Continuemos en oraci�n por las vocaciones
Monday, April 30, 2012
*Father David Zirilli
Fotógrafo: COURTESY PHOTO
El P. David Zirilli, director de vocaciones de la arquidi�cesis, se retrata con los tres nuevos di�conos transicionales. De izquierda a derecha: Daniel Martin, Elvis Gonzalez y Fredy Yara.
�Al contemplar aquel gran gent�o, Jes�s sinti� compasi�n, porque estaban deca�dos y desanimados, como ovejas sin pastor. Y dijo a sus disc�pulos: �La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen, pues, al due�o de la cosecha que env�e trabajadores a recoger su cosecha��.
Estas palabras del Se�or Jes�s, mientras contemplaba las enormes multitudes que le segu�an, no son menos importantes hoy que hace 2,000 a�os. El pasado domingo, 29 de abril, se celebr� la 49na Jornada Mundial de la Oraci�n por las Vocaciones, cuando los cat�licos alrededor del mundo elevaron sus voces en oraci�n a Dios, el �due�o de la cosecha�, para que nos env�e m�s �trabajadores� � sacerdotes, di�conos religiosas y religiosos consagrados � para la gran labor de propagar el Evangelio de Cristo.
Cada vocaci�n es un gran regalo de Dios a Su Iglesia, y cada una es, antes que nada, fruto de la oraci�n � en la comunidad parroquial, en las familias cat�licas fieles, o en los numerosos grupos laicos dedicados a orar por las vocaciones.
Los frutos de nuestras oraciones se ven aqu�, en la Arquidi�cesis de Miami. El Se�or nos ha bendecido con muchos hombres fieles que han escuchado Su voz y han respondido a Su llamado. En la actualidad tenemos m�s de 50 hombres que se preparan para la Arquidi�cesis en nuestros seminarios � hombres de nuestras propias parroquias, escuelas y familias, y del exterior.
El 21 de abril, tres de nuestros seminaristas se ordenaron como di�conos transitorios, y ahora emprenden su �ltimo a�o de formaci�n en el seminario antes de convertirse, con el favor de Dios, en sacerdotes para la Arquidi�cesis el a�o que viene. Con nuestras oraciones y apoyo, les motivamos a ellos y a todos los seminaristas para que contin�en su discernimiento y su compromiso con Cristo, que les llama a seguirle, a dejar atr�s su propia voluntad a cambio de buscar la voluntad de Dios en sus vidas, por el bien de su pueblo.
El a�o pasado, en su alocuci�n durante la Jornada Mundial de Oraci�n por las Vocaciones, el Santo Padre Benedicto XVI declar� que la gente �tambi�n en la �poca del dominio tecnol�gico del mundo y de la globalizaci�n, seguir� teniendo necesidad de Dios, del Dios manifestado en Jesucristo y que nos re�ne en la Iglesia universal, para aprender con �l y por medio de �l la vida verdadera, y tener presentes y operativos los criterios de una humanidad verdadera�.
Oremos para que el Se�or llene Su Iglesia con vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa, y que cada vez m�s haya personas que conozcan, amen y sirvan a Dios en este mundo, y sean felices con �l por siempre en el cielo.
Estas palabras del Se�or Jes�s, mientras contemplaba las enormes multitudes que le segu�an, no son menos importantes hoy que hace 2,000 a�os. El pasado domingo, 29 de abril, se celebr� la 49na Jornada Mundial de la Oraci�n por las Vocaciones, cuando los cat�licos alrededor del mundo elevaron sus voces en oraci�n a Dios, el �due�o de la cosecha�, para que nos env�e m�s �trabajadores� � sacerdotes, di�conos religiosas y religiosos consagrados � para la gran labor de propagar el Evangelio de Cristo.
Cada vocaci�n es un gran regalo de Dios a Su Iglesia, y cada una es, antes que nada, fruto de la oraci�n � en la comunidad parroquial, en las familias cat�licas fieles, o en los numerosos grupos laicos dedicados a orar por las vocaciones.
Los frutos de nuestras oraciones se ven aqu�, en la Arquidi�cesis de Miami. El Se�or nos ha bendecido con muchos hombres fieles que han escuchado Su voz y han respondido a Su llamado. En la actualidad tenemos m�s de 50 hombres que se preparan para la Arquidi�cesis en nuestros seminarios � hombres de nuestras propias parroquias, escuelas y familias, y del exterior.
El 21 de abril, tres de nuestros seminaristas se ordenaron como di�conos transitorios, y ahora emprenden su �ltimo a�o de formaci�n en el seminario antes de convertirse, con el favor de Dios, en sacerdotes para la Arquidi�cesis el a�o que viene. Con nuestras oraciones y apoyo, les motivamos a ellos y a todos los seminaristas para que contin�en su discernimiento y su compromiso con Cristo, que les llama a seguirle, a dejar atr�s su propia voluntad a cambio de buscar la voluntad de Dios en sus vidas, por el bien de su pueblo.
El a�o pasado, en su alocuci�n durante la Jornada Mundial de Oraci�n por las Vocaciones, el Santo Padre Benedicto XVI declar� que la gente �tambi�n en la �poca del dominio tecnol�gico del mundo y de la globalizaci�n, seguir� teniendo necesidad de Dios, del Dios manifestado en Jesucristo y que nos re�ne en la Iglesia universal, para aprender con �l y por medio de �l la vida verdadera, y tener presentes y operativos los criterios de una humanidad verdadera�.
Oremos para que el Se�or llene Su Iglesia con vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa, y que cada vez m�s haya personas que conozcan, amen y sirvan a Dios en este mundo, y sean felices con �l por siempre en el cielo.

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