Dios ha hablado por medio de su Palabra
Saturday, December 24, 2011
*Archbishop Thomas Wenski
En el d�a de Navidad, la Antigua Promesa se cumple; el tiempo de la espera termina, y la Virgen da a luz al Mes�as.
En el d�a de Navidad, Jes�s nace para una humanidad que est� en busca de libertad y de paz.
Nace para todos los seres humanos abrumados por el pecado, necesitados de salvaci�n y sedientos de esperanza.
Aquella Nochebuena � cuando, en el silencio de la oscuridad y la pobreza, naci� Cristo � ha iniciado un Nuevo D�a, lleno de la luz de una esperanza inquebrantable, que disipa las tinieblas impuestas a los corazones humanos por el miedo y la desesperaci�n.
A lo largo de los siglos, la gente ha clamado: �Ven, Se�or, s�lvanos! Dios ha escuchado, y responde con una sola palabra, su Verbo eterno. Esta Palabra, dicha al principio de los tiempos, trajo consigo la creaci�n de todas las cosas, visibles e invisibles. Ahora bien, esta Palabra, �sta �ltima Palabra, dicha en el tiempo, ha asumido nuestra carne mortal para que en �l, y con �l, y por �l, toda gloria y honor sean dados, una vez m�s, a su Padre Eterno. S�, el amor de la Palabra de Dios por su creaci�n, ha entrado en el tiempo y el lugar de la criatura. Emanuel, �Dios con nosotros�, ha nacido.
En el evangelio de Lucas, el �ngel les dice a los pastores: �Encontrar�n a un ni�o envuelto en pa�ales y acostado en un pesebre�. Dicen que una imagen vale m�s que mil palabras. Y as�, en el d�a de Navidad, nuestra atenci�n se dirige hacia el pesebre. En miles de iglesias � desde grandes bas�licas hasta humildes capillas rurales � un pesebre realza la decoraci�n lit�rgica habitual. El pesebre, incorporado a la piedad popular cat�lica por San Francisco de As�s, es la representaci�n ic�nica del misterio de la Navidad, pues los �conos, en el arte de la Iglesia, est�n concebidos de tal manera que digan la Palabra de Dios por medio de los signos y los s�mbolos representados en el �cono.
Estamos invitados a contemplar este ��cono� de la Navidad. Vemos a los animales, a los pastores pobres, vemos a la madre que acaba de dar a luz. Vemos al asombrado pero protector Jos�. Y vemos al beb�, acomodado en su cuna: un pesebre.
�Qui�n podr�a imaginar que este peque�o beb� es el Hijo del Alt�simo? S�lo ella: su madre. Ella sabe la verdad y guarda el misterio. La fiesta de la Navidad invita a cada uno de nosotros a participar de su mirada, y a mirar a este ni�o a trav�s de sus ojos � a trav�s de los ojos de la fe sencilla y firme �, para as� reconocer en este ni�o el rostro humano de Dios.
Contemplar al Cristo Ni�o a trav�s de los ojos de Mar�a, su primera disc�pula, hace de la Navidad una verdadera escuela de fe y vida, un campo de entrenamiento para que todos, por nuestra parte, asumamos los riesgos y las alegr�as del discipulado, para llegar a ser como Mar�a, que fue bendecida porque escuch� la Palabra y la obedeci�. En esta escuela de fe y de vida que es la Navidad, tambi�n nosotros, con la Virgen Madre, conocemos la verdad y nos convertimos en guardianes del misterio.
Dios ha cumplido su promesa. Dios ha hablado. �l nos ha dado su Palabra. Su Palabra es nuestra paz. Su Palabra es nuestra esperanza. Su Palabra es la misericordia. Su Palabra es Jes�s.

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Thanks and a Blees New Year