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Papa Benedicto XVI (1927-2022): 'Un sencillo y humilde trabajador en la viña del Señor'

A la izquierda, el Cardenal Joseph Ratzinger —futuro Papa Benedicto XVI— da una conferencia en Nueva York en enero de 1988. En el centro, el recién elegido Papa Juan Pablo II saluda al Cardenal Joseph Ratzinger, de Munich y Freising, en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, el 22 de octubre de 1978. A la derecha, el Papa Benedicto XVI durante su audiencia general en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, el 20 de abril de 2011. El Papa Benedicto falleció el 31 de diciembre de 2022, a la edad de 95 años, en su residencia del Vaticano.

Fotógrafo: Osservatore Romano

A la izquierda, el Cardenal Joseph Ratzinger —futuro Papa Benedicto XVI— da una conferencia en Nueva York en enero de 1988. En el centro, el recién elegido Papa Juan Pablo II saluda al Cardenal Joseph Ratzinger, de Munich y Freising, en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, el 22 de octubre de 1978. A la derecha, el Papa Benedicto XVI durante su audiencia general en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, el 20 de abril de 2011. El Papa Benedicto falleció el 31 de diciembre de 2022, a la edad de 95 años, en su residencia del Vaticano.

 
Por Maria Wiering
Catholic News Service | OSVNews 

CIUDAD DEL VATICANO | “Señor te amo”.

Para muchos de los que lo conocieron o estudiaron sus obras, las últimas palabras del Papa Benedicto XVI antes de su muerte, el 31 de diciembre, resumieron el mensaje de su papado e incluso de su vida.

“Ese ‘Jesús, te amo’, no hay nada más que resuma su persona”, dijo el P. Harrison Ayre, de la Diócesis de Victoria, Columbia Británica, quien es un candidato doctoral enfocado en la teología del Papa Benedicto. “Si la gente puede ver eso y escucharlo, creo que entenderán profundamente al hombre”.

Pasaron ocho días desde el momento en que el mundo recibió la noticia de que la salud del Papa jubilado estaba fallando, hasta su funeral en la Basílica de San Pedro. Durante su audiencia general el 28 de diciembre, el Papa Francisco pidió a los fieles que oraran por el Papa Benedicto, diciendo que estaba “muy enfermo” y pidiendo “al Señor que lo consuele y lo sostenga en este testimonio de amor por la Iglesia hasta el final”.

Después de esa audiencia, el Papa Francisco visitó al Papa Benedicto en su residencia —un antiguo monasterio en los jardines del Vaticano, donde había vivido desde su renuncia al ministerio petrino en 2013— según Matteo Bruni, director de la oficina de prensa del Vaticano. El Papa Benedicto también recibió ese día el sacramento de la unción de los enfermos.

La oficina de prensa del Vaticano proporcionó actualizaciones sobre la condición del Papa retirado, de 95 años, el 29 y 30 de diciembre, y señaló que estaba decayendo, pero que el 29 de diciembre estaba “absolutamente lúcido y alerta”. Luego, en la víspera de Año Nuevo, a las 9:34 a.m. hora de Roma, el Papa Benedicto murió en su residencia.

Joseph Ratzinger (segunda fila a la derecha) con su hermana María, su hermano Georg y sus padres, María y José, en esta foto de archivo del 8 de julio de 1951. El Papa Benedicto falleció el 31 de diciembre de 2022, a la edad de 95 años, en su residencia del Vaticano. (Foto OSV News/Catholic Press Photo)

Fotógrafo:

Joseph Ratzinger (segunda fila a la derecha) con su hermana María, su hermano Georg y sus padres, María y José, en esta foto de archivo del 8 de julio de 1951. El Papa Benedicto falleció el 31 de diciembre de 2022, a la edad de 95 años, en su residencia del Vaticano. (Foto OSV News/Catholic Press Photo)

Se informó que el Papa Francisco fue inmediatamente al lado de la cama de su predecesor para orar. En las vísperas de esa noche, el Papa Francisco recordó al Papa Benedicto con gratitud: “Gratitud a Dios por haberlo dado a la Iglesia y al mundo; gratitud a él, por todo el bien que ha realizado, y sobre todo por su testimonio de fe y de oración, especialmente en estos últimos años de su vida retirada. Sólo Dios conoce el valor y la fuerza de su intercesión, de sus sacrificios ofrecidos por el bien de la Iglesia”.

Los recuerdos de la vida del Papa Benedicto XVI y el análisis de su papado inmediatamente inundaron los medios, algunos llenos de elogios, otros críticos. Estos pintaron retratos contradictorios del hombre que pastoreó la Iglesia Católica de 2005 a 2013 y que, como Papa, se presentó por primera vez como “un sencillo y humilde trabajador en la viña del Señor”.

Quienes lo conocieron a fondo dijeron que no había nada contradictorio sobre el hombre mismo.

Peter Seewald, un periodista alemán que colaboró con el Papa Benedicto en varios libros y escribió una biografía del Papa, expresó a OSV News que el ex-cardenal Joseph Ratzinger era alguien “que es lo que dice y lo que predica”, y predijo que “algún día será canonizado”.

En varios homenajes, el Papa jubilado fue especialmente elogiado por sus contribuciones teológicas, comenzando como un joven sacerdote-profesor, enseñando en universidades alemanas, y asesor del Concilio Vaticano II; luego sirvió por 23 años como prefecto de la Congregación (ahora Dicasterio) para la Doctrina de la Fe; y finalmente como Papa, cargo al que fue elegido tras la muerte de su antiguo colaborador, San Juan Pablo II.

Tracey Rowland, teóloga de la Universidad de Notre Dame de Australia y autora de La Fe de Ratzinger: La Teología del Papa Benedicto XVI, publicado por Oxford University Press en 2008, le dijo a OSV News que ella piensa que el Papa Benedicto algún día será doctor de la Iglesia, una designación especial para los santos que han hecho contribuciones sobresalientes a cómo la Iglesia Católica entiende la enseñanza que le dio Jesucristo.

“Dentro de 100 años, se verá que ha sentado las bases para una renovación teológica”, dijo.

El P. Emery de Gaál, presidente y profesor de teología dogmática en la Universidad de Santa María del Lago/Seminario de Mundelein, en Illinois, describió al Papa Benedicto como un erudito que entregó toda su vida al trabajo académico. Fue autor de “por lo menos 1,600 títulos teológicos, libros, artículos, ensayos, reseñas de libros”, añadió.

El Papa Benedicto XVI sonríe mientras se despide de la multitud tras celebrar la Misa en el Nationals Park de Washington, el 17 de abril de 2008. El Papa Benedicto falleció el 31 de diciembre de 2022, a la edad de 95 años, en su residencia del Vaticano. (CNS photo/Nancy Wiechec)

Fotógrafo: Nancy Wiechec

El Papa Benedicto XVI sonríe mientras se despide de la multitud tras celebrar la Misa en el Nationals Park de Washington, el 17 de abril de 2008. El Papa Benedicto falleció el 31 de diciembre de 2022, a la edad de 95 años, en su residencia del Vaticano. (CNS photo/Nancy Wiechec)

El Papa Francisco saluda al Papa retirado Benedicto XVI en el monasterio Mater Ecclesiae después de un consistorio para la creación de 20 nuevos cardenales en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano el 27 de agosto de 2022. El Arzobispo Georg Gänswein, secretario privado del Papa, los observa. (CNS photo/Vatican Media)

Fotógrafo:

El Papa Francisco saluda al Papa retirado Benedicto XVI en el monasterio Mater Ecclesiae después de un consistorio para la creación de 20 nuevos cardenales en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano el 27 de agosto de 2022. El Arzobispo Georg Gänswein, secretario privado del Papa, los observa. (CNS photo/Vatican Media)

Entre esos trabajos se encuentra el libro de 1968 Introducción al cristianismo, que ha sido ampliamente traducido y llamado “obra maestra”. El Papa Benedicto también supervisó la compilación del Catecismo de la Iglesia Católica, publicado en 1992, bajo la dirección de San Juan Pablo II.

“Se encuentra en una posición singular como Papa teólogo. Ningún Papa ha escrito tanto, y más aún de una manera original y decisiva”, señaló el P. De Gaál.

Tanto en la vida como en la muerte, el Papa Benedicto XVI fue presentado con frecuencia como un héroe para los “conservadores” católicos, y como un contraste para los “progresistas”. Pero el P. De Gaál señaló que las categorías políticas de “liberal”, “progresista”, “conservador” o “restaurador” que se han aplicado al Papa Benedicto después de su muerte, son descripciones inexactas. Debido a la revelación divina, “hablar de ‘conservador’ o ‘liberal’ es realmente una caricatura… Realmente hay que profundizar en la esencia de la teología, del Catecismo, de las Escrituras, para descubrir que los hombres y mujeres de toda fe, ya sea simple o sofisticada, están por encima de tales categorías”.

Como prefecto de la Congregación (ahora Dicasterio) de la Doctrina de la Fe desde 1981 hasta su elección papal en 2005, el entonces Cardenal Ratzinger tenía el trabajo de defender la doctrina de la Iglesia, un papel que le valió el apodo de “Rottweiler de Dios”.

Debido a esa percepción pública, Christopher Ruddy, profesor asociado de teología sistemática en la Universidad Católica de América en Washington, dijo que se encontró gratamente sorprendido cuando comenzó a leer los escritos de Ratzinger, incluyendo sus memorias, Hitos, a fines de la década de 1990.

“Descubrí que este era el teólogo que estaba hablando a mi corazón”, acotó. “Me sentí como: ‘Esta es una persona muy diferente de lo que me han hecho creer que es’”.

El profesor Ruddy, que imparte un curso sobre el Papa Benedicto, manifestó que el libro publicado en el año 2000 por el entonces Cardenal Ratzinger, El Espíritu de la Liturgia, probablemente resultará ser el más influyente de sus escritos. Presenta la liturgia como “no algo que hacemos una vez a la semana o una vez al día más o menos, sino que toda nuestra vida está destinada a ser litúrgica, y que, en última instancia, estamos hechos para adorar a Dios, para alabarle, y al hacerlo, llegar a ser completamente humanos y (estar) completamente vivos”, señaló Ruddy.

Incluso en la muerte, el Papa Benedicto XVI invitó al mundo a la adoración y al ritual. Las diócesis de todo el mundo conmemoraron al Papa jubilado con Misas especiales. El 2 de enero, su cuerpo fue llevado en una camilla por medio de una camioneta desde su residencia a la Basílica de San Pedro, donde permaneció hasta el 4 de enero.

Según el Vaticano, unas 195,000 personas visitaron el cuerpo del difunto Papa retirado en esos tres días. Se hicieron arreglos especiales para cardenales, obispos y dignatarios, incluido el presidente italiano Sergio Mattarella, la primera ministra italiana Giorgia Meloni y el primer ministro húngaro Viktor Orbán, quienes visitaron el cuerpo del Papa Benedicto.

Los Papas suelen ser enterrados de rojo, y el cuerpo del Papa Benedicto XVI estaba vestido con las vestimentas rojas que usó en Sydney en la Jornada Mundial de la Juventud, en 2008; un gesto, señalaron algunos observadores, que mostraba su estima por las reuniones de la Jornada Mundial de la Juventud. Después de que terminó el velatorio el 4 de enero, su cuerpo fue colocado en un ataúd de ciprés junto con un texto que describe su vida y contribuciones, conocido como rogito.

Debido a que el Papa Benedicto se había retirado de la oficina papal, los preparativos para la liturgia fúnebre del 5 de enero no incluyeron todos los elementos típicos de la Misa fúnebre de un Papa, un hecho que algunos católicos encontraron confuso o incluso preocupante. Bruni, de la oficina de prensa del Vaticano, enfatizó que no existían protocolos oficiales para la muerte de un Papa retirado, y que algunos de los rituales asociados con la muerte de un Papa reinante, como el toque de las campanas de San Pedro o la destrucción de su anillo papal, habían tenido lugar en el momento de la jubilación del Papa Benedicto en 2013.

En última instancia, se esperaba que los ritos funerarios fueran “más que para un cardenal, menos que para un Papa reinante”, informó el Servicio Católico de Noticias de Roma.

El Papa Benedicto también había solicitado que su Misa fúnebre fuera sencilla, según la oficina de prensa del Vaticano, y solo se invitó oficialmente a las delegaciones gubernamentales de Italia y Alemania. Otros dignatarios anunciaron planes para asistir en capacidades informales. Entre ellos estaban el presidente y el primer ministro de Polonia, Andrzej Duda y Mateusz Morawiecki.

En un gesto de respeto y reverencia, Duda se arrodilló frente al ataúd del Papa Benedicto cuando pasó por su lado, mientras lo llevaban después del funeral.

En Estados Unidos, el presidente Joe Biden, católico, presentó sus respetos visitando la nunciatura apostólica del Vaticano en Washington, donde el público podía firmar un libro de condolencias el 3 y el 4 de enero.

El Papa Francisco presidió la Misa fúnebre —una situación fuera de lo común, en la cual un Papa reinante celebra el funeral de su predecesor. En 1802, el Papa Pío VII había celebrado el funeral de Pío VI, cuyos restos fueron devueltos a Roma después de su muerte en el exilio en Francia, en 1799, después de haber sido prisionero de Napoleón.

El Cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio, fue el celebrante principal en el altar. Concelebraron alrededor de 120 cardenales, 400 obispos y 3,700 sacerdotes. Se estima que 50,000 personas llenaron la Plaza de San Pedro para la Misa de 90 minutos, la cual también se transmitió en vivo. Algunas pancartas decían: Santo Subito (“¡Santo ya!”) y “Gracias, Papa Benedicto”, escrito en alemán.

El Papa Francisco reza ante el ataúd del Papa Benedicto XVI al concluir su Misa fúnebre en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, el 5 de enero de 2023. (CNS photo/Vatican Media)

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El Papa Francisco reza ante el ataúd del Papa Benedicto XVI al concluir su Misa fúnebre en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, el 5 de enero de 2023. (CNS photo/Vatican Media)

La homilía del Papa Francisco se centró en el amor y el testimonio de Cristo como una invitación a la santidad, en lugar de en la vida o los logros del Papa Benedicto. Sin embargo, el Papa Francisco dijo que la Iglesia deseaba seguir los pasos del Papa Benedicto XVI, y lo encomendó a Dios, concluyendo la homilía al decir: “Benedicto, fiel amigo del Esposo, que tu gozo sea perfecto al oír definitivamente y para siempre su voz!”

Después del funeral, el cuerpo del Papa Benedicto XVI fue inhumado en un ataúd triple —el primero de ciprés, el segundo de zinc y el tercero de roble—, en la misma cripta donde fue enterrado inicialmente San Juan Pablo II y, antes de él, San Juan XXIII. La cripta se abrió a los visitantes el 8 de enero.

El 31 de diciembre, mientras que muchos admiradores reflexionaban sobre sus escritos, el Papa Benedicto XVI llegó por última vez a los fieles: su propia reflexión, en un testamento espiritual escrito en 2006, pero publicado por primera vez diez horas después de su muerte. En el breve documento, de unas 700 palabras, pidió perdón a aquellos a quienes agravió, honró a sus padres y hermanos e instó a los cristianos a “mantenerse firmes en la fe” y resistir la confusión, especialmente donde la ciencia parece contradecir la fe.

“Si en esta última hora de mi vida miro hacia atrás, a las décadas que he vivido, primero veo cuántas razones tengo para dar gracias”, escribió cuando tenía 79 años. “Ante todo, agradezco a Dios mismo, dador de todo bien, que me dio la vida y me guió en diversos momentos de confusión, siempre me levantó cuando empezaba a resbalar y siempre me devolvió la luz de su semblante”, dijo. “En retrospectiva, veo y comprendo que incluso los tramos oscuros y agotadores de este camino fueron para mi salvación y que fue en ellos donde Él me guió bien”.

George Weigel, biógrafo de San Juan Pablo II, dijo a OSV News que el Papa Benedicto fue “una de las figuras cristianas más importantes de los tiempos modernos”, y que su legado será parte de la Iglesia universal para las generaciones venideras.

“No hay muchos autores hoy en día que puedan estar seguros de que sus libros se leerán dentro de varios cientos de años”, dijo Weigel. “Él es uno de ellos”. 

Maria Wiering: redactora titular de OSV News. Los equipos de OSV News y Catholic News Service Rome contribuyeron a este reportaje.