio ense�� que: �La paz no es la mera ausencia de la guerra, como tampoco puede reducirse solamente al mantenimiento de un equilibrio entre las fuerzas adversarias� sino que es�un asunto de justicia�.
Hay una profunda conexi�n entre la paz y la justicia. La guerra roba al mundo de los recursos necesarios para combatir la pobreza; y la pobreza y la injusticia aumentan la violencia. En las emotivas palabras del Concilio, �la carrera de armamentos es la plaga m�s grande de la humanidad, y perjudica a los pobres de manera intolerable�.
La Gaudium et Spes estimul� a los cat�licos, de forma dram�tica, a comprometerse con la justicia y la paz, y es todav�a hoy un imperioso asunto moral.
El Obispo Richard E. Pates de Des Moines, Iowa, es director del Comit� Internacional de Justicia y Paz de la Conferencia de Obispos Cat�licos de los Estados Unidos.
