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El �ltimo d�a como estudiante de la escuela superior, mientras esperaba que finalizaran las clases, compart� con mis compa�eros de estudio que el semestre siguiente entrar�a al seminario. Como asist�a a la escuela p�blica, el anuncio provoc� diversas reacciones. Un estudiante en particular aprovech� la oportunidad para expresar su creencia en que la religi�n no era m�s que una �muleta�, algo que necesitan los d�biles para evitar perder la esperanza cuando enfrenten el aparente �agujero negro� de la muerte.

Lamentablemente, aquel estudiante comparti� una creencia que se ha vuelto m�s marcada en nuestro tiempo. Como este es el A�o de la Fe, me parece un momento oportuno para preguntarnos: ��Qu� ense�a nuestra fe� y ��Por qu�?�

San Pedro exhorta en su ep�stola del Nuevo Testamento a que estemos �siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que pida raz�n de su esperanza� (1 Pedro 3:15). En un mundo en el que, con mayor insistencia, se procura desaparecer a Dios, no es suficiente para los cristianos asistir a la iglesia el domingo; por el contrario, debemos conocer la fe de rabo a cabo para poder explicarla y defenderla cuando sea necesario. De hecho, de esto se trata el A�o de la Fe: primero que todo, de profundizar en la fe personal, y luego compartirla con los dem�s. La fe no puede ser algo que s�lo importe el domingo. Debe ser algo que llevo conmigo cada segundo de cada d�a de mi vida. Debe estar presente en todas las decisiones que tome y en cada acci�n que realice.

Pero al recordar aquella discusi�n con mi compa�ero de clase, me pregunto si escuchar las cr�ticas a nuestra fe resultar�a en algo positivo. �Podemos beneficiarnos de los desacuerdos que tengamos con otros sobre la fe que profesamos?

Me parece que primero debemos reconocer que, con m�s frecuencia, tales cr�ticas son el resultado de malentendidos sobre lo que ense�a la Iglesia. Por ejemplo, hay ocasiones en que los cristianos de otras iglesias acusan a los cat�licos de adorar a los santos. Los cat�licos, por supuesto, saben que eso no es cierto. Segundo, debemos reconocer que para algunos cat�licos, estas cr�ticas pueden convertirse en obst�culos para su propia fe, dependiendo de la madurez de esa fe. Si intentamos s�lo con el m�nimo de capacitaci�n en la fe, vivir la vida a la que Cristo nos ha llamado, se nos podr� alejar del camino cuando se desaf�e nuestra fe. Eso es cierto tanto para la persona que tenga fe, pero poca capacitaci�n, y la persona que no observa una creencia religiosa en particular. En esos casos, la cr�tica de los dem�s puede ser una piedra de tropiezo, o una confirmaci�n, contra la fe.

Sin embargo, estas mismas cr�ticas pueden ser beneficiosas para nuestra fe. A trav�s de la historia, el pensamiento cat�lico ha sido marcado por una apertura prudente a distintas creencias y puntos de vista. Los grandes fil�sofos de nuestra fe, como san Agust�n, san Anselmo y santo Tom�s de Aquino, buscaban la verdad en lo que dec�an los dem�s. Por ejemplo, santo Tom�s busc� recursos en la filosof�a griega para exponer algunos de los principios de nuestra fe. �l no rechazaba de inmediato la manera de pensar de los que no eran cristianos, y buscaba aprender de ellos. Reconoc�a que Dios se revel� a s� mismo al hombre en todos los aspectos de la vida, y por eso hab�a mucho que aprender de los dem�s, aun si no ven la vida de la misma manera que uno. Reconocer los argumentos v�lidos que presentan los fil�sofos no cat�licos, no significa que estemos de acuerdo con su opini�n, pero s� que reconocemos que puede haber un grado de verdad en lo que dicen y, por lo tanto, merecen atenci�n. Es importante que los cristianos recuerden que algo se puede aprender de todo el mundo.

Tambi�n se debe aclarar que muchas veces la gente critica a la Iglesia no por nuestra teolog�a, sino por la vida de sus miembros. �Cu�ntas veces una persona que no es cristiana ve a un cristiano que act�a con ego�smo o es desconsiderado con los dem�s? Pienso que con mayor frecuencia que la que admitimos. Ya sea en el mercado, esperando en la l�nea para comprar algo, o en la calle en medio del tr�fico de la hora pico, la manera en que vivimos dice m�s sobre nuestra fe que lo que las palabras puedan expresar. �Creemos en un Dios absolutamente poderoso y misericordioso? �Creemos que Dios cre� a todas las personas a su �imagen y semejanza�? �Creemos que, de la misma manera en que Cristo muri� en la cruz por cada uno de nosotros, debemos sacrificar nuestra comodidad por el bienestar de los dem�s?

Como lo escribi� nuestro Papa em�rito, Benedicto XVI, en su enc�clica para convocar al A�o de la Fe, este per�odo debe ser �una invitaci�n a una aut�ntica y renovada conversi�n al Se�or�. Es un llamado a vivir nuestra fe de manera m�s aut�ntica, en su totalidad. Aprovechemos el A�o de la Fe, al igual que esta temporada de la Cuaresma, y hagamos un esfuerzo para aprender m�s sobre lo que ense�a nuestra Iglesia, y por qu� lo ense�a.


Comments from readers

Sara Torres - 03/05/2013 04:28 PM
Excellent job! It makes me so happy to read such well written article by a fairly young man. Oh, how I wish many more young men were like Ion. God bless you and God bless your vocation. With much affection, Sara
Nancy Heise - 03/04/2013 03:05 PM
Great article. I would add that after we have been a witness to our faith in any exchange with a person who does not yet believe, we should water that seed by remembering that person in our prayers for conversion of hearts especially when we are receiving the Eucharist.

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