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El Adviento est� aqu� y, como cada a�o, la Iglesia nos da la oportunidad de que nos preparemos para Su venida; esperamos la llegada de nuestro sanador, Salvador y Se�or. Con la esperanza de la Sant�sima Virgen, esperamos Su nacimiento en nuestros corazones, en nuestras vidas y, en este tiempo hist�rico, esperamos que vuelva a nacer en nuestra cultura, nuestro pa�s y el mundo.

Fotógrafo: FILE PHOTO

De una manera muy particular, esta esperanza anhelante es tambi�n el llamado de alguien que discierne seriamente la vida religiosa. �l o ella espera �la plenitud de los tiempos� cuando Dios env�a a su Hijo (G�l. 4:4-5) y esclarece ��c�mo se ha dispensado el Misterio escondido desde siglos en Dios� (Ef. 3:9) � el plan que �l tiene para cada una de nuestras vidas desde la eternidad: �Para qu� fui creado? �Qu� ten�a en mente Dios cuando me teji� �en el vientre de mi madre�? (Salmo 139:13)

Como la temporada del Adviento nos invita a prepararnos para la venida de Cristo, todos los que disciernen detenidamente el llamado a la vida religiosa tambi�n se hacen estas preguntas: en esta temporada, �quiere Cristo nacer de una nueva manera en mi vida? �Quiere que yo cumpla mis promesas bautismales de una manera m�s profunda? Como en el Adviento, si Jes�s desea venir a mi vida m�s profundamente, �c�mo me estoy preparando para su llegada inminente?

El tiempo de espera para que escuchemos con claridad el llamado del Se�or en nuestras vidas no es una espera pasiva, tanto como no lo fue para nuestra Se�ora o san Jos� mientras esperaban el nacimiento de nuestro Se�or. Como ellos, nosotros debemos prepararnos para la entrada m�s profunda del Hu�sped Divino en nuestras almas. Este momento de espera rebosa en esperanza anhelante. Por eso, es un tiempo de alegr�a y anticipaci�n ante la llegada de la plenitud de los tiempos, donde Dios se revelar� totalmente a S� mismo en mi vida. Es tambi�n un tiempo para una jornada confiada hacia los belenes inesperados que nos presenta, escuchando y obedeciendo cuidadosamente las instrucciones del Se�or aun cuando parezca que no tienen sentido.

�C�mo puedo vivir de manera m�s sencilla y obediente? �Qu� debe permanecer atr�s para que pueda realizar la jornada hacia Bel�n sin obst�culos? �C�mo obedezco los mandamientos de nuestro Se�or y las peque�as se�ales que utiliza para guiarme en mi vida diaria? �C�mo est� mi oraci�n? �Se encuentra libre de los obst�culos de mi propia voluntad?

La �poca del Adviento para esperar al Se�or es un tiempo para limpiar el pesebre de nuestros corazones, de modo que el Se�or pueda encontrar una morada digna para Su Coraz�n. �Qu� es lo que debe purificarse o eliminarse en m�, para que el pesebre de mi coraz�n sea digno de recibirle? Por �ltimo, �d�nde est� mi tesoro? �Soy como la Sant�sima Virgen y san Jos�, esperando en un solo coraz�n la llegada de mi Se�or?

Si desean m�s informaci�n sobre la vida religiosa o nuestra comunidad, por favor, si�ntanse en la libertad de comunicarse con nosotras a trav�s de www.corazones.org.

Comments from readers

Sr Silvia - 12/06/2012 11:01 AM
Dear Monica,
Thank your for yrou receptive heart.... may you permit the Lord to do great things for you this Advent season, so that He can be born anew in you this Christmas.
Monica T. Perez - 12/04/2012 09:28 PM
Beautiful message. It gives me a lot to think about and answer. A great tool to prepare for this beautiful season of Advent. Thank you Sister Silvia.

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