Que coman ... �postre?
Monday, March 11, 2013
*Blanca Morales
Un d�a, le dije a mis padres que yo ser�a completamente feliz si s�lo pudiera comer helado. Mis padres intentaron explicarme que eso no ser�a beneficioso para m�, pero sent� que s�lo intentaban restringir mi libertad para disfrutar la vida. El helado era riqu�simo, y estaba segura de que no necesitar�a algo m�s.
APRENDA M�S
La iglesia de St. Augustine y la Pastoral Cat�lica Universitaria presentar�n una serie en ingl�s de cinco partes sobre la Teolog�a del Cuerpo, llamada �Freedom to Love� (Libertad para Amar). La serie comenz� el 6 de marzo y continuar� los mi�rcoles a las 7:30 p.m. Para informaci�n, visite www.ucatholic.org.
Al d�a siguiente, un taz�n de helado me esperaba para el desayuno. �Estaba muy entusiasmada! Al fin pod�a darme el gusto de disfrutar mi �alimento� preferido.
Para el almuerzo, me sirvieron helado de nuevo. Comenc� a tomarlo con entusiasmo pero a mitad del taz�n, no me resultaba tan delicioso. De todos modos, lo termin� porque era lo que yo quer�a, o pensaba que quer�a.
Cuando lleg� la hora de la cena, el taz�n de helado que me esperaba ya hab�a perdido su atractivo. Ya deseaba alimento �de verdad� � lo aut�ntico.
Me di cuenta de que el helado era m�s bien el �premio� que se recib�a al concluir la cena; val�a la pena ir poco a poco, y al final, ser�a m�s dulce por el esfuerzo que hab�a hecho al esperar durante la cena.
Esta es una comparaci�n un tanto simplista sobre la din�mica de las relaciones en nuestros d�as. La sociedad s�lo desea que saltemos hasta el �postre�, en vez de comprometernos con lo que es aut�ntico y merece la pena. Se nos bombardea con una actitud consumista hacia otros seres humanos: �Yo quiero aquello. Quiero un pedazo de eso. Por qu� esperar�.
Se nos empuja hasta convertirnos en patanes insaciables y glotones. La gente no toma tiempo para valorar a los dem�s. Gracias a la falsedad de lo que se conoce como �amigos con beneficios�, la gente no ve raz�n para comprometerse con una relaci�n saludable o hasta el matrimonio, si s�lo puede "entend�rselas" sin asumir una responsabilidad con alguien.
�Qu� sucedi� con el amor?
La Teolog�a del Cuerpo, de Juan Pablo II, nos ense�a que dejarse llevar por nuestra compulsi�n es una negaci�n del amor. La verdadera felicidad es estar libres de obsesi�n.
En la serie �Freedom to Love� (Libertad para Amar), sobre la Teolog�a del Cuerpo, Christopher West observa que el mundo ha definido la libertad como �Hacer lo que uno quiera, cuando lo quiera, como lo quiera, y con quien uno quiera�. Al hacerse eco de las ense�anzas de Juan Pablo II, West pregunta: ��C�mo es que carecer de la capacidad de decir �no� es una libertad verdadera?�
�No es esa forma de pensar similar a estar atado a una adicci�n? Como humanos, no estamos esclavizados a los instintos, como lo est�n los animales. Tenemos libre albedr�o. Y al negarnos el permiso para tomar actitudes egoistas, desenfrenadas e immoderadas, nuestro libre albedr�o puede darnos el poder para dejar de tratarnos como objetos desechables.
La Teolog�a del Cuerpo lleg� en el momento en que nuestra sociedad m�s lo necesita, cuando debemos reclamar la dignidad de la persona humana, y darle al sexo, a las relaciones, y a la identidad el valor que merecen.
Ante todo, la Teolog�a del Cuerpo me ha ense�ado que Dios me cre� para ser una persona, particularmente una mujer, y para qu� me cre�. Al entenderlo, puedo reconocer la dignidad de quienes me rodean, y reconocer el prop�sito que Dios tiene para todas estas cosas�sexo, relaciones, e identidad.
Gracias a la Teolog�a del Cuerpo, conozco lo que deben ser la vida y el amor.

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