Un desv�o del trabajo parroquial
Monday, September 17, 2012
*Father Luis A. Rivero
Ha pasado un tiempo desde la �ltima vez que nos comunicamos. Espero que todo les vaya bien. Es ir�nico que hace un a�o desde la �ltima vez que nos encontramos en el camino, y compart� con ustedes el maravilloso encuentro que tuve con Sandi. Desde entonces, han sucedido muchas cosas. El camino ha sido agradable y, en las ocasiones en que no lo es tanto, la esperanza de que mejore nos motiva a todos a continuar la jornada.
Desde nuestro �ltimo encuentro, el cambio m�s obvio fue que, tras dos a�os de compartir el camino con la gente buena de St. Agnes, en Key Biscayne, se me pidi� que me concentrara en otro aspecto del ministerio. El arzobispo Wenski me llam� y me encarg� la responsabilidad de dirigir la pastoral universitaria de la Arquidi�cesis de Miami. Como parte de tal responsabilidad, dirijo la Pastoral Universitaria de nuestra universidad arquidiocesana de St. Thomas. �Vaya, qu� desv�o! En el seminario � donde pas� 10 a�os � fuimos preparados para ser sacerdotes parroquiales. Se nos educa para convertirnos en servidores fieles a cargo de las muchas almas que se conf�an a nuestro cuidado, como se los he indicado anteriormente. Aunque yo siempre me visualizaba en el ambiente parroquial, el Se�or ten�a otros planes. Como dicen, �Si quieres hacer re�r a Dios, ind�cale tus planes�.
As� que comenc� a trabajar en la universidad de St. Thomas a finales de agosto. Aparte del a�o que serv� en el club Newman en FAU durante el trabajo pastoral, nunca hab�a estado en un ambiente universitario regular. Por lo tanto, nunca hab�a vivido la experiencia de la �vida universitaria�. No ten�a expectativas y todo era relativamente nuevo para m�. Aunque la novedad a veces puede tomarnos por sorpresa y llevarnos a un estado de incertidumbre, no puedo decir que esa ha sido mi experiencia. �Todo lo contrario! He conocido personas maravillosas que forman parte de la parroquia universitaria. He conocido profesores, personal y estudiantes maravillosos que comparten los mismos anhelos que ustedes y yo tenemos, a saber, el encuentro diario con el Dios verdadero y vivo, reconocerle en medio de nosotros en las muchas cosas que hacemos.
Aunque esta es una nueva experiencia � un hermoso desv�o que el Se�or me ha regalado � s� que hay algo que todos anhelamos, independientemente de la edad, la concentraci�n, la profesi�n, el credo, la raza, el sexo, o la diversidad. Todos buscamos el Camino. Buscamos la Verdad. Buscamos la Vida (cf. Jn 14:6). Somos un pueblo de esperanza, algo que vi claramente en la parroquia, y contin�o viendo en las diversas universidades y entidades de educaci�n superior en la Arquidi�cesis de Miami.

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