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Veamos más allá de los problemas cotidianos

Homilía del Arzobispo Wenski en el 75 aniversario de la parroquia de St. Michael en Miami

El Arzobispo Thomas Wenski predicó esta homilía en la Misa donde se celebró el 75 aniversario de la fundación de la parroquia de St. Michael the Archangel in Miami, la cual tuvo lugar el 6 de noviembre de 2022.

Queridos hermanos y hermanas, hoy estamos celebrando los 75 años de esta parroquia cuyo patrono es San Miguel el Arcángel. Además de ser patrono de esta parroquia, él es también símbolo de la continua batalla de la Iglesia contra las fuerzas del mal. El día de su fiesta es, como ustedes saben, el 29 de septiembre, pero por causa del huracán Ian tuvimos que posponer la celebración del aniversario hasta hoy.

Es por tanto una bendición muy especial poder celebrar hoy la fiesta patronal de esta querida parroquia, bajo el amparo del Arcángel San Miguel, aliado seguro en la lucha contra el mal — aunque sea un poquito tarde. De manera particular en los tiempos que vivimos, necesitamos su ejemplo de fidelidad y fortaleza para rechazar las tentaciones del enemigo y para defender con valentía la integridad de nuestra fe. Esa misma fe que se ha mantenido viva en esta porción de la Iglesia, gracias a la misión de esta parroquia y al testimonio humilde de tantos fieles y pastores a lo largo de siete décadas.

La palabra de Dios de este domingo, cuando aún está muy reciente la conmemoración de los fieles difuntos, sigue insistiendo en el misterio de la vida después de la muerte: “esperamos la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro”. Estas palabras del Credo nos recuerdan que no estamos destinados a la nada, sino que, por don de Dios, nuestro horizonte se abre a la promesa de una vida plena después de esta existencia terrena.

Es una invitación a meditar sobre este gran misterio de la vida cristiana, sobre el sentido del vivir y del morir, que de alguna manera siempre ha inquietado al ser humano. La fe en un Dios que nos ha creado para la vida y no para la muerte fue creciendo poco a poco en el Pueblo de Israel hasta culminar en la persona de Jesús. Con el don de su vida, muerte y resurrección, él nos ha enseñado a vivir el presente con un significado nuevo, abriéndonos a un horizonte de eternidad insospechado.

Este ha sido el propósito de esta parroquia a lo largo de sus 75 años: él de abrir horizontes para los fieles, para que veamos más allá de los problemas cotidianos que no sean de retarnos y comprendamos que la vida sí tiene sentido y encontramos este sentido por nuestra fe en Jesucristo, muerto y resucitado.

Al celebrar el 75 aniversario de la fundación de esta parroquia de San Miguel Arcángel, unidos a Cristo en la celebración de su santo sacrificio, elevamos nuestra acción de gracias al Padre celestial por todas las gracias y bendiciones derramadas sobre esta familia de fe y sobre todo este vecindario a lo largo de varias generaciones.

Cómo no recordar en esta ocasión especial a su fundador, Mons. Romuald Philbin, que con esfuerzo y optimismo se propuso establecer esta parroquia, en medio de una difícil situación marcada por la post guerra. Eran los tiempos en que la ciudad de Miami contaba solamente con cinco parroquias y los fieles de esta área debían trasladarse hasta la iglesia del Gesu para participar de la santa Misa. Una situación que cambió radicalmente cuando un día como hoy, hace 75 años, quedó establecida la nueva parroquia bajo la protección de San Miguel Arcángel.

Yo tengo gratas memorias cuando yo era un niño de haber asistido a la santa Misa en el templo original, ese edificio pequeño que ahora sirve para cuidar los pequeñitos. Mis padres llevaron a mí y a mi hermana a la Misa aquí en St. Michael dos o tres veces al año. Los otros domingos asistimos a la Misa en nuestra parroquia del Sagrado Corazón en Lake Worth. Pero venimos a St. Michael porque en aquel entonces se celebraba una Misa para los polacos. La Misa, como las Misas en aquel entonces, era en latín, pero el sermón y los cantos eran en polaco. Porque el templo pequeño ya no servía para la cantidad de fieles, la Misas dominicales se celebraron en el Miami-Dade Auditórium antes de que construyeran este templo.

Y no puedo dejar de mencionar al Padre José Paz de feliz memoria. ¡Él fue párroco de St. Michael’s por 30 años!

Recuerdo cuando yo era joven sacerdote de haber pasado por acá durante los famosos festivales de aquel entonces. Damos gracias a Dios por esos sacerdotes que han trabajado en esta parroquia a lo largo de 75 años.

Como los hebreos peregrinaban por el desierto hacia la Tierra Prometida, así nosotros peregrinamos por este mundo hacia la Patria celestial. Y esta parroquia ha sido y sigue siendo un oasis donde podemos refrescarnos y reanimarnos en nuestro peregrinar. Contamos con la protección de nuestro patrono, San Miguel Arcángel, contra “Satanás y los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas”.

Hermanos y hermanas, los ángeles han sido un vínculo especial entre cielo y tierra, una vía de comunicación entre Dios y sus hijos; con la llegada de Jesucristo al mundo, dicha comunicación se hizo directa y total. Él es el vinculo perfecto y verdadero entre cielo y tierra; el Dios hecho hombre. Hacia él nos guían los santos ángeles, amigos y protectores en el camino de la vida cristiana.

Debe preocuparnos que un porcentaje notable de la sociedad muestra poco interés por la eternidad; se preocupa, justamente, de alargar y mejorar la calidad de la vida aquí en la tierra. Pero es de lamentar la pérdida, o el olvido, de ese horizonte de eternidad, esencial para la plena realización de la vida humana. Como creyentes en Cristo ¿aceptamos el reto de dar testimonio de nuestra esperanza cristiana, en un mundo que siente un vacío de esperanza en el presente y en el futuro? En este sentido son muy oportunas hoy las palabras de S. Pablo en su carta a los Tesalonicenses: “Que Dios nuestro Padre, que nos amó y nos dio gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza, os reconforte y fortalezca en toda obra y en toda palabra buena”.

Que con la ayuda de San Miguel Arcángel y de todos los santos y ángeles de Dios, esta comunidad de fe, nutrida cada día con el pan de vida eterna, siga llevando a todos el mensaje del amor de Dios y su divina misericordia. Amen.