'Vengan y vean'
Monday, November 26, 2012
*Father David Zirilli
Fotógrafo: COURTESY PHOTO
J�venes que participaron en el Fin de Semana Vocacional se divierten en el campo atl�tico.
Cada d�a del fin de semana incluye la celebraci�n con los seminaristas de la Santa Misa, la Liturgia de las Horas y otras liturgias de la Iglesia; seminarios informativos con la facultad y el equipo sobre el programa de formaci�n sacerdotal; discusiones de mesa redonda con los seminaristas sobre varios aspectos de la vida en el seminario; actividades sociales y deportivas con los seminaristas; y mucho tiempo para la reflexi�n personal y la oraci�n en los tranquilos terrenos de St. John Vianney.
Fotógrafo: COURTESY PHOTO
El padre David Zirilli discute su sacerdocio y la vida en el seminario con participantes en el Fin de Semana Vocacional.
Entre los comentarios que escuchamos consistentemente cada vez que tenemos hu�spedes, es la sorpresa y la alegr�a de ver que los seminaristas son felices. Es verdad, y es se�al de que est�n haciendo exactamente lo que el Se�or les llam� a hacer. Los seminaristas trabajan arduamente y son desafiados de muchas maneras en su formaci�n acad�mica y espiritual. Sin embargo, tienen el consuelo constante de Dios de saber que est�n siguiendo el camino que el Se�or ha trazado para ellos, �y esa dicha no puede contenerse!
Nuestros visitantes tambi�n comentan sobre la amistad que ven entre los seminaristas. Los hombres no atraviesan solos el camino de la formaci�n sacerdotal; cuentan con el apoyo constante de sus hermanos seminaristas, con quienes han compartido sus luchas y dichas, al igual que sus dudas y su fe. Oran con cada uno y por cada uno, y a trav�s de sus experiencias compartidas, establecen lazos de amistad y hermandad que duran a lo largo del seminario y m�s all� de la ordenaci�n.
Fotógrafo: COURTESY PHOTO
La facultad del seminario celebra la misa durante el Fin de Semana Vocacional en el Seminario St. John Vianney.
�He aqu� la esclava del Se�or. H�gase en m� seg�n tu palabra�. Esa fue la respuesta de la Sant�sima Virgen Mar�a a la invitaci�n de Dios, cuando se le revel� a ella la vocaci�n especial a la que fue llamada. Que a trav�s de las oraciones de ella, cada uno de ustedes responda al llamado del Se�or con la misma generosidad y fe, el mismo valor y amor.

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