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Para que Cuba pueda renacer y brillar de nuevo

Fotografía de archivo del Malecón de La Habana de septiembre de 2015.

Fotógrafo: ROCIO GRANADOS | LVC

Fotografía de archivo del Malecón de La Habana de septiembre de 2015.

Estamos experimentando un momento único para nuestras vidas a nivel global. Como es evidente en Cuba, también sentimos los efectos de la crisis de más de medio siglo a causa de un sistema anacrónico y ahora como para rematar la crisis causada por la pandemia del coronavirus (COVID-19).

Hoy me animan a escribir este artículo el dolor y la esperanza de una realidad que grita a viva voz en nuestras calles: necesitamos un cambio real y urgente de sentido de la vida y de reconstrucción de la casa, que es Cuba.

Ante la inmensa incertidumbre de no encontrar la luz al final del túnel, es necesario que todos empecemos a brillar para encontrar una salida pacífica e inclusive, para que todos ocupemos un lugar importante en la reconstrucción de la nación, conectada al crecimiento de sus hijos en virtud de sus almas.

Pareciese que el caos se ha adueñado de nuestras existencias, y esto, como es lógico, nos aterroriza y en ocasiones paraliza nuestra capacidad de trascendencia.

De esto se han encargado muy bien, en estos últimos días, los medios de comunicación, que amplifican el caos con toda intención, al parecer. Pero lo que no funciona hay que cambiarlo definitivamente, y esto es, precisamente, lo que no ocurre en Cuba.

Aquí, lo que no sirve se reutiliza una y otra vez, como parámetro de ética dada desde las más importantes esferas del país. Y como resultado, volvemos al ciclo vicioso de que el fantasma del bloqueo externo nos mantiene con las manos atadas. Pero hemos comprobado que más daño está causando el bloqueo interno, impuesto por aquellos que se adjudican el derecho único de pensar y actuar con decisiones paternalistas.

Ningún poder puede servir de pretexto para motivar la violencia. El poder es un servicio para salvar la integridad de los ciudadanos sin importar su credo o sus opciones políticas. Se trata de proteger la dignidad humana como máxima prioridad.

La crisis que atraviesa hoy nuestra nación es una crisis de valores, de credibilidad, de instituciones, de sentido de la vida, y el peso del dolor de tantos hombres y mujeres que empiezan a borrar de sus corazones un horizonte con oportunidades reales y duraderas.

Una gran mayoría de cubanos hemos vivido las sombras de un sistema que al parecer se queda solamente en promesas incumplidas y lejanas, donde sólo unos pocos hijos de papá logran acariciar el sueño de la plena dignidad.

¿Qué hacer ante esta realidad? ¿Cómo lograremos vislumbrar el horizonte esperanzador?

1. Por muchos que sean los avatares y los retos que la vida nos imponga, debemos estar atentos y preparados en mente, vida y corazón, para servir con gran virtud a la nación.

2. No podemos perder la confianza en que Cuba renacerá nuevamente: sé que es posible y lo lograremos con la debida preparación y entrega de todos sus hijos, para que sea una república preñada de hombres y mujeres virtuosos que no se fanaticen con falsos mesianismos.

3. Tenemos que ser conscientes de que el reto es muy alto debido al daño antropológico sufrido, que por más de un siglo ha afectado la mente y el corazón de gran parte de nuestros hermanos.

La virtud y la identidad nacional florecerán en Cuba, porque ella las merece y las necesita urgentemente. Pongamos en ello todo nuestro empeño y esfuerzos.

Con la Gracia de Dios, juntos podemos hacer que Cuba renazca a la vida nueva.

Presbitero Juan Lázaro Vélez González

Mantua, Pinar del Río, 29 abril de 2020

 

 

Oración por la Humanidad

Nota informativa de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba

La Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, ante la propuesta del Alto Comité para la Fraternidad Humana y que ha sido acogida por el Papa Francisco, quiere dar a conocer la iniciativa de que, en atención a la grave situación mundial creada por la pandemia del coronavirus, el jueves 14 de mayo los creyentes de todas las religiones y creencias nos unamos, espiritualmente en la oración y con el ayuno.

Los obispos hacemos nuestra la referida propuesta y exhortamos a todos los fieles católicos y a todos los creyentes a ponerla en práctica.

 

Oración por la Humanidad


¡Hermanos que creen en Dios, el Creador! ¡Hermanos en la humanidad en todas partes!

Hoy en día, el mundo enfrenta un peligro inminente que amenaza las vidas de millones de personas en todo el mundo, debido a la rápida propagación del coronavirus COVID-19. Junto a la afirmación de nuestra creencia en la importancia del papel de la medicina y la investigación científica en el tratamiento de esta pandemia, no nos olvidamos de dirigirnos a Dios, el Creador, en esta gran crisis.

Invitamos a todas las personas, en todo el mundo, a recurrir a Él a través de la oración, la súplica y las obras del bien, cada individuo en su lugar y de acuerdo con su religión, creencia o doctrina, para que Dios elimine esta pandemia, nos ayude a salir de esta aflicción, inspire a los científicos a descubrir un medicamento que acabe con ella, salve al mundo de las consecuencias sanitarias, económicas y humanas debido a la propagación de esta pandemia peligrosa.

La Habana, 4 de mayo de 2020

Secretariado General de la COCC



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