�As� que, empecemos. Volvamos a comenzar desde Cristo�
Monday, June 7, 2010
*Archbishop Thomas Wenski
Las �ltimas palabras de la homil�a de mi instalaci�n fueron: �As� que, empecemos. Volvamos a comenzar desde Cristo�. Estas palabras fueron inspiradas por la reflexi�n de Juan Pablo II, Novo Milenio Ineunte, publicada poco despu�s del Jubileo 2000. El documento es un gran recurso, y quienes deseen saber hacia d�nde intentar� llevar a la Arquidi�cesis, pueden beneficiarse de su lectura.
En todo caso, ya comenzamos. La misa de instalaci�n fue una liturgia espectacular. �Muy merecidas felicitaciones a todas las personas involucradas en su planificaci�n y ejecuci�n! Pero una cosa buena merece otra, y otra. Por eso, a la misa de instalaci�n le sigue una serie de misas de bienvenida que me est�n dando la oportunidad de volver a presentarme a los cat�licos del sur de la Florida. Me sorprende cu�ntos me recuerdan, y cu�ntos yo recuerdo, a pesar de haber pasado casi siete a�os en la Florida central.
Me impresiona la c�lida bienvenida que me han dado. Me edific� el hecho de que, al finalizar la misa, la gente esperaba en una l�nea, con paciencia, para expresarme sus mejores deseos, y a veces para darme sabios consejos. Muchos llegaban pidiendo oraciones, aun cuando me promet�an que orar�an por m�. Recuerdo haber trazado la se�al de la cruz en la frente de una se�ora, a petici�n de su esposo, quien me dijo que ella luchaba contra el c�ncer en el cerebro. Otra madre presion� contra mi mano la tarjeta de su hijo, que reci�n hab�a muerto en acci�n en Afganist�n el 1ro de junio, el d�a de mi instalaci�n. Dos familias, una de la India y otra de Colombia, compartieron conmigo su ruego desesperado: ya hab�an agotado todos los recursos para detener la deportaci�n hacia sus pa�ses de origen. Varios hispanos me pidieron que convenciera a su p�rroco para comenzar a celebrar una misa en espa�ol en su parroquia.
La gente que me recibi�, refleja el rico mosaico de culturas e idiomas que componen la Arquidi�cesis de Miami. En los breves momentos de nuestros encuentros, compartieron conmigo sus alegr�as y sus esperanzas, sus tristezas y sus preocupaciones. Me recordaban las palabras introductorias del documento originario del Concilio Vaticano Segundo: �Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los disc�pulos de Cristo� (Gaudium et Spes).
Por esto, durante mis primeros encuentros como Arzobispo con los fieles de esta Iglesia local, enfatizo que nuestro papel como cat�licos es ser testigos de la esperanza en un mundo en el que muchos se encuentran privados de esperanza. En Spe Salvi, el Papa Benedicto XVI expres�: �Un mundo sin Dios es un mundo sin esperanza�. Como cat�licos en el sur de la Florida y a trav�s del mundo, estamos llamados a se�alar aquella esperanza que nunca nos decepciona, la esperanza que es Jesucristo. Como dije durante la homil�a en mi misa de instalaci�n, �este es el momento para que evaluemos nuestro fervor y encontremos un nuevo entusiasmo por las responsabilidades espirituales y pastorales que nos esperan�. Y esto me lleva a las �ltimas palabras de la homil�a que cit� al inicio de este blog: �Empecemos. Volvamos a comenzar desde Cristo�.

Comments from readers
�Ante todo bienvenido a casa!
Debido a que estamos de vacaciones no hemos podido participar ni en su Misa de Instalaci�n como cuarto Arzobispo de Miami, ni en ninguna de las Misas de bienvenida que usted ha celebrado en los �ltimos d�as.
Ahora bien, hace unos d�as estando en Phoenix fuimos a la Catedral de los Santos Sim�n y Judas y all� en la que fuera la sede episcopal de nuestro nunca olvidado Arzobispo McCarthy y de la cual fue su primer obispo, en la Misa en que participamos tuvimos una oraci�n muy especial para usted y su ministerio episcopal en nuestra Iglesia local.
Al leer su blog, me he llenado de gran alegr�a y esperanza el ver como usted hace referencia al Documento Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II. Ciertamente nos sentimos muy unidos a usted en proclamar que las alegr�as y las esperanzas, los dolores y tristezas de todos los hombres, especialmente los m�s pobres y olvidados deben ser nuestras propias alegr�as y esperanzas, nuestros propios dolores y tristezas si queremos ser verdaderos disc�pulos de Cristo.
Queremos asegurarle nuestras oraciones, su homil�a en la Misa de Instalaci�n, lo que hemos le�do en la prensa a trav�s del Internet, este propio blog, nos llenan de esperanza y optimismo, y alegres y con la paz que nos da el Se�or nos disponemos a este nuevo comienzo. Al recordarle en nuestras celebraciones Eucar�sticas el mencionar su nombre no ser� un mero requerimiento ritual sino que ser� un sentimiento que saldr� de nuestros corazones agradecidos por su nuevo Pastor.
Quisiera atreverme a pedirle algunas cosas, de antemano le pido disculpa por este atrevimiento:
1) No deje nunca de ser un sacerdote humilde y de oraci�n confiada.
2) Contin�e siendo un defensor de la dignidad de la persona humana, de la dignidad de los laicos en la Iglesia como bautizados, apoye nuestras ansias de evangelizaci�n y trabajar por la Iglesia como algo verdaderamente nuestra que es.
3) En alg�n momento le ruego vuelva a leer aquel documento que surgio a ra�z de nuestro Sinodo. �Qu� se ha logrado? �Qu� hemos olvidado y no hemos cumplido? �Qu� habr�a que recordar nuevamente y "meterle mano".
4) Estoy muy consciente de que usted tiene un gran sentido de lo que representa la Iglesia de Miami como puerta de comunicacion --no de separaci�n-- entre la Am�rica del Norte y las comunidades del Mar de las Antillas, Centro y Sur Am�rica. Le ruego que sea un "portero" celoso y diligente.
5) Por �ltimo quisiera rogarle que sea para todos nosotros -- para sus obispos auxiliares, sus sacerdotes, religiosos, laicos comprometidos, fieles en general y todos los que vivimos en este hermoso Sur de la Florida-- un verdadero pont�fice que construya puentes en nuestras relaciones y nuestro diario vivir y esfuerzos por la construcci�n del Reino de Dios.
Dios le bendiga y tambi�n quisiera ponerle bajo el manto protector de Nuestra Se�ora de la Caridad del Cobre, Copatrona de nuestra amada Arquidi�cesis.
Filialmente en Cristo,
Antonio Fern�ndez
Querido Arzobispo: sus impresiones personales y su experiencia personal en los encuentros con el pueblo de Dios me ha tocado profundamente.... Nuestra gente tiene hambre y ansia del cuidado de su pastor y los sacerdotes esperan al pastor gentil y misericordioso... Gracias por mostrarnos atravez de sus palabras, homilias y encuentros cercanos con el rebano de Dios como un pastor es con sus ovejas y lo que hace por ellas siempre... Usted conoce a sus ovejas y sus ovejas conocen su voz, porque su voz esta llena de esperanza, de nuevos horizontes y de paz.
Welcome home, bienvenido a casa!!!!
Marcos
un problema sino como una solici�n a construir la ciudad de Dios
en nuestra di�cesis y tal como nos dijo en su homil�a en San Gregorio
Magno el pasado r de junio.,"donde no hay Dios no hay esperanza".
All of us , the church, must do our part in evangelizing to bring back our God into our world.
On a side note, just want to tell you we share a birthday, October 18th, St Luke's feast day.
God bless you and guide you on your new journey!