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Una adolescente, un robot, una misión: Mantener conectados a los ancianos aislados

La pasión de los estudiantes de St. Brendan por la ingeniería lleva a la creación de la Fundación Reunite

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En el vestíbulo de la Comunidad de Vida Asistida Pointe, Julianne Rodríguez prepara el robot de telepresencia para la acción. La estudiante de secundaria diseñó el robot como un medio para conectar a los ancianos, que están en aislamiento por precaución durante la pandemia de COVID-19, con sus seres queridos a través de Zoom o Facetime. La iniciativa también la inspiró a iniciar el servicio con la Fundación Reunite, una organización sin fines de lucro.

Fotógrafo: COURTESY PHOTO

En el vestíbulo de la Comunidad de Vida Asistida Pointe, Julianne Rodríguez prepara el robot de telepresencia para la acción. La estudiante de secundaria diseñó el robot como un medio para conectar a los ancianos, que están en aislamiento por precaución durante la pandemia de COVID-19, con sus seres queridos a través de Zoom o Facetime. La iniciativa también la inspiró a iniciar el servicio con la Fundación Reunite, una organización sin fines de lucro.

MIAMI | De niña, a Julianne Rodríguez le encantaba jugar con los Legos.

“Esas piezas de Lego son sólo pedazos de plástico. Y lo increíble es cómo puedes unirlas todas y hacer algo tan genial, como una nave espacial”, explicó la estudiante de 17 años que cursa el último año en la escuela secundaria St. Brendan. “Los pones juntos y cobran vida a partir de algo en tu imaginación”.

De robot de telepresencia a organización sin fines de lucro: Julianne Rodríguez posa para una foto profesional que usará para acompañar la información de su fundación sin fines de lucro Reunite.

Fotógrafo: COURTESY PHOTO

De robot de telepresencia a organización sin fines de lucro: Julianne Rodríguez posa para una foto profesional que usará para acompañar la información de su fundación sin fines de lucro Reunite.

Construir con Legos fue solo un avance. Durante su tiempo en la escuela Blessed Trinity en Miami Springs, construyó su primer robot, un modelo simple que podía detectar y reaccionar a la luz y al color. En el sexto grado, mientras ayudaba a su padre a construir una valla en su patio, descubrió que podría diseñar, crear y construir si seguía una carrera en ingeniería. En el octavo grado, su interés en la ingeniería también la llevó en la dirección del entrenamiento de vuelo.

“Me encantaban los aviones y pensaba: ¿Cómo subió esa cosa hasta el cielo? Era tan fascinante para mí”, expresó.

“Me di cuenta de que era algo que tenía que hacer por el resto de mi vida”, añadió Julianne, que espera fusionar sus pasiones en una carrera como ingeniera aeronáutica.

Mientras tanto, la oportunidad de poner sus talentos a trabajar en la solución de problemas del mundo real llegó antes de lo esperado. En marzo, durante la cuarentena por el COVID-19, su familia conversaba sobre cómo los residentes de los centros de ancianos y los ancianos en hospitales experimentaban el aislamiento, a pesar de que era por su propia seguridad.

“El mayor problema al que se enfrentaban muchos de los ancianos era la soledad. Tiene un impacto muy perjudicial en la salud. Y muchos de ellos no saben cómo usar la tecnología, pueden no tener acceso a ella, o padecen de Alzheimer o demencia. Había una barrera”, sostuvo la joven.

Era una barrera tecnológica que ella quería romper para ayudar a mantener a los ancianos conectados con sus seres queridos. La idea de un robot de telepresencia despertó su imaginación. Al combinar su pasión por la ingeniería, la robótica y la programación con la mentalidad de fabricante inculcada por su padre, comenzó a trabajar en un prototipo.

Un robot de telepresencia construido y controlado por Julianne Rodríguez espera en el ascensor dentro de la Comunidad de Vida Asistida Pointe. El robot se dirigirá a las habitaciones de los residentes para que puedan tener una videoconferencia con sus seres queridos a través de Zoom o Facetime.

Fotógrafo: COURTESY PHOTO

Un robot de telepresencia construido y controlado por Julianne Rodríguez espera en el ascensor dentro de la Comunidad de Vida Asistida Pointe. El robot se dirigirá a las habitaciones de los residentes para que puedan tener una videoconferencia con sus seres queridos a través de Zoom o Facetime.

Julianne experimentó con varias piezas de tecnología donadas por su familia. También invirtió en piezas y ruedas de VEX Robotics que permitirían al robot moverse por control remoto. Luego construyó un marco de metal para sostener una tableta que funciona como monitor, con un micrófono incorporado, altavoces y una cámara de 350 grados que permite ver de lado a lado. Para teleconferencias, eligió las plataformas de Zoom y FaceTime.

“Eso es lo que me gusta de la ingeniería. Es usar todos los recursos disponibles para hacer algo increíble”, aseguró Julianne.

Una vez completado, presentó la idea del robot de telepresencia a varias instalaciones y hospitales. Pointe Assisted Living Community, en Coral Gables, le permitió probarlo.

“Fui muy afortunada de que fueran los primeros, porque me apoyaron mucho”, dijo Julianne.

Usando su laptop y su joystick, Julianne maniobró el robot desde el vestíbulo del centro, sin entrar nunca en contacto con los residentes ancianos. El personal llevaba el robot de telepresencia hasta la habitación de los residentes, y desde allí se conectaban con familiares o amigos.

“Al poder ver las caras de sus seres queridos y enviarles un beso, apreciaron enormemente el invento y el esfuerzo que se puso en el robot”, dijo Julianne.

Entre los residentes que se han beneficiado del invento se encuentra Vilma Quintana, de 76 años de edad, que pudo ver y hablar con su hija, Marité Sixto, después de semanas de distanciamiento.

Julianne Rodríguez trabaja en el soporte del robot de telepresencia que diseñó. Una vez ensamblado el robot se moverá por control remoto y tendrá una tableta, un micrófono incorporado y altavoces externos para conectar a los ancianos, que están aislados por precaución durante la pandemia de COVID-19, con sus seres queridos a través de Zoom o Facetime.

Fotógrafo: COURTESY PHOTO

Julianne Rodríguez trabaja en el soporte del robot de telepresencia que diseñó. Una vez ensamblado el robot se moverá por control remoto y tendrá una tableta, un micrófono incorporado y altavoces externos para conectar a los ancianos, que están aislados por precaución durante la pandemia de COVID-19, con sus seres queridos a través de Zoom o Facetime.

“Julianne es una joven obviamente extraordinaria, ya que diseñó un robot empático para ayudarnos a reconectarnos con nuestros seres queridos, a los que echamos mucho de menos debido a esta horrible pandemia”, indicó Sixto. “Como profesora, siempre me impresionan los jóvenes como Julianne que hacen todo lo posible para tratar de mejorar las vidas de aquellos en sus respectivas comunidades”.

Eva Villena, la profesora de matemáticas de Julianne en St. Brendan, también se sorprendió por la habilidad de su estudiante para entender el material del curso y conectarlo con aplicaciones del mundo real.

“No hay duda de que Dios ha bendecido a Julie con muchos dones, uno de los cuales es la inteligencia. Ha tomado los talentos que Dios le ha dado y los ha usado para mejorar la vida de los ancianos durante este tiempo difícil”, aseguró Villena. “Ella ejemplifica el amor y la compasión en acción”.

Al ser testigo del éxito de las interacciones, Julianne se dio cuenta de que su proyecto podría tener un impacto tremendo en la vida de muchos ancianos en asilos y centros de vida asistida. Decidió invertir en una visión a mayor escala y estableció la Fundación Reunite, inscrita como una corporación sin fines de lucro en junio.

“Tengo mucha fe en el futuro de esta entidad. Creo que ayudará a mucha gente. Especialmente con el reclutamiento de voluntarios; mucha gente querrá hablar con estos ancianos, y espero entrenarlos para que puedan comunicarse con ellos y ofrecerles una conexión humana”, explicó Julianne.

La joven estudiante valora la sabiduría de los ancianos, así como las historias y recuerdos que a menudo están ansiosos por compartir con las generaciones más jóvenes. A menudo, Julianne siente la necesidad de recordar a sus amigos que llamen a sus abuelos después de ella pasar tiempo con los suyos.

“Es muy importante, porque tenemos que conectarnos y comunicarnos con ellos”, expresó.

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