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El martes, 7 de abril a las 10:30 de la ma�ana, el arzobispo John C. Favalora celebrar� la Misa Crismal en la catedral de St. Mary. En esta Misa honrar� a los sacerdotes de la Arquidi�cesis y bendecir� los aceites que se utilizan en las parroquias durante el a�o. Acostumbramos invitar a los ni�os de las escuelas cat�licas para que asistan a la Misa, lo que significa que, por lo general, el resto de los asistentes debe permanecer de pie.


Durante los pasados a�os, el Arzobispo me ha solicitado que diga unas palabras a los estudiantes antes de comenzar la Misa.


Me gusta comenzar record�ndoles el dicho en espa�ol que se utiliza para dar la bienvenida a los visitantes: �Mi casa es su casa�.


Cuando el due�o de una casa le expresa esas palabras a su invitado, le dice:
�Quiero que uses mi casa como si fuera la tuya. Si�ntete en la libertad de ir a cualquier parte de la casa. Puedes comportarte en esta casa como te comportar�as en la tuya�.


Utilizo esa frase para dar la bienvenida a los estudiantes porque �esta casa es, verdaderamente, su casa. Esta iglesia, la catedral de St. Mary, es su iglesia, no importa en qu� parte de los condados de Miami-Dade, Broward o Monroe residan, o a qu� parroquia asistan los domingos. Como miembros de la Arquidi�cesis de Miami, esta es su iglesia, la iglesia oficial de todos los cat�licos de la Arquidi�cesis de Miami. Dado que no es posible que todos los cat�licos de la di�cesis se re�nan aqu� cada domingo, nos reunimos en las parroquias locales para celebrar la Eucarist�a. Pero esta contin�a siendo su parroquia�.


La Misa Crismal es especial por dos razones, y es por eso que se invita a los estudiantes: primero, durante la liturgia, presenciamos el momento en que los sacerdotes renuevan sus promesas del sacerdocio. Dios le da a cada bautizado la vocaci�n para diseminar su Iglesia. La mayor�a lo hace al transmitir la fe a sus hijos. Algunos ser�n llamados a trabajar m�s para diseminarla, como ministros eclesiales laicos o religiosos. Otros ser�n llamados a la ordenaci�n, y esta tiene tres etapas distintas: obispo, sacerdote o di�cono. La segunda orden es el sacerdocio, sin el cual no podr�amos participar en la Eucarist�a, el tesoro m�s grande para nosotros los cat�licos.


Hace unas pocas semanas, unos 1,500 adultos llegaron a la Catedral y pidieron convertirse en miembros de la Iglesia de Miami. El a�o pasado en los Estados Unidos, el n�mero de miembros de la Iglesia Cat�lica aument� 12 millones. Debemos estar contentos, pero este crecimiento tambi�n crea una escasez de sacerdotes: en los Estados Unidos, hay 2000 parroquias que ni siquiera cuentan con un sacerdote en residencia. Este es un problema serio y es por eso que necesitamos orar por las vocaciones.


Cuando los estudiantes ven a los sacerdotes renovar las promesas a Dios durante la Misa Crismal, les pedimos que oren por los sacerdotes de sus propias parroquias. Tambi�n le pedimos a Dios que d� a los sacerdotes la fortaleza para ser hombres de oraci�n y sabidur�a. A la vez, pedimos a los estudiantes que se pregunten si Jes�s les llama para servir a la Iglesia como sacerdote o como religioso.


Les digo a los estudiantes que la segunda raz�n por la cual la liturgia crismal es especial, es porque durante la Misa el obispo bendice los aceites sagrados que se usar�n para administrar los sacramentos durante el a�o que comienza. Cada sacerdote lleva a su parroquia una porci�n de estos aceites sagrados y los utilizar� para la celebraci�n del sacramento del bautismo, el de la confirmaci�n y el de la unci�n de los enfermos. Un sacerdote no puede celebrar estos sacramentos sin los aceites que fueron consagrados durante la Misa Crismal. Esta pr�ctica le recuerda al sacerdote y a todos nosotros que la parroquia es una extensi�n de la parroquia de la Catedral, y que cada sacerdote es el representante del obispo.


En la Catedral, la hornacina a la izquierda del altar permanece vac�a durante la Misa Crismal. Una porci�n de los aceites bendecidos son colocados all� al finalizar la Misa.
En su parroquia hay una hornacina similar con frascos de aceite.


El simbolismo de la Misa Crismal nos ayuda a entender que somos parte de una Iglesia mucho m�s grande que nuestra parroquia, y de una di�cesis que tiene 667,500 miembros y que aumenta cada a�o. �La Arquidi�cesis tambi�n es parte de una Iglesia que ha existido durante 2000 a�os y que tiene mil millones de miembros alrededor del mundo!


Father Alfred Cioffi
Director Ejecutivo, Ministerio de Formaci�n Cristiana


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