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Cancer, fe, amor y esperanza

Luchando contra el cancer por segunda vez, una joven encuentra fuerza en su fe

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Ángela Suazo toca la campana en el Miami Cancer Institute de Baptist Health South Florida que significa que ha terminado su tratamiento contra el cáncer. La placa de abajo tiene un poema de Irve Le Moyne que dice: ¡Toca esta campana tres veces bien para que diga claramente, mi tratamiento ya acabó, esta carrera la corrí y estoy en marcha!

Fotógrafo: COURTESY PHOTO

Ángela Suazo toca la campana en el Miami Cancer Institute de Baptist Health South Florida que significa que ha terminado su tratamiento contra el cáncer. La placa de abajo tiene un poema de Irve Le Moyne que dice: ¡Toca esta campana tres veces bien para que diga claramente, mi tratamiento ya acabó, esta carrera la corrí y estoy en marcha!

HIALEAH | Ángela Suazo es una mujer de 32 años con una lista de cosas por hacer. Entre las muchas cosas de su lista, ha tachado comer helado en Italia y crepé en Francia; aprendió a tocar un instrumento (la guitarra), pasó la Navidad en su Honduras natal y, lo más importante, se enamoró y se casó.

Lo que muchos no saben es que Suazo también ha tachado de su lista la cirugía reconstructiva de mamas, resultado de una doble mastectomía y cáncer de mama.

En junio de 2018, a cinco meses de celebrar sus cinco años libre de cáncer, se le diagnosticó cáncer de mama metastásico en etapa 4, que es tratable, pero hasta ahora, incurable.

Con el cáncer llegando a sus ovarios, hígado, ganglios linfáticos, huesos, pulmones y cerebro, algunos médicos predijeron que quedaría discapacitada por el resto de su vida. Se enfrentó a un torbellino de emociones: confusión, ira, desesperación y miedo. Pero Suazo ha aprendido a no caer fácilmente. Llamó a su párroco, el P. Emanuele De Nigris, de la iglesia St. Cecilia, en Hialeah, quien le recordó a ella y a su familia que Dios estaba en control.

"No entiendo cómo la gente se deja caer y se rinde. Una vez que las personas son diagnosticadas con la etapa 4, mueren rápidamente. Eso no ha sucedido conmigo porque obviamente tengo a Dios, pero la personalidad es un factor importante, y está en regresar a tu fe. Tienes que creer en algo más poderoso que tú. Si no, no puedes seguir", dijo Suazo.

 

NEOCATECUMENADO, AMOR, CÁNCER

Suazo es miembro del Camino Neocatecumenal — similar al Rito de Iniciación Cristiana de Adultos, pero mucho más largo — destinado a reavivar la fe en las personas que han sido bautizadas como católicas. Durante su pontificado, San Juan Pablo II alabó el Neocatecumenado como "un itinerario de formación cristiana, válido para nuestra sociedad y para nuestro tiempo". La Arquidiócesis de Miami tiene 30 comunidades neocatecumenales en ocho parroquias, incluyendo la de Suazo, St. Cecilia.

"No hay compromiso. Te dicen que si esto no es para ti, hay otras cosas como los carismáticos o Emaús. Hay tantas cosas que puedes hacer. Esto es lo que me gusta de la Iglesia Católica", dijo Suazo.

Su historia de fe se remonta a su natal Honduras, donde fue criada por sus abuelos que eran miembros de una comunidad Neocatecumenal llamada La Inmaculada. Su esposo Ángel, y sus abuelos también eran miembros. Ella recuerda haber jugado con él cuando eran niños. "Me llamaba cuatro ojos porque llevaba gafas. Obviamente le gustaba porque se burlaba de mí", bromeó. A medida que crecían, participaban más plenamente en la fe.

Eventualmente, Suazo se mudó a los Estados Unidos con sus abuelos. Pero visitaba Honduras a menudo, y casi siempre veía a Ángel en las reuniones de la comunidad. A los 20 años, se reconectaron a través de Facebook, y aunque la distancia entre los países los llevó a "no tener una relación típica donde conoces a la persona", se hicieron más cercanos. Con el tiempo, ella le preguntó cuáles eran sus planes, y él le dijo que lo único que le importaba era estar con ella.

"Me dijo que me amaba, y siempre lo había hecho desde que éramos niños", dijo Suazo.

Ángela Suazo y su esposo, Ángel, se retratan en el Santuario de Nuestra Señora de Fátima en Portugal.

Fotógrafo: COURTESY PHOTO

Ángela Suazo y su esposo, Ángel, se retratan en el Santuario de Nuestra Señora de Fátima en Portugal.

Ángela Suazo y su esposo, Ángel, se retratan en el Vaticano, uno de los lugares en su lista de cosas por hacer. Detrás se ve la cúpula de la basílica de San Pedro.

Fotógrafo: COURTESY PHOTO

Ángela Suazo y su esposo, Ángel, se retratan en el Vaticano, uno de los lugares en su lista de cosas por hacer. Detrás se ve la cúpula de la basílica de San Pedro.

Se casaron por la Iglesia en Honduras, el 27 de mayo de 2013, y pasaron su luna de miel en un pueblo llamado Valle de Ángeles, un juego de palabras que le pareció divertido por sus nombres, Ángel y Ángela. Durante ese viaje, descubrió un bulto en su seno izquierdo. Ángel le hizo prometer que se examinaría al regresar a Estados Unidos. Un mes después, a la edad de 26 años, le diagnosticaron cáncer de mama.

 

SIN CONTROL

"Se suponía que iba a ser mi momento más feliz, y no lo fue", dijo Suazo. "Crees que tienes el control, pero tu mente no puede envolver la gloria de Dios porque tiene un plan más grande para ti".

Después de una doble mastectomía, se sometió a nueve rondas de quimioterapia. Simultáneamente, realizaba los trámites para que su esposo adquiriera la residencia en Estados Unidos. Muchos amigos y familiares pensaron que se había casado con ella para venir a Estados Unidos, y que se separarían una vez que él llegara. Aunque su amor era fuerte, dijo que estaba preocupada.

"Él se casó con otra Ángela, y yo con otro Ángel", dijo Suazo. "Imagínate, tenía el pelo largo, tenía otras visiones, era muy liberal. Pero ahora, esta Ángela es muy diferente".

Cuando su esposo llegó legalmente a Estados Unidos, ella estaba libre de cáncer, en remisión y en la etapa de reconstrucción de sus senos. Se sorprendió cuando una de las primeras peticiones de su esposo, después de su llegada, fue ir a Misa. Porque, antes de salir de Honduras, su abuelo le había pedido que buscara una iglesia católica tan pronto como llegara a Estados Unidos.

"Le dijo que busque a Dios y todo le iría bien", dijo Suazo. "Y es verdad, porque si estás con Dios y entras en su voluntad, todo saldrá bien".

Su abuelo, la única figura paterna que él tuvo en su vida, murió ese mismo año. Suazo dijo que fue un momento difícil para su esposo. Pero buscó y encontró la comunidad Neocatecumenal más cercana a su casa, la de St. Cecilia, y cumplió con el pedido de su abuelo. Suazo admite que estaba un poco desconfiada y rebelde para ir, pero después de su primera catequesis, supo que había encontrado su nueva comunidad.

 

EN LAS MANOS DE DIOS

Suazo señala que su generación, y los más jóvenes, son fácilmente influenciados por la norma social actual de "espiritualidad pero no religiosidad". Piensan que no necesitan ir a la iglesia para creer en Dios. 

"Vivimos como queremos. Pero, ¿adivina qué? Ahora tienes las botas que quieres, ¿y luego qué? Con Dios, él es eterno y tú te sientes lleno. Lo que nos da vida, como la palabra de Dios, y nos acerca a Dios, no nos atrae porque no queremos pensar en el futuro", dijo.

Espiritualmente, Suazo ha aprendido a pensar en el futuro. "El P. Emanuele me dijo que necesitaba aceptar esto porque era la voluntad de Dios, y eso es lo más difícil de asimilar. Jesús entró en su voluntad y estaba triste, lloró, pero llevó su cruz y aceptó lo que sería. Si realmente estoy con Dios, debo llevar mi cruz como lo hizo Jesús".

Se conectó a los medios de comunicación social para compartir el proceso de su tratamiento, publicando videos de momentos en la quimioterapia, afeitándose la cabeza, regresando al hospital debido a infecciones y celebrando la finalización de partes de su tratamiento. A través de todo esto, dice que está evangelizando a la gente, incluyendo a su mejor amiga, y trayéndolos más a su mundo.

"No porque me sienta una santa, pero no quiero que ella, o cualquier otra persona, se dé cuenta de que tienes que pasar por algo así, algo realmente difícil, para que tengas un encuentro religioso con Dios".

En octubre de 2018, compartió una reflexión similar en su página de Facebook, escribiendo: "No esperes a que una enfermedad llame a tu puerta para que empieces a darte cuenta de lo que es importante en la vida".

Meses antes, había seguido su propio consejo, y comenzó a marcar cosas por ver y hacer de su lista de cosas por hacer. Pidió un préstamo, que poco a poco está pagando, y lo utilizó para viajar por el mundo. "No sólo viajé a lugares históricos, sino que por primera vez dejé todas mis preocupaciones en manos de Dios y de nuevo Él me ayudó".

También agregó a su lista: pasear en un globo aerostático, aprender a surfear, visitar Jerusalén y comprar una casa.

"Hacemos todas estas locuras, como una lista de cosas por hacer, porque no sabemos cuánto tiempo más tendremos en el mundo", dijo. "Pero siento que con mi perspectiva de cómo es el cielo, nada de esto importará".

Ángelo Suazo (vestida de rojo), y su esposo (detrás) celebran con su comunidad Neocatecumenal.

Fotógrafo: COURTESY PHOTO

Ángelo Suazo (vestida de rojo), y su esposo (detrás) celebran con su comunidad Neocatecumenal.

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