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Feature News | Monday, April 01, 2019

La organización Pedro Pan renueva la capilla del Campamento Matecumbe

Para honrar el sacrificio de los padres de 14 mil niños cubanos que llegaron solos

 

Juan Pujol, actual vicepresidente de la organización Pedro Pan Group, señala una fotografía de 1962 donde aparece junto a sus compañeros del campamento Matecumbe. Pujol tenía 16 años años en ese entonces.

Fotógrafo: ROCIO GRANADOS | LVC

Juan Pujol, actual vicepresidente de la organización Pedro Pan Group, señala una fotografía de 1962 donde aparece junto a sus compañeros del campamento Matecumbe. Pujol tenía 16 años años en ese entonces.

MIAMI |  Después de 57 años, Antonio Cartas regresó al Campamento Matecumbe en Miami, esta vez para reencontrarse con sus antiguos compañeros de clase y participar en la bendición de la recién renovada capilla del campamento.

Cartas fue uno de los 14 mil menores no acompañados que en la década de los 60 llegaron a Miami huyendo del régimen comunista cubano, a través de la Operación Pedro Pan, administrada por las Caridades Católicas de Miami y dirigida por el recordado Mons. Bryan O. Walsh.

El P. José Espino, párroco de San Lázaro en Hialeah admira algunos objetos que pertenecieron a Mons. Bryan Walsh, como su Misal Romano y una concha de Santiago de Compostela. Estos objetos fueron obtenidos por la organización Pedro Pan Group a través de donaciones, hora están expuestos en la recién renovada capilla del Campamento Matecumbe, en Kendall.

Fotógrafo: ROCIO GRANADOS | LVC

El P. José Espino, párroco de San Lázaro en Hialeah admira algunos objetos que pertenecieron a Mons. Bryan Walsh, como su Misal Romano y una concha de Santiago de Compostela. Estos objetos fueron obtenidos por la organización Pedro Pan Group a través de donaciones, hora están expuestos en la recién renovada capilla del Campamento Matecumbe, en Kendall.

Decenas de Pedro Panes, antiguos niños del éxodo cubano, se reunieron el 16 de marzo para la bendición de la recién renovada capilla del Campamento Matecumbe y para compartir un picnic.

Fotógrafo: ROCIO GRANADOS | LVC

Decenas de Pedro Panes, antiguos niños del éxodo cubano, se reunieron el 16 de marzo para la bendición de la recién renovada capilla del Campamento Matecumbe y para compartir un picnic.

Posan para la foto Joaquín Delgado, izquierda, y Paco Echeverría. Ambos estuvieron en el Campamento Matecumbe cuando llegaron de Cuba en su adolescencia a través de la Operación Pedro Pan.

Fotógrafo: ROCIO GRANADOS | LVC

Posan para la foto Joaquín Delgado, izquierda, y Paco Echeverría. Ambos estuvieron en el Campamento Matecumbe cuando llegaron de Cuba en su adolescencia a través de la Operación Pedro Pan.

El Campamento Matecumbe es propiedad del Departamento de Parques y Recreación de Miami Dade. A inicios de la década de los 60 pertenecía a la Arquidiócesis de Miami y albergó alrededor de cuatro mil niños de los 14 mil que llegaron solos de Cuba a través de la Operación Pedro Pan.

Fotógrafo: ROCIO GRANADOS | LVC

El Campamento Matecumbe es propiedad del Departamento de Parques y Recreación de Miami Dade. A inicios de la década de los 60 pertenecía a la Arquidiócesis de Miami y albergó alrededor de cuatro mil niños de los 14 mil que llegaron solos de Cuba a través de la Operación Pedro Pan.

Cuando llegó al campamento, “lloré el primer día”, recordó Cartas, que en ese entonces tenía 16 años. Aunque venía con sus hermanos de 15 y 13 años, su futuro era incierto y le hacían falta sus padres.

“Me acuerdo cuando salimos en el avión y veía a mi país (Cuba) que se quedaba atrás”. Hoy “aún me da ganas de llorar”, agregó.

Fue una época muy difícil para los recién llegados. “Pasamos por un mal momento pero nos atendieron bien, y todos los días llegaban más y más niños”, recordó Cartas.

“Hoy queremos bendecir este lugar, más bien reconocer la bendición que ha sido para nosotros”, dijo el P. José Espino, párroco de la iglesia San Lázaro, en Hialeah, a los asistentes, alrededor de 150 Pedro Panes como él, durante la bendición de la capilla del campamento, el 16 de marzo.

“Este lugar es sagrado, no solamente porque fue capilla, sino porque es parte integral de nuestra historia”, agregó el sacerdote.

La capilla que hoy es parte de Camp Matecumbe es propiedad del Departamento de Parques y Recreación de Miami Dade. Fue capilla del campamento de verano Boystown, de la Diócesis de San Agustín y luego Miami, desde 1955, y después sirvió como dormitorio de los niños Pedro Pan. Más tarde volvió a ser capilla hasta que fue vendida para convertirse en un parque público.

El edificio “originalmente tuvo madera por fuera y después le pusieron estuco”, dijo Carmen Valdivia, miembro del comité histórico de la Operación Pedro Pan Group, los antiguos niños del éxodo cubano, quienes trabajaron en la remodelación desde el 2017 con la comisión de restauración del Departamento de Parques y Recreación de Miami Dade.

La renovación del edificio, que ahora es un museo, se hizo utilizando fotografías de la época en que fue capilla. Se colocó el mismo tipo de luces y se ha mantenido el mismo piso original de cemento.

El edificio alberga varios artículos religiosos que pertenecieron a Mons. Walsh, como una casulla que fue donada por un hermano que vive en Irlanda. Su Misal Romano, que se cree lo usó hasta poco antes de su muerte, y una concha de Santiago de Compostela, que le dieron al peregrinar el Camino de Santiago.

También hay artículos originales del lugar como imágenes del Vía Crucis, un Cristo resucitado, la Cruz procesional y los bancos de la capilla.

Asimismo, hay objetos que se usaron en el campamento, como el reloj que estaba en la cocina, ejemplares del periódico Forja y muchas fotografías. “Son objetos que hemos ido recogiendo a través de los años”, indicó Valdivia.

Además de la bendición del ahora museo Pedro Pan, también se realizó un picnic de confraternidad donde muchos Pedro Panes se reencontraron y compartieron sus historias.

El campamento Matecumbe fue el albergue de los niños mayores. “Los más chiquitos iban a otros centros como Kendall, Indian Hammocks, Casas Ferré y las niñas las enviaron a Florida City y otros sitios”, dijo Maria De La Milera, secretaria de la Operación Pedro Pan.

“Cuando llegue aquí, esto era una selva”, dijo Joaquín Delgado, quien llegó al campamento en el año 1962 con 15 años.

Recordó que el lugar sobrepasaba grandemente su capacidad de niños por lo que “nos trasladaron a unas carpas del ejercito donde no necesitábamos despertador, porque cuando salía el sol, teníamos que salir corriendo porque hacía un calor que no había quien lo aguantara. Y por la noche nos entreteníamos viendo los linces que pasaban por delante y los mosquitos que nos acababan. Y cuando llovía aquello era tremendo. Pero aquello fue mejorando”, agregó.

Delgado permaneció 6 meses en el campamento. Luego fue enviado con su hermano de 12 años a un hogar sustituto en Pensilvania hasta que un año después pudo reunirse con sus padres.

“Matecumbe fue algo que nos salvó. A pesar de lo difícil que era la vida nos salvó de haber sido esclavos de un estado. A la larga todos salimos ganando. Hoy en día le agradezco a mis padres que me hayan sacado”, agregó Delgado.

Cartas recuerda que también durmió en un catre, en una carpa “y las clases nos las daban sentados en el piso, y en un pino clavaban una pizarra”.

Poema, "Matecumbe, nombre indio" escrito por Vilma Abril de Montiel, una maestra del campamento.

Fotógrafo: Cortes�a

Poema, "Matecumbe, nombre indio" escrito por Vilma Abril de Montiel, una maestra del campamento.

Los hermanos Cartas permanecieron en el campamento tres meses. Luego los enviaron a un orfelinato en Pensilvania donde estuvieron un año, y después a otros más. Estaban en Filadelfia cuando sus padres pudieron reunirse con ellos, aproximadamente un año y medio después.

Juan Pujol llegó a los 16 años y empezó el periódico Forja que se distribuía solo dentro de Matecumbe. Forja significa horno. “Lo veía como un horno donde nosotros veníamos a prepararnos. En aquella época pensábamos que no íbamos a demorar mucho en regresar”, dijo.

La intención de la Operación “era salvar nuestra fe”, dijo Carmen Romanach, vicepresidenta de la Organización Pedro Pan Group. El régimen comunista cerró los colegios católicos y expulsó a los sacerdotes y religiosos y se creía que enviarían a los niños a Rusia para adoctrinarlos.

“Es una historia dolorosa, pero a la vez hermosa”, indicó Romanach. Porque es el sacrificio de unos padres que fueron capaces de separarse de sus hijos sabiendo que quizás no los volverían a ver más nunca.

“Queremos que nuestra historia se mantenga correcta para la prosperidad, en honor a nuestros padres y su gran sacrificio”, dijo Valdivia.

A través de la Operación Pedro Pan llegaron 14 mil niños cubanos. La mitad de ellos llegaron a campamentos  dirigidos por la Iglesia de Miami y el resto fueron a hogares sustitutos o con familiares. La mayoría lograron reunirse con sus padres o por lo menos con uno de ellos.

La organización Pedro Pan Group se formó en el año 1990, cuando Mons. Walsh estaba aún vivo, con la finalidad de ayudar a niños en necesidad, documentar su éxodo como una parte importante de la historia de Estados Unidos y de Cuba, y reunir a los Pedro Pan.

La organización recientemente produjo el documental "Operación Pedro Pan: El Éxodo de los Niños Cubanos" que ha sido presentado en diferentes instituciones educativas del Sur de La Florida. La próxima presentación será el 2 de mayo en el Koubek Center del Miami Dade College.

Después de la bendición de la recién renovada capilla del Campamento Matecumbe los asistentes, en su mayoría Pedro Panes y sus familias, disfrutaron de un picnic. El campamento fue uno de los lugares donde niños cubanos sin acompañantes, que llegaron a través de la Operación Pedro Pan a Miami huyendo del régimen comunista, habitaron mientras esperaban reunirse con sus padres.

Fotógrafo: ROCIO GRANADOS | LVC

Después de la bendición de la recién renovada capilla del Campamento Matecumbe los asistentes, en su mayoría Pedro Panes y sus familias, disfrutaron de un picnic. El campamento fue uno de los lugares donde niños cubanos sin acompañantes, que llegaron a través de la Operación Pedro Pan a Miami huyendo del régimen comunista, habitaron mientras esperaban reunirse con sus padres.

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