By Andoni Biurrarena - Archdiocese of Miami
MIAMI | La Catedral de St. Mary fue el escenario de una animada celebración de la cultura cubana durante “Havana Nights”, el evento benéfico anual a favor del Programa de Menores No Acompañados de las Caridades Católicas de la Arquidiócesis de Miami.
Más de 200 invitados, clérigos y miembros de la comunidad, así como el Arzobispo Thomas Wenski, se reunieron el 26 de marzo de 2026 en el patio de la rectoría de la catedral para celebrar la 13ª edición de este evento.
La velada contó con juegos de dominó, puros, mojitos y comida tradicional cubana.
“Fue una velada estupenda para reencontrarme con los amigos, fumar unos cuantos puros y jugar al dominó”, dijo el Arzobispo Wenski.
Havana Nights recaudó este año 28,800 dólares para apoyar al Programa de Menores No Acompañados de las Caridades Católcias, que proporciona alojamiento y cuidados a los niños no acompañados mientras se tramitan sus casos de inmigración.
Fotógrafo: ROCIO GRANADOS | LVC
Disfrutando de las noches de Havana Nights se encuentran, desde la izquierda, el P. Elvis González, párroco de la iglesia St. Michael the Archangel en Miami; Alfredo y Lucy Piña; Mons. Roberto Garza, director de Radio Paz 830 AM; y Peter Routsis-Arroyo, director ejecutivo de Caridades Católicas de la Arquidiócesis de Miami. La gala benéfica anual para el Programa de Menores No Acompañados de Catholic Charities tuvo lugar el 26 de marzo de 2026 en el patio de la Catedral de St. Mary en Miami.
Organizado por la Oficina de Desarrollo de la Arquidiócesis de Miami, este evento anual de recaudación de fondos respalda una misión que inició Mons. Bryan O. Walsh, quien dirigió la Operación Pedro Pan a principios de la década de 1960. Esta operación permitió que 14,000 menores no acompañados llegaran a Estados Unidos huyendo del régimen de Fidel Castro en Cuba.
“Agradecemos enormemente el apoyo de la Oficina de Desarrollo, que organiza este evento cada año, y especialmente el apoyo del Arzobispo”, dijo Peter Routsis-Arroyo, director ejecutivo de Caridades Católicas de la Arquidiócesis de Miami.
“Havana Nights simboliza el compromiso que el Arzobispo y las Caridades Católicas tienen con el bienestar de los niños que llegan a nuestro país sin sus padres debido a la violencia y la inestabilidad política en sus países de origen”, dijo Routsis-Arroyo.
“Es el programa de mayor trayectoria en todo Estados Unidos”, y lleva más de 60 años ayudando a menores, explicó Routsis-Arroyo.
Para Katie Blanco Bourdeau, presidenta de la Corporación de Desarrollo de la Arquidiócesis, “Havana Nights es más que una celebración: es una poderosa expresión de cómo nuestra comunidad se une para apoyar a los niños vulnerables y garantizar que reciban el cuidado, la dignidad y la esperanza que se merecen”.
Fotógrafo: ANDONI BIURRARENA| FC
George F. Gutiérrez, a la izquierda, Frank de la Grama, David Campos y Manny Barrera, de Knights on Bikes Florida, disfrutan de la gala benéfica anual Havana Nights a favor del Programa de Menores No Acompañados de Catholic Charities, el 26 de marzo de 2026 en el patio de la Catedral de St. Mary en Miami.
El sabor de Cuba
Para muchos, el evento les trajo recuerdos nostálgicos de la Cuba de antaño.
Para George Gutiérrez, presidente de Knights on Bikes Florida, Havana Nights es más que una recaudación de fondos: es algo personal.
“Soy estadounidense, pero mis padres son cubanos; esa es nuestra herencia y estamos orgullosos de ella”, dijo Gutiérrez mientras pasaba la velada fumando puros y jugando al dominó junto a otros motociclistas. “Es una noche estupenda para reconectar con nuestras raíces”, agregó.
Al igual que muchos de los asistentes, Gutiérrez ve el evento como una celebración y una misión a la vez. Durante los últimos cinco años, él y otros miembros de Knights on Bikes han apoyado Havana Nights, respondiendo a lo que él describe como una llamada directa del Arzobispo.
“Es un evento importante que recauda fondos para una causa noble”, dijo. “El Arzobispo nos pide que asistamos, y nosotros siempre le apoyamos”, indicó Gutiérrez.
Ese sentido de propósito se hace eco del significado más profundo que hay detrás de la velada. Para muchos invitados, la música, la comida y las tradiciones despertaron recuerdos de Cuba que dejaron atrás hace décadas. Algunos de los asistentes formaban parte de los Pedro Pan.
Una misión para proteger a los niños vulnerables
Más allá de ser una celebración de la herencia cubana, Havana Nights tiene, en última instancia, una misión: recaudar fondos esenciales para el Programa de Menores No Acompañados de las Caridades Católicas.
Para Carmela Beltrán-Brito, feligresa de la parroquia de Sts. Peter and Paul en Miami, esa misión es algo muy personal. Entre los principales patrocinadores del evento, ella y su familia llevan años apoyando la recaudación de fondos. “Es una misión importante, muy querida para nosotros: los niños”, dijo Beltrán-Brito. “Llevamos muchos años apoyando este evento porque realmente creemos en él”.
“Queremos apoyar la misión de la Iglesia y de la Arquidiócesis”, añadió Beltrán-Brito. “Este programa que ayuda a los niños es realmente increíble”.
Fotógrafo: ROCIO GRANADOS | LVC
Algunos asistentes a Havana Nights, un evento benéfico para el Programa de Menores No Acompañados de Catholic Charities, disfrutan jugando al dominó y charlando el 26 de marzo de 2026 en el patio de la Catedral de St. Mary en Miami.
Al igual que los miles de niños cubanos que recibieron ayuda a través de la Operación Pedro Pan hace décadas, Las Caridades Católicas sigue cuidando de menores no acompañados en el albergue Msgr. Bryan O. Walsh Children’s Village —antes conocido como Boys Town— en el sur del condado de Miami-Dade.
Allí, los niños —la mayoría de los cuales llegan de Centroamérica tras difíciles travesías a través de la frontera sur— reciben alojamiento, educación, atención sanitaria y apoyo emocional mientras se tramitan sus casos de inmigración.
Alexis Céspedes, un empleado jubilado del albergue Msgr. Bryan O. Walsh Children’s Village, viajó varias veces a la frontera con México para recoger a menores no acompañados como parte del programa dedicado a la reunificación familiar.
Céspedes recuerda el caso de un niño que fue separado de su familia en México y cruzó la frontera a los cuatro años. El niño llegó al albergue unos años después. “Cuando se reunió con su madre, me decía: “Papá, no”; no la reconocía. Para él, yo era su padre”.
“Teníamos niños de la India. Cuando crecían, me llevaban a su templo hindú. Yo era una figura paterna para ellos, y me tenían un gran respeto”, contó Céspedes.
“Otros niños de la República Dominicana me decían que yo era su padre. Me decían: ‘Gracias a los consejos que me diste, he podido integrarme en Estados Unidos’”, dijo Céspedes.
En los años 2016-2017, unos 75,000 menores no acompañados entraron por la frontera sur del país. En aquel momento, se abrió la Base Aérea de la Reserva de Homestead para alojarlos.
“En ese momento, teníamos 83 menores no acompañados en el centro; estábamos al límite de nuestra capacidad”, dijo Céspedes.
“El Programa de Menores No Acompañados de las Caridades Católicas es el programa de mayor trayectoria ininterrumpida del país, ya que se remonta a 1960 con la Operación Pedro Pan. Ahora más que nunca se necesita apoyo, ya que el futuro del programa está en entredicho debido a los recortes federales en la financiación y a los continuos cambios en materia de inmigración”, afirmó Routsis-Arroyo.
A los menores no acompañados de hoy en día no solo se les brinda atención, sino también estabilidad: una oportunidad para sanar, crecer y, con el tiempo, reunirse con sus familias.