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�Me pregunto si cerr� el auto con llave. Espero que s�, porque dej� mi nuevo reproductor de Mp3 en el asiento del frente. �Qui�n canta esa hermosa canci�n en el coro? �Podr� salir del estacionamiento a tiempo para visitar a mi vecino enfermo? �Le llevo un postre? �Ser� al�rgico a las nueces�?�

Con frecuencia, tenemos una letan�a similar de pensamientos cuando esperamos en l�nea para recibir la Sagrada Comuni�n. Y as�, Jes�s le dijo a santa Faustina:

�Cuando llego a un coraz�n humano en la Santa Comuni�n, tengo las manos llenas de toda clase de gracias y deseo d�rselas al alma, pero las almas ni siquiera Me prestan atenci�n. Me dejan solo y se ocupan de otras cosas� Me tratan como una cosa muerta�. (Diario de santa Faustina, 1385)

La semana pasada tuve la oportunidad de compartir con miles de estudiantes en la universidad del estado de Illinois sobre las actividades que se realizan en el centro cat�lico Newman, donde trabajo. Este acontecimiento se realiza cada a�o en todas las universidades. He tenido la oportunidad de participar en el mismo por m�s de 10 a�os, pero este a�o me llam� m�s la atenci�n c�mo era posible que a mi hermana, a nuestro grupo peque�o (comparado con las multitudes) y a m�, as� como a los estudiantes cat�licos con quienes trabajamos, se nos concediera el regalo de conocer la presencia real de Jes�s entre nosotros.

En la actividad hab�a varios cientos de organizaciones estudiantiles, cada una promoviendo sus objetos. Algunas nos ofrec�an dulces, otras ten�an un animal para acariciar, y la m�s popular regalaba mantecado. Pero nuestro peque�o grupo de estudiantes ten�a el regalo m�s preciado que se pod�a ofrecer: saber que Jesucristo se encuentra vivo en la Eucarist�a y en el recinto, all� en nuestro centro Newman. Sabemos que el Mes�as esperado vive y respira entre nosotros. Sabemos que ese cuerpo creado por Dios permanece con nosotros, que vive en un pedazo de pan, en una caja dorada. �C�mo es que nosotros lo sabemos, y esta gran multitud lo desconoce? �C�mo es que a nosotros, un pu�ado de gente, se nos dio un regalo tan sublime? �Y qu� hacemos con el conocimiento de este regalo?

El domingo siguiente, me preguntaba si algunos de los estudiantes que vendr�an a la misa, y que quiz�s no eran cat�licos, podr�an darse cuenta, por la reverencia con la que recib�amos la Eucarist�a, que est�bamos recibiendo a una persona verdadera, a una persona viviente, al Rey de Reyes y Se�or de Se�ores.

Se�or, oro por todos aquellos que nos ven, por quienes disciernen la vocaci�n que T� has preparado para ellos, y por quienes s�lo desean crecer en mayor uni�n contigo. Desde lo m�s profundo de mi coraz�n, Se�or, oro para que T� nos ayudes a recibirte, viviendo en Tu cuerpo glorificado en la Eucarist�a, con mayor conciencia de su eminencia, y de nuestra falta de m�rito para recibir este regalo, el m�s supremo en el universo.

Comments from readers

Srsilvia - 09/16/2010 03:26 PM
Amen to the both of you. I attended a Mass yesterday that seemd to me so clear a witness of this question.... The priest celebrating the mass elevated me to remember, with my heart, Christ's true presence in the Blessed sacrament. That was HIs entire focus- The Lord. Thank you Jesus.
Pat Solenski - 09/14/2010 11:47 AM
Sister Silvia: How important question you pose! How important it is and how necessary it is for each of us to answer! Thank you again for reminding us of the question and our answer.
Maria E. Semper - 09/14/2010 08:42 AM
Sister Silvia: Thank you for your testimony of faith. May your prayers be heard and may we all join you in prayer, so that we are not distract and can be aware and in praise for the Holy Presence we receive in the Sacrament of the Eucharist.
Maria E. Semper

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